M&Ad minero global: US$21.600 millones marcan el mejor arranque desde 2023 y anticipan ola de consolidación

La actividad de fusiones y adquisiciones en minería inició 2026 con fuerza, alcanzando US$21.600 millones en el primer trimestre, el nivel más alto para un inicio de año desde 2023. El repunte, reportado por White & Case LLP, confirma un cambio estructural en la industria, donde el capital se está reorientando hacia activos estratégicos vinculados a minerales críticos y cadenas de suministro resilientes. En total, se registraron 121 transacciones en el período, superando las 117 del mismo trimestre de 2025 y consolidando una tendencia alcista que ya se había evidenciado el año pasado, cuando el valor anual de operaciones alcanzó US$93.700 millones, el mayor en más de una década. Este dinamismo ocurre en un contexto geopolítico fragmentado, donde la seguridad de suministro se ha transformado en un factor clave para inversionistas y compañías, incluso por sobre el tamaño o la rentabilidad inmediata de los activos.

Cambio de foco: minerales críticos y jurisdicciones estables

El crecimiento de la actividad no responde únicamente a ciclos de mercado, sino a un rediseño de prioridades en la industria. Las compañías están privilegiando activos capaces de asegurar suministro de largo plazo en entornos regulatorios predecibles.

Este giro estratégico se explica por:

  • Aumento sostenido de la demanda de minerales para la transición energética.

  • Necesidad de reducir dependencia de cadenas de suministro concentradas.

  • Mayor intervención de gobiernos en sectores estratégicos.

  • Búsqueda de estabilidad frente a riesgos geopolíticos.

Pese a operaciones fallidas de alto perfil —como las conversaciones entre Glencore y Rio Tinto— el volumen total de transacciones se ha mantenido elevado, evidenciando que los fundamentos del mercado siguen sólidos.

Alianzas estratégicas ganan protagonismo

Uno de los cambios más relevantes es el auge de las asociaciones estratégicas como estructura dominante de inversión. Según la encuesta 2026 de White & Case, el 32% de los actores del sector identifica este formato como el más probable para nuevas operaciones.

Este modelo permite:

  • Compartir riesgos financieros y operacionales.

  • Integrar verticalmente cadenas de valor.

  • Acceder a financiamiento público y privado.

  • Acelerar el desarrollo de proyectos complejos.

Un ejemplo reciente es la operación que involucra a Serra Verde Group, que aseguró US$565 millones en financiamiento y avanzó en una combinación cercana a US$2.800 millones con USA Rare Earth, buscando crear una cadena integrada de tierras raras fuera de Asia.

Oro y metales críticos lideran el interés

El mercado del oro emerge como uno de los principales focos de consolidación, impulsado por precios cercanos a máximos históricos en medio de la incertidumbre global. Paralelamente, los minerales críticos continúan atrayendo inversión, consolidándose como eje central de la estrategia minera global.

Entre los segmentos con mayor proyección destacan:

  • Oro, como activo refugio y fuente de liquidez.

  • Litio, cobre y níquel, clave para electrificación.

  • Tierras raras, esenciales para tecnologías avanzadas.

Esta combinación refleja una industria que equilibra activos tradicionales con nuevos motores de crecimiento vinculados a la transición energética.

Reconfiguración de portafolios mineros

El actual ciclo de M&A también responde a una reestructuración interna de las grandes compañías, que buscan optimizar sus carteras y concentrarse en activos de mayor valor estratégico. Esto implica desinversiones selectivas, adquisiciones tácticas y alianzas para proyectos de alto costo.

En este escenario, la minería global avanza hacia un modelo más colaborativo, donde el financiamiento estatal, los fondos privados y las asociaciones industriales convergen para impulsar proyectos de largo plazo.

Perspectivas para 2026

Aunque la actividad se ha moderado respecto a los picos de la segunda mitad de 2025, los niveles actuales siguen siendo altos en términos históricos. La tendencia sugiere que 2026 podría consolidarse como otro año fuerte para las fusiones y adquisiciones, especialmente si se mantienen los precios de los metales y la presión por asegurar suministros estratégicos.

El repunte observado en el primer trimestre no solo confirma la recuperación del mercado, sino que también anticipa una nueva fase de consolidación en la industria minera, marcada por la competencia por recursos críticos y la necesidad de construir cadenas de suministro más seguras y diversificadas.

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