Mercados globales caen por tensiones en Medio Oriente y petróleo al alza

La volatilidad en los mercados financieros mundiales alcanzó un nuevo punto álgido, con caídas significativas en los principales índices de Estados Unidos. Este movimiento estuvo motivado por la escalada del conflicto en Medio Oriente, el incremento en los precios del petróleo y un cambio inesperado en las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal.

Índices estadounidenses enfrentan presiones por tensiones globales

El S&P 500 registró una caída del 1,51%, acumulando su cuarta semana consecutiva de retrocesos y marcando su racha más prolongada en un año. Mientras tanto, el Dow Jones Industrial perdió 443 puntos, equivalente a una baja del 0,96%, y el Nasdaq Composite lideró las pérdidas con un descenso de 2,01%. Ambos índices se encuentran en niveles cercanos a la temida “zona de corrección”. El Russell 2000, índice de pequeñas capitalizaciones, confirmó dicha corrección tras superar una pérdida del 10% desde su último máximo.

Estos movimientos reflejan un deterioro en el apetito por el riesgo entre los inversionistas, quienes evalúan el impacto de una posible prolongación de las tensiones en Medio Oriente. La intensificación del conflicto, incluido el posible envío de tropas estadounidenses al área y el cierre parcial del estrecho de Ormuz, ha elevado significativamente el riesgo geopolítico, repercutiendo en diversos sectores de la economía global.

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Impacto del petróleo y tensiones inflacionarias

El petróleo Brent superó los US$112 por barril, tocando niveles no vistos desde 2022 y acumulando un alza del 9% en la semana. Durante el mes, el incremento se aproxima al 50%, lo que refleja las disrupciones en la oferta energética a nivel global provocadas por el conflicto. Según algunos analistas, los precios podrían escalar hasta US$180 si las interrupciones en el suministro persisten.

Este aumento en los costos energéticos ha reavivado preocupaciones sobre la inflación, mientras que las expectativas de crecimiento económico disminuyen. La combinación de ambos factores está reforzando el temor de un entorno de estanflación. “Mientras la guerra siga escalando, el mercado estará más preocupado por la inflación que por el crecimiento”, afirmó John Briggs, jefe de estrategia de tasas en Natixis North America.

  • El aumento del petróleo afecta cadenas energéticas y manufactura.
  • Se augura un incremento en la volatilidad financiera.
  • El estrecho de Ormuz se confirma como punto crítico global.

Caída del cobre y movimientos en los mercados de metales

El mercado de metales también sintió el impacto de la incertidumbre global. El cobre, por ejemplo, cayó un 1,8% al cierre de la última sesión, ubicándose en US$11.929,50 por tonelada en Londres. Este descenso semanal del 6,7% representa la mayor caída registrada en casi un año. La disrupción energética y los temores inflacionarios están afectando directamente la demanda de este metal altamente sensible a la actividad industrial.

En paralelo, el oro experimentó su peor semana desde 1983, con un retroceso superior al 3%. El metal perdió atractivo debido a los altos costos financieros y una baja en las expectativas de estímulos monetarios, obligando a los inversionistas a buscar liquidez en otros instrumentos menos volátiles.

  • Precios del cobre declinan en consonancia con menores expectativas de manufactura.
  • El oro no cumple su rol tradicional de refugio seguro.
  • La liquidez se consolida como la opción preferida por el mercado.

Mercado de divisas y volatilidad regional

El panorama también es complejo en los mercados de divisas. Las monedas latinoamericanas, como el peso chileno, brasileño, mexicano y colombiano, mostraron depreciaciones, al igual que el sol peruano, mientras que el peso argentino se desmarcó con avances. Según BBVA, la claridad sobre la reapertura del estrecho de Ormuz será crucial para mitigar el fortalecimiento del dólar y estabilizar los mercados.

El informe recalca que, aunque el escenario base no anticipa un conflicto prolongado, la incertidumbre continúa siendo elevada, lo que mantiene a los bancos centrales en una postura prudente frente a la inestabilidad internacional.

  • Devaluaciones impactan monedas clave en América Latina.
  • El peso argentino se desmarca con ganancias en medio del contexto global.
  • BBVA enfatiza la incertidumbre como factor predominante en estos mercados.

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