La consultora GEM Mining Consulting advierte que el mercado del cobre enfrenta un complejo escenario debido a la guerra vinculada a Irán. Factores como el impacto en la energía, la logística y la incertidumbre global podrían profundizar el déficit de cobre proyectado para el 2026, según un reciente informe.
Tensiones geopolíticas y su impacto en el mercado de minerales
El análisis de GEM Mining Consulting señala que el conflicto con Irán podría generar efectos significativos en las materias primas industriales, incluido el cobre, a través de primas de riesgo sobre la energía, interrupciones en el suministro y cuellos de botella logísticos. Aunque hasta ahora el daño físico a infraestructuras ha sido limitado, el impacto indirecto sobre sectores clave causa preocupación. En particular, el estrecho de Ormuz, un paso crucial para el comercio energético global, ha sido objeto de tensiones debido a declaraciones del líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, quien advirtió sobre mantener esta vía bloqueada como herramienta de presión geopolítica.
Reuters reportó que productores del Golfo han comenzado a buscar rutas alternativas tras la interrupción del tráfico marítimo en Ormuz, un corredor estratégico por donde transita aproximadamente una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y gas. Si bien el impacto inmediato sobre el cobre es menos claro que en el caso del petróleo, GEM resalta que los efectos en el ciclo macroeconómico, los costos operativos y la logística sólo aumentarán la presión sobre un mercado de cobre ya ajustado. La proyección del International Copper Study Group (ICSG) de un déficit global de 150.000 toneladas para 2026 agrava esta exposición a nuevas disrupciones.
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Perspectivas para el cobre a corto y largo plazo
El informe plantea que el cobre enfrenta un periodo de doble lectura. A corto plazo, el precio podría verse presionado por la menor tolerancia al riesgo y la incertidumbre en torno al crecimiento económico global. Sin embargo, si las disrupciones se prolongan, el mercado podría tomar un enfoque más alcista, respaldado por mayores costos energéticos y una oferta cada vez más limitada. Esto refleja la sensibilidad de los metales industriales, como el cobre y el aluminio, a impactos energéticos y logísticos.
Además del cobre, el caso del aluminio también ilustra la vulnerabilidad de los metales frente a la crisis. El análisis predice un aumento en los costos de energía y posible encarecimiento logístico que derivaría en mayores primas regionales y menor disponibilidad física en algunos mercados. Considerando que Irán produjo en 2023 cerca de 279.700 toneladas de cobre primario y 87,9 millones de toneladas de mineral de hierro, su importancia como productor y su ubicación geopolítica aumentan la sensibilidad del mercado ante el conflicto.
Implicancias para un mercado en camino al déficit
Según el informe, el mayor desafío para el mercado del cobre no se encuentra en disrupciones directas de su producción minera, sino en efectos secundarios derivados de la energía, logística y el entorno macroeconómico. En un contexto donde se espera un déficit creciente, cualquier escalada del conflicto en Irán podría significar un periodo prolongado de volatilidad, aumento de costos operacionales y presión adicional sobre las cadenas de suministro globales.
- El estrecho de Ormuz como punto crítico para el comercio energético y su impacto indirecto en el cobre.
- Posible déficit global de 150.000 toneladas de cobre en 2026 según el ICSG.
- Escalada del conflicto genera mayor sensibilidad en un mercado ya ajustado.
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