La empresa estatal desplegó profesionales en terreno y habilitó instrumentos financieros para recuperar accesos, revisar condiciones de seguridad y acelerar el retorno productivo de pequeños mineros.
La Empresa Nacional de Minería activó un paquete de apoyo técnico, operacional y financiero para facilitar la reapertura de faenas de pequeña y mediana minería afectadas por las lluvias en las regiones de Atacama y Coquimbo. La prioridad estará en recuperar caminos de acceso, evaluar las condiciones de las operaciones y entregar liquidez a productores que quedaron temporalmente sin actividad.
Las medidas forman parte de “Minería en Marcha”, estrategia implementada tras el sistema frontal que dañó infraestructura vial, dificultó el ingreso a distintas operaciones y elevó los riesgos asociados al reinicio de labores mineras.
El programa articula el trabajo del Ministerio de Minería, ENAMI, Sernageomin, BancoEstado, gobiernos regionales y empresas del sector. Su primera etapa se concentra en las dos regiones donde la pequeña minería tiene una presencia relevante y donde la interrupción de caminos puede detener completamente la extracción y comercialización de minerales.
ENAMI ya desplegó profesionales de su Gerencia de Fomento para inspeccionar faenas, identificar daños y establecer las acciones necesarias antes de retomar la producción. Los equipos incluyen mineros, geólogos e ingenieros con capacidad para revisar accesos, piques, frentes de trabajo e instalaciones potencialmente afectadas.
Recuperar caminos para restablecer la producción
La habilitación de accesos aparece como la necesidad más urgente. A diferencia de las grandes operaciones, numerosas faenas de menor escala dependen de caminos secundarios y rutas interiores cuya mantención puede superar la capacidad financiera individual de los productores.
Cuando estos accesos quedan interrumpidos, el efecto no se limita al ingreso de trabajadores. También se detiene el transporte de combustible, explosivos, equipos, repuestos y mineral hacia los poderes compradores, generando una interrupción directa de los ingresos.
El vicepresidente ejecutivo de ENAMI, Juan Carlos Sáez, sostuvo que la instrucción principal es contribuir a que las operaciones vuelvan a funcionar en el menor plazo posible.
“La misión que nos ha dado el ministro ha sido muy concreta: que nosotros ayudemos a restablecer las faenas en el menor plazo posible”, afirmó el ejecutivo.
El plan contempla levantar un catastro de las operaciones afectadas, priorizar los caminos más críticos y coordinar soluciones con organismos públicos y actores privados que puedan aportar maquinaria, equipos y personal especializado.
La iniciativa Mineras por Chile puso a disposición 974 recursos aportados por 23 compañías de la gran y mediana minería, entre maquinaria, equipamiento, profesionales y otros activos utilizables durante la emergencia.
Inspecciones para un retorno seguro
El segundo componente está enfocado en evitar que la presión por reactivar la producción derive en un reinicio sin las condiciones técnicas necesarias.
Las precipitaciones pueden provocar inestabilidad de taludes, remociones en masa, acumulación de agua, debilitamiento de caminos interiores y alteraciones en labores subterráneas. Por esta razón, la reapertura requiere verificar tanto la accesibilidad como la estabilidad de las instalaciones.
ENAMI pondrá a disposición sus equipos técnicos y las herramientas del programa Apoyo a la Producción Segura, orientado a financiar obras que permitan restablecer condiciones adecuadas para operar.
Sernageomin, en paralelo, reforzará las inspecciones, los catastros y el monitoreo de las zonas afectadas. El despliegue incorpora imágenes satelitales, radar de apertura sintética y sistemas de información sobre remociones en masa para apoyar la identificación de riesgos.
La revisión de las faenas será especialmente relevante en operaciones subterráneas, donde el ingreso de agua o la modificación de condiciones geomecánicas puede representar un peligro para los trabajadores.
La reactivación, por tanto, no dependerá solamente de reconstruir un camino. También exigirá comprobar que piques, frentes de explotación, instalaciones eléctricas, sistemas de ventilación y sectores de acopio mantienen condiciones compatibles con una operación segura.
Créditos y anticipos para pequeños productores
Junto con la asistencia en terreno, ENAMI habilitará instrumentos financieros para productores que necesiten costear reparaciones, combustible, maquinaria y trabajos de recuperación.
La estatal dispone de líneas de crédito y podrá entregar anticipos a pequeños mineros empadronados que mantengan regularidad en sus ventas y cuya actividad haya sido interrumpida por el evento meteorológico.
Entre las herramientas consideradas se encuentra el Crédito para la Emergencia, con montos de hasta US$25.000 para productores de minerales y US$50.000 para productos mineros.
También podrán utilizarse el Crédito para la Operación, el Crédito de Apoyo a la Producción y el programa Reactivación de Faenas Mineras, diseñado para financiar trabajos necesarios para recuperar una operación paralizada.
Los anticipos pueden transformarse en una herramienta decisiva para productores sin ingresos mientras sus faenas permanecen detenidas. En la pequeña minería, una interrupción de pocos días puede afectar el pago de trabajadores, proveedores, arriendos de maquinaria y transporte.
BancoEstado complementará estas medidas con alternativas de postergación de cuotas y dividendos, renovación de líneas de crédito, renegociación de obligaciones y financiamiento especial para mipymes ubicadas en zonas afectadas.
La línea destinada a zonas de catástrofe estará disponible hasta el 30 de septiembre de 2026, ampliando las opciones para empresas y productores que requieran capital de trabajo durante la recuperación.
Impacto para Atacama y Coquimbo
La pequeña minería cumple un papel económico que supera el volumen individual de cada faena. Su actividad sostiene empleos directos, contratistas, transportistas, talleres, proveedores de insumos y servicios distribuidos en comunas con una fuerte dependencia del sector extractivo.
Una paralización prolongada reduce la entrega de minerales a plantas y poderes compradores, debilita el flujo de caja de los productores y transmite sus efectos hacia las economías locales.
Atacama y Coquimbo concentran una extensa red de operaciones de menor escala vinculadas principalmente a la extracción de cobre, oro y plata. La continuidad de esa actividad depende de infraestructura logística, capacidad de procesamiento y acceso estable a mecanismos de comercialización.
ENAMI mantiene un papel central en este segmento mediante la compra, procesamiento y comercialización de minerales. Durante junio, la estatal también reactivó la recepción de minerales de plata en Planta Matta, Planta Vallenar y el Complejo Productivo Sur, ampliando las alternativas comerciales disponibles para los pequeños productores de ambas regiones.
El restablecimiento de las faenas permitirá recuperar entregas a estas instalaciones y reducir el riesgo de que operaciones económicamente viables permanezcan detenidas por falta de acceso o financiamiento.
Una prueba para la capacidad de respuesta sectorial
La implementación de “Minería en Marcha” pondrá a prueba la velocidad de coordinación entre instituciones públicas, empresas, banca y organizaciones de productores.
El desafío será transformar los instrumentos anunciados en soluciones concretas para cada faena, considerando que los daños, riesgos y necesidades financieras pueden variar considerablemente entre una operación y otra.
La apertura de caminos representa el primer paso, pero la continuidad productiva dependerá también de la seguridad de las instalaciones, la disponibilidad de capital y la recuperación de la cadena logística.
Para la pequeña minería de Atacama y Coquimbo, la oportunidad de retomar operaciones con rapidez será determinante para evitar pérdidas permanentes de empleo, incumplimientos financieros y el cierre de faenas que ya enfrentan márgenes operacionales estrechos.
La industria seguirá con atención el ritmo del catastro, la asignación de recursos y la ejecución de los trabajos en terreno. La efectividad del programa se medirá finalmente por el número de operaciones que logren volver a producir bajo condiciones seguras y sostenibles.









