Imacec Chile volvió a registrar cifras negativas en marzo de 2026, con una caída de 0,1% interanual que confirma un inicio de año débil para la economía. Con este resultado, el indicador acumula tres descensos consecutivos y lleva al primer trimestre a una contracción de 0,3%, configurando el peor desempeño desde el segundo trimestre de 2023. El dato, informado por el Banco Central, refleja una economía que no logra consolidar su recuperación y que continúa altamente expuesta al comportamiento del sector minero, cuya menor producción —especialmente de cobre— fue determinante en el resultado. Aunque el registro se ubicó dentro de las proyecciones del mercado, la persistencia de cifras negativas instala dudas sobre la trayectoria de crecimiento para el resto del año, en un contexto donde los sectores ligados a la demanda interna muestran mayor dinamismo, pero aún insuficiente para compensar la debilidad estructural de la minería.
Producción de bienes marca la mayor caída desde 2022
El principal factor detrás del retroceso del Imacec fue la caída de la producción de bienes, que se contrajo 5,2% anual, anotando su mayor descenso mensual desde abril de 2022. Este resultado estuvo incidido por todos sus componentes, con especial protagonismo del sector minero.
La minería registró una caída de 6,5%, explicada por una menor extracción de cobre, lo que vuelve a evidenciar el peso estructural de esta industria en la economía chilena. Este fenómeno ha sido recurrente en los últimos meses, tal como se ha analizado en reportes de Redimin sobre producción minera y su impacto macroeconómico.
Por su parte, la industria manufacturera retrocedió 2,6%, afectada principalmente por una menor elaboración de productos pesqueros. En términos desestacionalizados, la producción de bienes también mostró debilidad, con una contracción de 0,6% respecto del mes anterior.
Tercer retroceso consecutivo y señales de estancamiento
El dato de marzo confirma una tendencia de desaceleración que se arrastra desde inicios de año. Con tres caídas consecutivas, la economía chilena acumula un retroceso de 0,3% en el primer trimestre, su peor arranque desde 2023.
Este comportamiento refleja una economía que aún no logra consolidar un ciclo de expansión sostenida, en parte debido a factores estructurales del sector minero, como menores leyes del mineral, ajustes operacionales y desafíos productivos. La evolución de este sector seguirá siendo clave para definir la trayectoria del crecimiento en los próximos meses.
A pesar de este escenario, la serie desestacionalizada mostró un leve repunte, con un crecimiento de 0,3% mensual, lo que sugiere cierta estabilidad en el margen, aunque insuficiente para revertir la tendencia anual.
Comercio y servicios amortiguan la caída
En contraste con la debilidad de los bienes, el comercio y los servicios mostraron un desempeño positivo que permitió amortiguar parcialmente el retroceso del Imacec.
El comercio creció 5,1% anual, impulsado por:
Ventas mayoristas de maquinaria y equipos
Mayor dinamismo en el comercio minorista de alimentos y vestuario
Expansión del comercio electrónico
Actividad en servicios automotores
Los servicios, en tanto, aumentaron 2,1%, con un aporte significativo de los servicios personales —especialmente salud—, además de servicios empresariales y transporte.
En términos desestacionalizados, ambos sectores también incidieron positivamente, con expansiones de 1,9% en comercio y 0,4% en servicios, reflejando un mejor desempeño de las actividades vinculadas a la demanda interna.
Imacec no minero mantiene crecimiento
El Imacec no minero registró un crecimiento de 0,9% anual, mientras que en términos desestacionalizados aumentó 0,5% respecto del mes anterior y 1,3% en doce meses. Este comportamiento confirma que la contracción global está concentrada en el sector extractivo.
La divergencia entre minería y resto de la economía plantea un escenario complejo para la política económica, donde la recuperación depende en gran medida de la estabilización de la producción cuprífera.
En este contexto, el Imacec continúa siendo un indicador clave para anticipar la evolución del Producto Interno Bruto (PIB), al sintetizar el desempeño de los distintos sectores económicos. Su comportamiento en los próximos meses será determinante para evaluar si la economía logra retomar una senda de crecimiento o si prolonga el actual ciclo de debilidad.
