
La autorización permite operar hasta 40 plataformas y abre espacio para explorar nuevos objetivos dentro del sistema de pórfidos. La compañía mantiene en ejecución una campaña diamantina de 10.000 metros.
Element 29 Resources obtuvo un permiso actualizado de inicio de actividades para continuar y ampliar su programa de perforación diamantina en el proyecto Elida, un depósito de cobre, molibdeno y plata ubicado en la zona centro-occidental de Perú.
La autorización, concedida por el Ministerio de Energía y Minas peruano bajo una Declaración de Impacto Ambiental, tendrá una vigencia de cinco años y permite desarrollar trabajos desde un máximo de 40 plataformas de perforación. El alcance duplica la capacidad contemplada en el permiso anterior, limitado a 20 plataformas.
El cambio regulatorio entrega a la exploradora canadiense una mayor superficie operativa para extender la evaluación de la denominada Zona 1, donde se concentra el recurso mineral conocido, y avanzar sobre otros objetivos geológicos que permanecen con escasa o nula perforación.
La compañía mantiene actualmente dos equipos activos en Elida y ha completado más de 4.885 metros de una campaña programada en 10.000 metros. El programa busca incorporar nueva información geológica para respaldar el crecimiento del recurso y evaluar la continuidad del sistema mineralizado en profundidad y hacia sectores laterales.
El permiso amplía la huella de exploración
La autorización anterior concentró las perforaciones principalmente en la expansión de la Zona 1. Aunque esos trabajos permitieron confirmar extensos intervalos con mineralización de cobre, molibdeno y plata, gran parte de la anomalía hidrotermal que rodea al depósito permaneció sin una evaluación sistemática.
Con las 20 plataformas adicionales, Element 29 podrá extender su campaña hacia un conjunto de cinco objetivos de tipo pórfido identificados dentro del proyecto. Esta configuración geológica plantea la posibilidad de que Elida no corresponda únicamente a un depósito aislado, sino a un sistema compuesto por varios centros mineralizados.
El área presenta una huella de alteración hidrotermal de aproximadamente 2,5 por 2,5 kilómetros. La mineralización se encuentra asociada a cuerpos intrusivos y enjambres de diques emplazados en rocas volcánicas, volcanoclásticas y sedimentarias, con presencia predominante de calcopirita y molibdenita.
La ampliación del permiso también permitirá distribuir las perforaciones con mayor flexibilidad, una condición relevante para probar la extensión lateral del depósito, investigar anomalías geofísicas y orientar los sondajes hacia zonas que no podían ser alcanzadas desde las plataformas ya autorizadas.
Un recurso inferido de 321,7 millones de toneladas
Elida cuenta con una estimación inicial de recursos minerales inferidos restringida a rajo abierto de 321,7 millones de toneladas, con leyes promedio de 0,32% de cobre, 0,029% de molibdeno y 2,61 gramos por tonelada de plata. El cálculo utiliza una ley de corte de 0,20% de cobre.
Dentro de ese volumen existe un subconjunto cercano a superficie de 59,7 millones de toneladas inferidas, con 0,49% de cobre, 0,036% de molibdeno y 3,99 gramos por tonelada de plata, considerando una ley de corte de 0,40% de cobre.
La estimación vigente fue elaborada a partir de 14.361 metros de perforación y todavía no incorpora varios programas ejecutados posteriormente. Esta diferencia es relevante porque los sondajes más recientes han extendido la mineralización a profundidades superiores a las consideradas en el modelo original.
Entre los resultados conocidos se encuentra un intervalo continuo de 1.534,6 metros con una ley de 0,58% de cobre equivalente, obtenido mediante la profundización de uno de los sondajes existentes. La intersección prolongó la mineralización más de 1.000 metros por debajo del límite del recurso inferido actual y terminó todavía dentro del sistema mineralizado.
Otros pozos han registrado intervalos superiores a 900 y 1.000 metros, con mineralización iniciada cerca de la superficie. Estos antecedentes respaldan la hipótesis de una expansión potencial tanto en profundidad como hacia los márgenes de la Zona 1, aunque los resultados deberán incorporarse a una actualización formal para determinar su efecto sobre el tonelaje y las leyes.
Nueva regulación permitiría llegar a 60 plataformas
El permiso aprobado contempla inicialmente 40 plataformas, pero Element 29 analiza aumentar nuevamente esa capacidad.
Una modificación reciente a la regulación ambiental peruana permite que determinados proyectos de exploración certificados mediante una Declaración de Impacto Ambiental puedan solicitar hasta 60 plataformas de perforación, sujeto a la aprobación de la autoridad.
La empresa prevé iniciar una modificación de su instrumento ambiental para incorporar otras 20 plataformas y extender la superficie autorizada hacia el norte, especialmente en dirección a las denominadas Zonas 5 y 6.
La eventual ampliación no se encuentra aprobada y deberá cumplir una nueva tramitación administrativa. Sin embargo, el cambio normativo entrega una ruta concreta para profundizar la exploración del distrito sin reemplazar completamente el instrumento ambiental vigente.
El permiso se complementa con un acuerdo de acceso superficial por cinco años, renovado con la comunidad local en 2025. La coincidencia entre la autorización estatal y el acceso territorial reduce uno de los principales riesgos operacionales que enfrentan las campañas de exploración en Perú.
Infraestructura y ubicación favorecen el desarrollo
Element 29 controla el 100% del proyecto Elida mediante 29 concesiones contiguas que abarcan 19.749 hectáreas, sujetas a una regalía neta de fundición de 2%.
El activo se encuentra aproximadamente a 75 kilómetros de la costa peruana y puede ser alcanzado por carretera desde Lima, pasando por la ciudad de Barranca. Su emplazamiento, entre 1.500 y 2.000 metros sobre el nivel del mar, representa una condición operativa menos compleja que la de numerosos proyectos de cobre situados en sectores de mayor altitud de la cordillera.
El área dispone de conexiones viales hacia instalaciones portuarias y se ubica cerca de infraestructura eléctrica. Una central hidroeléctrica de 45 megawatts opera a unos 15 kilómetros del proyecto, mientras que los puertos de Antamina y Chancay se encuentran a una distancia aproximada de 150 kilómetros.
Estas características no sustituyen los estudios económicos, metalúrgicos, ambientales y de ingeniería necesarios para evaluar una futura mina. No obstante, podrían reducir la necesidad de desarrollar obras completamente nuevas en energía, transporte y logística si el depósito avanza hacia etapas posteriores.
Por qué importa para la exploración de cobre en Perú
La autorización llega en una etapa en que la industria mundial busca nuevos depósitos capaces de sostener la oferta futura de cobre. Los proyectos de pórfidos requieren habitualmente largos periodos de exploración, definición de recursos, estudios técnicos, permisos y construcción, por lo que ampliar tempranamente la superficie perforable es una condición clave para reducir incertidumbres geológicas.
Para Element 29, el desafío inmediato será convertir los extensos intervalos mineralizados en un modelo actualizado que permita evaluar cuánto puede crecer el recurso de Elida y qué proporción presenta leyes potencialmente aprovechables.
El molibdeno y la plata también podrían aportar valor como subproductos, aunque su contribución económica dependerá de las recuperaciones metalúrgicas, los precios de largo plazo y la configuración de un eventual proceso de concentración.
Con dos equipos operando, casi la mitad de la campaña de 10.000 metros completada y una autorización de cinco años, Elida entra en una fase de exploración con mayor continuidad regulatoria. Los próximos resultados deberán determinar si la mineralización profunda y los objetivos periféricos pueden transformar el recurso conocido en un sistema de mayor escala dentro de la cartera peruana de proyectos de cobre.