El Ministerio de Obras Públicas ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental el Estudio de Impacto Ambiental de la Costanera Ribera Sur del río Biobío, una iniciativa vial de alto estándar que contempla una inversión cercana a US$400 millones y que busca habilitar una nueva conexión estructurante en la comuna de San Pedro de la Paz, Región del Biobío.
El proyecto considera un trazado de aproximadamente 7,1 kilómetros por la ribera sur del río Biobío, entre el Puente Bicentenario y el Puente Industrial. Su objetivo es crear una alternativa a los actuales flujos que presionan la Ruta 160 y las vías internas de San Pedro de la Paz, una zona donde la congestión se ha transformado en un problema urbano, logístico y productivo para el Gran Concepción.
La presentación ambiental marca el inicio de una fase decisiva para una obra que viene siendo discutida desde hace años y que, por su escala, atraviesa variables técnicas, territoriales, ambientales y sociales. El expediente deberá ser revisado por el Servicio de Evaluación Ambiental y los organismos sectoriales competentes antes de avanzar hacia una eventual Resolución de Calificación Ambiental favorable.
Una obra clave para la conectividad del Biobío
La Costanera Ribera Sur apunta a ordenar una parte relevante de la movilidad entre San Pedro de la Paz y Concepción, especialmente en el eje asociado al río Biobío y a los accesos hacia los principales puentes de la intercomuna.
El corredor proyectado permitiría conectar el entorno del Puente Bicentenario con el Puente Industrial, atravesando un sector donde convergen desplazamientos residenciales, transporte público, vehículos livianos, carga y flujos productivos asociados al sur de la región.
Para el Biobío, la discusión no es solo urbana. La infraestructura vial cumple un rol directo en la competitividad regional, sobre todo en territorios donde conviven actividad industrial, logística portuaria, transporte forestal, servicios, construcción y abastecimiento hacia comunas productivas. En ese marco, una vía alternativa por la ribera sur del río puede reducir fricciones operativas y mejorar los tiempos de traslado en un punto históricamente tensionado.
El proyecto también se conecta con una agenda más amplia: la necesidad de reforzar infraestructura habilitante para regiones industriales que concentran cadenas de valor estratégicas. En el caso del Biobío, la eficiencia de sus corredores viales incide en costos logísticos, continuidad operacional, desplazamiento de trabajadores y acceso a servicios.
Inversión, trazado y plazos preliminares
Los antecedentes disponibles sitúan la inversión del proyecto en torno a US$400 millones, cifra que lo ubica entre las obras viales relevantes actualmente en tramitación para la Región del Biobío.
La iniciativa considera una avenida costanera de 7,1 kilómetros, con estándares de seguridad vial, integración urbana y espacios públicos. El diseño busca mejorar la conectividad interna de San Pedro de la Paz y, al mismo tiempo, crear una ruta alternativa que contribuya a disminuir la congestión hacia el Gran Concepción.
Antes del inicio material de las obras, el proyecto deberá superar el proceso ambiental, avanzar en los actos administrativos correspondientes y completar etapas como licitación, adjudicación y expropiaciones. La fase previa a la construcción considera cerca de dos años, mientras que la ejecución de la obra ha sido estimada en un horizonte extenso, del orden de 129 meses.
Ese plazo refleja la complejidad de intervenir un borde fluvial urbano, con obras que deben compatibilizar infraestructura vial, manejo ambiental, seguridad, conectividad local, accesos, paisajismo y coordinación con otras redes existentes.
Impacto para logística, proveedores y actividad regional
Aunque se trata de una obra pública y no de un proyecto minero, su impacto económico es relevante para las cadenas productivas del centro-sur del país. La Región del Biobío opera como plataforma industrial, forestal, portuaria y de servicios, con una red de proveedores que depende de corredores eficientes para mover insumos, equipos, personal y carga.
Una mejora en la conectividad de San Pedro de la Paz puede reducir tiempos improductivos, disminuir costos asociados a congestión y aportar mayor previsibilidad a la movilidad regional. Ese punto es especialmente sensible para empresas que trabajan con ventanas logísticas, turnos, contratos de suministro y operaciones distribuidas entre comunas.
La inversión también tendría efectos sobre empleo y demanda de servicios durante su etapa de desarrollo, especialmente en ingeniería, construcción, movimiento de tierra, obras civiles, pavimentación, señalización, paisajismo, seguridad vial, inspección técnica y servicios asociados. No obstante, el volumen específico de empleos deberá ser confirmado en las siguientes etapas del expediente y del proceso de licitación.
Para el ecosistema de proveedores, una obra de esta magnitud puede abrir oportunidades en contratación local, arriendo de maquinaria, transporte, materiales, servicios profesionales y asistencia técnica. El impacto dependerá del modelo contractual, de los paquetes de obra y de las exigencias que se definan una vez que el proyecto avance en su tramitación.
Evaluación ambiental y puntos sensibles
El ingreso mediante Estudio de Impacto Ambiental implica que la iniciativa será sometida a una revisión más profunda que una declaración ambiental simple. El proceso deberá evaluar impactos sobre el territorio, el borde del río, la movilidad, las comunidades cercanas, la calidad de vida urbana y los componentes ambientales asociados al área de intervención.
En una obra lineal de esta escala, la discusión ambiental suele concentrarse en trazado, accesos, expropiaciones, ruido, emisiones durante construcción, manejo de material, interferencias con redes existentes, afectación de espacios públicos, medidas de mitigación y relación con comunidades. También será clave la compatibilidad del diseño con la ribera del río Biobío, un espacio urbano y ambientalmente sensible para el Gran Concepción.
La etapa actual no equivale a una aprobación. El proyecto entra a revisión y deberá responder observaciones técnicas antes de obtener una eventual RCA favorable. Esa diferencia es importante: el ingreso ambiental abre el camino, pero no asegura todavía la ejecución.
Qué observará la industria
La industria observará tres aspectos centrales: la admisibilidad y evolución del expediente ambiental, la claridad del cronograma previo a la licitación y la capacidad del proyecto para integrarse con la red vial existente sin trasladar la congestión a otros puntos.
También será relevante el tratamiento de las expropiaciones y la forma en que se aborden los impactos durante la construcción, considerando que San Pedro de la Paz ya enfrenta una presión significativa sobre su movilidad diaria. Una obra extensa, si no se planifica con precisión, puede generar costos transitorios relevantes para residentes, transporte público, comercio y actividad productiva.
Para el Biobío, la Costanera Ribera Sur representa una apuesta por infraestructura habilitante en una zona donde la conectividad se ha convertido en un factor de competitividad. Su avance dependerá ahora del desempeño ambiental, la coordinación institucional y la capacidad del Estado para transformar una iniciativa de alto costo en una solución efectiva para la movilidad regional.
En un escenario donde Chile necesita acelerar inversiones públicas y privadas sin relajar los estándares ambientales, este proyecto será una prueba concreta para la gestión de grandes obras urbanas en regiones productivas. La señal inicial está dada: el MOP puso la iniciativa en evaluación. La etapa decisiva comienza ahora.

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