El interés de Estados Unidos por los minerales críticos en América Latina ha cobrado fuerza, con más de $1.000 millones invertidos desde enero de 2025. Este movimiento estratégico refleja la creciente preocupación por garantizar el suministro de recursos esenciales como el litio, el cobre y las tierras raras, necesarios para sectores como la energía, la defensa y las tecnologías avanzadas.
Minerales críticos y seguridad energética
Un informe de la firma de abogados White & Case destaca que estas inversiones forman parte de un esfuerzo más amplio por tratar los minerales críticos como cuestiones de seguridad energética y nacional, más allá de su vínculo con la transición energética. Rebecca Campbell, líder global de minería y metales de la firma, junto con el socio financiero Fernando J. de la Hoz, señalan que los proyectos en Brasil y Argentina están recibiendo un respaldo directo por parte de agencias estadounidenses y prestamistas multilaterales. Estas entidades utilizan préstamos, participaciones sociales y acuerdos de compra estructurados para canalizar los recursos hacia cadenas de suministro alineadas con Estados Unidos.
Ejemplos recientes de este apoyo incluyen un préstamo de $100 millones aprobado por el Banco Interamericano de Desarrollo para un proyecto de litio en Argentina y una posible inversión de $465 millones del U.S. Development Finance Corporation para expandir operaciones de tierras raras en Brasil. Según Tiago Abreu, de Brazilian Rare Earths, “el desarrollo de proyectos de tierras raras y minerales críticos ya no es solo una cuestión de transición energética, sino de seguridad energética.”
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Brasil y Argentina han emergido como centros clave en el desarrollo de minerales críticos. Brasil, con la segunda reserva más grande de tierras raras del mundo después de China, ha visto un marcado interés en la región de Minas Gerais, apodada “el Valle del Litio.” No obstante, a pesar de concentrar el 23,3% de las reservas, su producción actual es solo el 0,02% del total, dejando espacio para un crecimiento significativo.
Argentina, por su parte, ha adoptado medidas agresivas para atraer inversiones. En 2024 lanzó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria para proyectos sobre los $200 millones. Un ejemplo de esto es el proyecto de litio de $2.500 millones aprobado en Salta, bajo la dirección de Rio Tinto. Con siete proyectos operativos, Argentina ha incrementado la capacidad de producción de litio y prevé alcanzar las 658.000 toneladas anuales para 2035.
- Argentina pasó de producir 75.500 toneladas anuales de litio en 2023 a 186.000 toneladas en 2025.
- Los precios del carbonato de litio de calidad batería han mostrado un repunte, alcanzando $18.200 por tonelada en 2026.
Consideraciones geopolíticas y retos locales
A pesar del auge de la inversión estadounidense, la región enfrenta un delicado equilibrio geopolítico entre Washington y Beijing. Más del 90% del procesamiento global de tierras raras está dominado por China, lo que subraya la dependencia técnica de la región. No obstante, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Ilan Goldfajn, ha señalado que muchos países están trabajando en aumentar la capacidad de procesamiento doméstico para capturar más valor de sus recursos.
Los desafíos no solo son externos. Factores como el riesgo político, la normativa medioambiental y la infraestructura local complican los cronogramas de proyectos. Aun así, iniciativas financieras respaldadas por gobiernos han reducido riesgos para ciertos inversionistas. Argentina ha optado por simplificar regulaciones para incentivar el capital extranjero, mientras que Brasil enfrenta un panorama mixto con reformas graduales que en algunos casos han aumentado los requisitos de cumplimiento.
El cobre: protagonista indiscutido
El cobre continúa siendo el principal motor de inversión minera en América Latina. Chile y Argentina están avanzando en proyectos clave apuntalados por la creciente demanda global del metal, esencial para la electrificación y los sistemas de energía. En Chile, nuevas operaciones de cobre con un valor combinado superior a $7.000 millones esperan entrar en funcionamiento en el mediano plazo.
Según Campbell y de la Hoz, este auge no solo refleja el potencial geológico de la región, sino también el impacto de políticas gubernamentales y estrategias geopolíticas que están modelando el mercado mundial de minerales críticos. La combinación de estos factores posiciona a América Latina como un actor clave en el suministro global, mientras define su futuro minero en un contexto de intensos intereses internacionales.
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