La generadora consolidó un desempeño operativo histórico pese a una leve caída en utilidades, explicada por gastos asociados a la restitución de cobros en cuentas de la luz.
Engie Chile concluyó el ejercicio 2025 con un desempeño operativo histórico, marcado por un Ebitda récord de US$651 millones, lo que representa un aumento de 26% respecto del año anterior. Este resultado confirma la solidez del negocio eléctrico de la compañía, incluso en un contexto donde debió reconocer impactos financieros derivados del proceso de devolución por sobrecobros en las cuentas de la luz, uno de los hitos que marcaron su balance anual.
Las utilidades netas de la firma alcanzaron los US$222 millones entre enero y diciembre de 2025, cifra que refleja una disminución de 2% en comparación con los US$228 millones obtenidos en 2024. La propia empresa explicó que esta leve baja está directamente vinculada al reconocimiento de US$26 millones como gasto financiero, asociado al sobrecobro aplicado durante 2024 y ajustado conforme al decreto de Precio Nudo Promedio correspondiente al primer semestre de 2026.
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Pese a ese efecto extraordinario, Engie subrayó que el año estuvo caracterizado por un desempeño operacional robusto, apoyado en una adecuada disponibilidad de sus unidades de generación, menores costos marginales y un aumento relevante de la generación renovable. Este contexto permitió sostener márgenes eléctricos más elevados, reforzando el eje central del ejercicio: un Ebitda histórico que compensa ampliamente el impacto puntual de la devolución a los clientes.
En materia de ingresos, la compañía reportó ventas por US$2.076 millones durante 2025, lo que implica un crecimiento de 13% respecto de los US$1.836 millones registrados el año previo. Este aumento estuvo impulsado, principalmente, por mayores volúmenes de ventas a clientes regulados, factor que incidió directamente en el fortalecimiento del margen eléctrico y, por ende, en el resultado operacional récord alcanzado por la empresa.
Desde Engie destacaron que estos sólidos resultados permitieron mejorar de forma significativa los indicadores de endeudamiento y liquidez, lo que refuerza la capacidad financiera de la compañía para enfrentar su agenda de inversiones. En ese sentido, 2025 se convirtió en el año con mayor inversión en activos fijos en la historia de la firma, con una ejecución de proyectos que —según enfatizó la empresa— se realizó en tiempo y dentro del presupuesto establecido.
La generadora también remarcó que el fortalecimiento financiero obtenido en 2025 es clave para avanzar en su proceso de descarbonización y en la expansión de su portafolio de energías renovables, manteniendo como eje central la sostenibilidad del negocio eléctrico. Así, el cierre del año deja a Engie con un balance mixto en utilidades, pero con una señal clara de fortaleza estructural: un Ebitda récord que consolida su posición en el mercado y permite absorber impactos regulatorios sin comprometer su proyección de largo plazo.

