La faena de Capstone Copper en la Región de Antofagasta produjo 12.482 toneladas durante el segundo trimestre de 2026. La menor disponibilidad de cobre en la alimentación de la planta elevó con fuerza los costos unitarios.
Mantos Blancos produjo 12.482 toneladas de cobre durante el segundo trimestre de 2026, una disminución de 21% frente al mismo periodo del año anterior, debido principalmente al procesamiento de mineral sulfurado de menor ley y a una reducción de las recuperaciones metalúrgicas.
El resultado operacional de la mina ubicada en la Región de Antofagasta estuvo compuesto por 9.600 toneladas de cobre contenido en concentrados y 2.882 toneladas de cátodos provenientes de las operaciones de óxidos.
La contracción se concentró en el circuito de sulfuros. La ley de alimentación cayó desde 0,89% de cobre en el segundo trimestre de 2025 hasta 0,66% entre abril y junio de 2026, mientras que la recuperación disminuyó desde 80,4% hasta 76,6%.
Ambos indicadores estuvieron condicionados por la secuencia programada de explotación del yacimiento, que durante este año considera el ingreso a sectores con menor contenido de cobre. La operación, controlada en un 100% por Capstone Copper, ya había anticipado que 2026 estaría marcado por leyes inferiores a las registradas durante el ejercicio anterior.
Menor producción presiona los costos
El impacto de las menores leyes no se limitó al volumen producido. El costo C1 combinado de Mantos Blancos alcanzó US$3,93 por libra de cobre en el trimestre, un aumento de 88% frente a los US$2,09 por libra registrados en igual periodo de 2025.
La menor cantidad de cobre pagable agregó aproximadamente US$0,54 por libra a la estructura de costos. A ello se sumaron mayores gastos mineros asociados al precio del diésel, actividades adicionales de mantenimiento, requerimientos más intensivos de perforación y tronadura y una menor capitalización del movimiento de estéril.
Los costos de procesamiento también aumentaron, afectados por el encarecimiento del ácido sulfúrico y por mayores desembolsos en servicios y materiales para la planta. El precio de este insumo utilizado en Mantos Blancos subió desde US$180 por tonelada en el segundo trimestre de 2025 hasta US$231 por tonelada en igual periodo de 2026.
La combinación de menor ley, menor recuperación y mayores precios de insumos representa uno de los escenarios más exigentes para una operación minera, debido a que obliga a extraer, transportar y procesar una mayor cantidad de material para obtener cada tonelada de cobre comercializable.
En el negocio de sulfuros, el costo C1 fue de US$3,93 por libra, mientras que en la producción de cátodos llegó a US$3,95 por libra.
Los óxidos compensan parcialmente la caída
Aunque el desempeño general fue negativo, la línea de óxidos mostró una evolución distinta. La producción de cátodos aumentó 56% en comparación con el segundo trimestre de 2025, apoyada por un mayor procesamiento de material proveniente de botaderos y por mejores leyes.
El tonelaje tratado en botaderos alcanzó 2,24 millones de toneladas, por encima de los 1,77 millones de toneladas del periodo comparable. Al mismo tiempo, la ley de cobre de este material aumentó desde 0,12% hasta 0,25%.
Este crecimiento permitió amortiguar parcialmente el retroceso del circuito de sulfuros, aunque no fue suficiente para evitar la disminución de la producción total de la faena.
La diferencia entre ambas líneas refleja la diversidad del sistema productivo de Mantos Blancos. La operación combina una concentradora para minerales sulfurados con instalaciones de lixiviación y electroobtención destinadas a producir cátodos a partir de recursos oxidados y materiales acumulados.
Sin embargo, la producción de cátodos enfrenta una presión adicional por los elevados precios del ácido sulfúrico, insumo determinante para la economía de los procesos de lixiviación. El encarecimiento de este reactivo ha obligado a las compañías con operaciones de óxidos en Chile a priorizar minerales y materiales con mejores márgenes.
Un descenso previsto por la secuencia minera
La menor producción de Mantos Blancos no responde a una interrupción extraordinaria, sino a la planificación del yacimiento. Capstone proyecta para 2026 una ley promedio de aproximadamente 0,70% de cobre en los sulfuros, por debajo de los niveles observados en 2025.
La expectativa es que las leyes vuelvan a mejorar durante 2027, cuando podrían aproximarse a 0,85%, a medida que la explotación avance hacia otros sectores del rajo.
Para este año, la compañía mantiene una guía de producción de entre 38.000 y 44.000 toneladas de cobre en concentrados en Mantos Blancos, junto con una estimación de entre 10.000 y 12.000 toneladas de cátodos.
Durante el primer semestre, la faena acumuló 20.101 toneladas de cobre en concentrados y 4.682 toneladas de cátodos. En conjunto, la producción llegó a 24.783 toneladas, lo que deja una parte relevante del cumplimiento anual condicionada al desempeño operacional de la segunda mitad del ejercicio.
La operación también tiene programada una detención de mantenimiento de tres días durante el tercer trimestre, después de una parada de cuatro días considerada para el trimestre anterior.
Inversiones y expansión futura
Capstone contempla US$65 millones de inversión en Mantos Blancos durante 2026. De ese total, US$50 millones corresponden a capital de sostenimiento y US$15 millones a iniciativas de expansión.
Dentro del gasto de sostenimiento se incluyen trabajos relacionados con infraestructura de relaves, entre ellos una inversión cercana a US$15 millones para el muro del depósito. El presupuesto del año también considera US$65 millones asociados al movimiento de estéril capitalizado.
En materia de crecimiento, los recursos se concentran en el avance del estudio para una segunda fase de expansión de sulfuros y en pruebas de lixiviación vinculadas con una posible recuperación de cobre desde relaves históricos.
La posibilidad de elevar la capacidad de tratamiento continúa siendo una alternativa estratégica para Mantos Blancos, pero su desarrollo dependerá de variables como la disponibilidad de mineral, las leyes proyectadas, la recuperación metalúrgica, los costos de construcción y las condiciones de mercado.
Qué implica para la minería de Antofagasta
El desempeño de Mantos Blancos expone uno de los principales desafíos que enfrenta la minería del cobre en Chile: la disminución temporal o estructural de las leyes minerales y su efecto directo sobre la productividad.
Cuando baja el contenido de cobre, las faenas deben mover y procesar más toneladas para sostener sus niveles de producción. Esto incrementa el consumo de energía, combustibles, explosivos, agua, reactivos y servicios de mantenimiento, elevando la intensidad de costos de cada libra producida.
La presión es especialmente relevante en un escenario de mayores precios para insumos críticos como el diésel y el ácido sulfúrico. Para las empresas proveedoras de la Región de Antofagasta, este contexto puede traducirse en una mayor demanda por soluciones de eficiencia, optimización de molienda, control metalúrgico, mantenimiento predictivo y gestión de reactivos.
La evolución de Mantos Blancos durante el segundo semestre será observada por su capacidad para operar con estabilidad en zonas de menor ley, contener el aumento de los costos y mantener su guía anual. El retorno a sectores con mejores contenidos de cobre previsto para 2027 aparece como el principal factor para recuperar producción y márgenes en una faena relevante para la actividad minera regional.









