La Franja de Maricunga volvió a instalarse en el radar de la minería aurífera chilena. En pocos días, Flagship Minerals y Tiernan Gold reportaron avances relevantes en sus respectivos activos de oro en la Región de Atacama, en un contexto donde el precio del metal precioso mantiene niveles históricamente altos y los inversionistas vuelven a mirar proyectos capaces de transformarse en producción real.
El movimiento no corresponde todavía a una entrada masiva a explotación, sino a una etapa previa igualmente decisiva: convertir recursos geológicos en proyectos mineros financiables, metalúrgicamente viables y ambientalmente tramitables. Esa diferencia es clave para entender el momento que vive Maricunga.
Flagship completó trabajos metalúrgicos y de zanjas en Isidora, mientras Tiernan presentó resultados iniciales de lixiviación diagnóstica en Volcan. Ambos activos se ubican en Atacama, dentro de una provincia geológica que reúne depósitos de oro, oro-cobre y sistemas epitermales y porfídicos de escala distrital.
Maricunga vuelve al centro del oro chileno
Durante años, el cobre concentró casi toda la discusión minera en Chile. Sin embargo, el oro comenzó a recuperar protagonismo por tres razones: precios internacionales elevados, necesidad de diversificar la matriz minera y presencia de proyectos en Atacama con escalas relevantes para compañías medianas y junior.
Maricunga no es una zona nueva para la minería. El distrito ya cuenta con historia operacional, proyectos detenidos, activos en construcción y nuevos desarrollos en evaluación. Lo que cambia ahora es el momento del mercado. Con el oro sobre los US$4.000 por onza, proyectos que antes exigían supuestos más ajustados pueden volver a mostrar atractivo, siempre que logren resolver permisos, agua, energía, logística de altura y recuperación metalúrgica.
En ese cuadro, los avances de Flagship y Tiernan no deben leerse como hechos aislados. Forman parte de una revalorización más amplia del distrito, donde también se observan iniciativas como Lobo Marte, de Kinross, con una inversión estimada de hasta US$3.000 millones durante su vida útil, además de otros desarrollos auríferos en la región.
Isidora: Flagship acelera pruebas para definir la ruta de lixiviación
El proyecto Isidora, antes conocido como Pantanillo, es el principal activo aurífero de Flagship Minerals en Chile. Se ubica al este de Copiapó y cubre cerca de 120 km², con dos concesiones de explotación y 34 concesiones de exploración.
El recurso mineral informado para Isidora Norte alcanza 115,2 millones de toneladas con ley promedio de 0,56 gramos por tonelada de oro, equivalente a 2,093 millones de onzas bajo estándar JORC 2012. Del total, 84,26 millones de toneladas corresponden a la categoría medida, 21,07 millones a indicada y 9,86 millones a inferida.
La lectura minera de ese dato es relevante. No se trata solo del tamaño del recurso, sino de su composición por categoría. Un recurso con alta proporción medida e indicada entrega una base más sólida para avanzar hacia estudios de prefactibilidad, estimaciones económicas y planificación de mina.
El programa reciente incluyó cuatro sondajes metalúrgicos de gran diámetro por 600,5 metros en total, además de cinco zanjas que suman 600 metros. El objetivo fue obtener material suficiente para nuevas pruebas de lixiviación en pilas y, especialmente, para evaluar la respuesta del mineral oxidado a lixiviación tipo dump leach.
También se contempla una muestra masiva de entre 300 y 400 toneladas, destinada a pruebas a escala piloto. Ese trabajo permitirá estudiar cinética de lixiviación, recuperación de oro y consumo de reactivos, tres variables que pueden definir si un proyecto de baja ley tiene margen económico o queda limitado a recurso geológico sin desarrollo cercano.
La compañía ya inició trabajos de perforación de relleno y extensión dentro de la geometría del recurso 2026. El objetivo es actualizar la estimación de recursos hacia fines de 2026 o comienzos de 2027, con foco en mineralización inferida, material no clasificado y zonas cercanas al diseño de rajo.
Volcan: Tiernan prueba la respuesta metalúrgica de un activo de escala mayor
El proyecto Volcan, controlado por Tiernan Gold, opera en otra liga de escala. Se trata de un activo de desarrollo ubicado en el Cinturón de Maricunga, en la Región de Atacama, aproximadamente 170 kilómetros por camino al este de Copiapó y cerca de la frontera con Argentina.
Volcan cuenta con 9,8 millones de onzas de oro en recursos medidos e indicados, contenidos en 463,3 millones de toneladas con ley de 0,66 gramos por tonelada. A eso se suman 1,2 millones de onzas inferidas en 75 millones de toneladas con ley de 0,52 gramos por tonelada.
El proyecto ya tuvo una historia técnica extensa. Entre 2007 y 2011, Andina Minerals completó más de 150.000 metros de perforación, una prefactibilidad que contemplaba 4,3 millones de onzas de producción durante 15 años y un Estudio de Impacto Ambiental en 2012. Luego, Hochschild adquirió Andina en una operación por CAD$105 millones.
La actualización económica preliminar más reciente plantea una operación a rajo abierto con lixiviación en pilas, capacidad de 22 millones de toneladas por año, vida útil estimada de 14 años y producción promedio de 332.000 onzas anuales durante los primeros diez años. La evaluación económica preliminar considera un VAN después de impuestos de US$1.500 millones, una TIR de 29% y un costo AISC de US$1.094 por onza vendida, utilizando un precio de oro de US$2.400 por onza.
El dato nuevo está en la metalurgia. Tiernan evaluó 36 muestras de variabilidad, con leyes entre 0,30 y 3,23 gramos por tonelada de oro. La distribución promedio de oro soluble en cianuro alcanzó 75,1%, con mediana de 78,3% y un rango entre 42,3% y 92,8%.
Ese resultado es positivo como señal inicial, pero requiere una lectura técnica cuidadosa: corresponde a pruebas diagnósticas, no a recuperaciones finales de operación. La diferencia importa. La recuperación real en pilas dependerá de granulometría, permeabilidad, consumo de cianuro, presencia de cobre soluble, dominios metalúrgicos, tiempos de riego y diseño del circuito.
Lo que viene para la industria
El avance de Isidora y Volcan refuerza una idea de fondo: Atacama puede recuperar peso en oro si sus proyectos logran pasar desde la validación geológica hacia ingeniería, permisos y financiamiento.
Para proveedores, laboratorios, empresas de sondaje, consultoras ambientales, ingeniería y contratistas especializados, esta fase abre una ventana concreta de trabajo. No es todavía una demanda de construcción masiva, pero sí una etapa intensiva en servicios técnicos de alto valor.
El principal desafío estará en demostrar que estos activos pueden operar con costos competitivos en condiciones de altura, clima extremo, restricciones hídricas y exigencias ambientales crecientes. Maricunga tiene recursos, pero la industria ya aprendió que el tamaño del depósito no basta. Hoy el mercado exige permisos robustos, metalurgia demostrada, gestión hídrica clara, energía competitiva y relaciones tempranas con las comunidades.
La nueva etapa del distrito aurífero de Atacama se jugará precisamente ahí: no solo en cuántas onzas contiene el subsuelo, sino en cuántas pueden transformarse en producción responsable, financiable y sostenida.