SANTIAGO.– La actividad industrial cerró el año 2025 con un deterioro más profundo de lo anticipado, confirmando un debilitamiento del aparato productivo que tuvo como principal factor explicativo la persistente caída de la minería. Así lo reveló este viernes el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), al informar que el Índice de Producción Industrial (IPI) registró en diciembre una contracción interanual de 1,9%, la mayor baja desde febrero del mismo año.
Con este resultado, la producción industrial anotó su tercera caída consecutiva en doce meses, profundizando una tendencia que ya se había insinuado en el último trimestre. En términos desestacionalizados, el retroceso fue aún más marcado: -2,6%, la mayor disminución mensual desde mayo de 2023, lo que refuerza la señal de una desaceleración más intensa hacia el cierre del ejercicio.
El balance anual, sin embargo, muestra una fotografía más matizada. En la variación acumulada del año, el IPI logró un crecimiento de 1,0%, mientras que en la comparación mensual diciembre mostró un avance de 7,5%, reflejando efectos de base y factores estacionales que no alcanzaron a revertir el deterioro estructural del sector.
Te puede interesar
Educación técnico-profesional minera: 14 empresas refuerzan el modelo del Liceo de Pica en Tarapacá
Vinculación con la industria fortalece formación técnico-profesional minera en Liceo de Pica
Minería prolonga su tendencia negativa
El principal factor detrás del mal desempeño industrial volvió a ser la minería, sector clave para la economía chilena. El Índice de Producción Minera (IPMin) registró en diciembre una caída interanual de 4,8%, la mayor desde agosto del año pasado, completando siete meses consecutivos de retrocesos.
Según explicó el INE, el resultado se debió a una menor actividad en dos de los tres componentes del índice, destacando la minería metálica, que se contrajo 8,0%, restando 7,097 puntos porcentuales a la variación total. En la variación acumulada del año, el IPMin anotó un leve retroceso de 0,1%, confirmando un 2025 particularmente complejo para el sector extractivo.
Este desempeño se produce en un contexto de menores leyes minerales, ajustes operacionales y episodios de interrupciones productivas, factores que han limitado la capacidad de recuperación pese a un escenario de precios internacionales del cobre históricamente elevados hacia fines del año.
Manufacturas y energía: avances insuficientes
En contraste, el Índice de Producción Manufacturera (IPMan) mostró una leve expansión interanual de 0,1% en diciembre, impulsada principalmente por la elaboración de productos alimenticios, que creció 3,3% e incidió positivamente en el índice general. Con ello, la manufactura logró un respiro tras dos meses de caídas.
No obstante, el panorama sigue siendo frágil: en términos desestacionalizados, el IPMan retrocedió 1,7%, acumulando cuatro meses consecutivos a la baja, aunque cerró el año con un crecimiento acumulado de 2,4%.
Por su parte, el Índice de Producción de Electricidad, Gas y Agua (Ipega) creció 1,6% interanual, destacando el aumento de 1,8% en electricidad. Aun así, en la variación acumulada anual el indicador mostró una leve contracción de 0,2%.
Señal de alerta para 2026
El cierre de 2025 deja una señal clara: la industria chilena enfrenta un escenario de debilidad más persistente de lo previsto, con una minería que no logra revertir su ciclo negativo y con sectores no mineros aún incapaces de compensar ese arrastre. La evolución de la inversión, la normalización operacional del sector extractivo y el contexto externo serán determinantes para definir si esta tendencia se revierte o se consolida durante 2026.
