Industria Minera

Codelco fija nuevo cronograma para US$ 7.000 millones en proyectos estructurales de El Teniente

Codelco ha reestructurado los plazos de sus proyectos clave en El Teniente, con inversiones de US$ 7.000 millones, para asegurar la sostenibilidad del yacimiento tras el accidente de 2025.

Codelco fija nuevo cronograma para US$ 7.000 millones en proyectos estructurales de El Teniente
Seguir en Google

La estatal reordenó los plazos de Andesita, Diamante, Recursos Norte y Andes Norte, cuatro desarrollos clave para sostener la explotación futura del yacimiento. Diamante apunta a iniciar producción a fines de 2027, mientras Andes Norte quedó proyectado hacia 2029.

Codelco comienza a redefinir la secuencia de desarrollo de El Teniente, luego de que las restricciones de seguridad posteriores al accidente de julio de 2025 alteraran el avance de algunos de sus principales sectores futuros. La división mantiene una cartera de cuatro proyectos estructurales —Andesita, Diamante, Recursos Norte y Andes Norte— que en conjunto representan inversiones cercanas a US$ 7.000 millones y que resultan determinantes para sostener la explotación del yacimiento durante las próximas décadas.

El nuevo escenario fue detallado por el gerente general de El Teniente, Gustavo Reyes, ante el Senado. La hoja de ruta muestra proyectos en condiciones muy distintas: mientras Diamante continúa su desarrollo y podría comenzar a aportar mineral hacia fines de 2027, Andes Norte, que estaba próximo a incorporarse a producción, quedó postergado en la planificación hasta 2029. Andesita y Recursos Norte, en tanto, permanecen detenidos tras las restricciones adoptadas luego del estallido de roca del 31 de julio de 2025.

La discusión excede los plazos de construcción. Los cuatro sectores forman parte de la estrategia destinada a reemplazar progresivamente áreas maduras de una operación centenaria y asegurar mineral suficiente para sostener la actividad futura de la mayor mina subterránea de Codelco.

US$ 7.000 millones para sostener el futuro de El Teniente

La cartera estructural reúne inversiones que ya han avanzado en distintas etapas de ingeniería, construcción y preparación minera. En conjunto, los cuatro proyectos concentran aproximadamente US$ 7.000 millones, una escala que convierte su ejecución en uno de los componentes centrales del programa de inversiones de la estatal.

El desafío inmediato es compatibilizar esos desarrollos con las nuevas exigencias operacionales y geomecánicas surgidas tras el accidente de 2025.

Diamante aparece actualmente como el proyecto con una trayectoria más clara hacia producción. El sector continúa desarrollándose y, dentro de la planificación vigente, debería comenzar a producir hacia fines de 2027. La administración divisional ha indicado además que el proyecto no presenta las mismas condiciones geomecánicas asociadas a otros sectores afectados por la emergencia.

El escenario es distinto para Andes Norte. El proyecto se encontraba en una fase avanzada, con instalaciones principales aprobadas y parte de su infraestructura en proceso de recepción por parte de la gerencia encargada de operar el sector. Sin embargo, Codelco decidió suspender temporalmente sus trabajos durante agosto de 2026 como medida preventiva frente a eventuales riesgos de sismicidad.

La planificación actual desplaza su entrada hasta 2029, aunque la propia administración reconoce que el plazo podría modificarse en función de los estudios técnicos y de la evolución de las condiciones del macizo rocoso.

Andesita y Recursos Norte siguen bajo evaluación

Andesita registra un avance cercano al 80%, pero permanece detenido. El sector fue uno de los directamente afectados por el estallido de roca de julio de 2025 y su eventual explotación dependerá de que se definan soluciones técnicas compatibles con las condiciones de seguridad requeridas. Dentro de las alternativas en evaluación aparece incluso su utilización inicial como un cuerpo experimental para desarrollar métodos de explotación en zonas profundas.

Recursos Norte también permanece paralizado desde julio de 2025. Para este sector, la planificación de largo plazo considera como posibilidad una explotación mediante rajo abierto, aunque cualquier desarrollo de esa naturaleza se ubicaría recién hacia 2034 o 2035.

La diferencia de plazos muestra cómo la planificación de El Teniente está pasando desde un esquema basado principalmente en avances constructivos hacia otro donde la geomecánica, la secuencia minera y la gestión del riesgo adquieren una incidencia todavía mayor en las decisiones de inversión.

Suspensión de Andes Norte impacta a contratistas y empleo

La paralización de Andes Norte también abrió un frente laboral relevante para la división. Las faenas involucraban aproximadamente 3.100 trabajadores, distribuidos principalmente entre contratos vinculados a la Vicepresidencia de Proyectos de Codelco y a la gerencia de obras mina de El Teniente.

De ese total, alrededor de 700 personas estaban asociadas a contratos cuyo término estaba previsto entre julio y agosto de 2026. Con ello, el universo directamente expuesto a las consecuencias de la suspensión se reduce a cerca de 2.400 trabajadores.

Codelco analiza distintas fórmulas para absorber parte de esa mano de obra dentro de la propia división. Entre las alternativas aparecen adelantar trabajos de enlace en Diamante, ejecutar labores de conservación de infraestructura actualmente inmovilizada, desarrollar reparaciones en Mina Esmeralda y reforzar actividades relacionadas con manejo de mineral, ingeniería e inspección técnica. Bajo este esquema, entre 600 y 700 trabajadores podrían ser reubicados en otras funciones.

La estatal también mantiene garantías cercanas a US$ 30 millones relacionadas con empresas contratistas relevantes del proyecto y estableció un período de suspensión de 42 días, mecanismo que permite mantener remuneraciones mientras se define el futuro de los contratos afectados.

Para el ecosistema de proveedores mineros de la Región de O'Higgins, la evolución de estos proyectos será particularmente relevante. Una cartera de US$ 7.000 millones moviliza construcción subterránea, fortificación, ingeniería, transporte, mantenimiento, servicios especializados y empleo contratista durante varios años.

La escala geológica detrás de la inversión

El argumento económico para continuar desarrollando El Teniente está también en el volumen de mineral que permanece disponible.

La administración de la división estima que el yacimiento contiene cerca de 9.000 millones de toneladas de recursos geológicos. Al trasladar esos recursos a planes mineros y proyectos potencialmente explotables, el volumen se reduce a aproximadamente 4.500 millones de toneladas.

Durante los 121 años de explotación acumulados se han extraído alrededor de 1.200 millones de toneladas, mientras la planificación de los próximos 80 años considera aproximadamente otros 2.200 millones de toneladas. Estas cifras ilustran que el desafío de El Teniente no está centrado únicamente en la disponibilidad física de mineral, sino en cómo acceder a cuerpos cada vez más profundos bajo condiciones técnicas y de seguridad aceptables. (La Tercera)

Ese punto explica la relevancia estratégica de Andesita, Diamante, Recursos Norte y Andes Norte. La inversión ya comprometida no busca solamente elevar producción en el corto plazo: constituye la infraestructura necesaria para mantener operativa una de las principales fuentes de cobre de Codelco a medida que los sectores actualmente explotados avanzan en su madurez.

El cronograma, sin embargo, ya no depende exclusivamente de ingeniería, presupuesto y velocidad constructiva. Tras el accidente de 2025, la capacidad de demostrar condiciones seguras de explotación se transformó en una variable crítica para definir cuándo y cómo entrarán en operación los nuevos sectores de El Teniente.

Para Codelco, resolver esa ecuación será determinante. La compañía enfrenta simultáneamente la necesidad de sostener producción, ejecutar su cartera de inversiones y recuperar capacidad minera sin comprometer los estándares operacionales exigidos para explotar sectores cada vez más profundos. En ese escenario, los próximos movimientos en Diamante y Andes Norte serán observados como una señal concreta de hasta qué punto El Teniente puede retomar su ruta de crecimiento y convertir los US$ 7.000 millones ya desplegados en nueva capacidad productiva.