Minerales clave se instalaron en el centro de la agenda bilateral entre Corea del Sur y Brasil tras la cumbre celebrada en Seúl entre el presidente surcoreano Lee Jae Myung y su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. En un contexto de creciente incertidumbre comercial global por la volatilidad arancelaria en Estados Unidos, ambos mandatarios acordaron elevar la relación a una asociación estratégica y activar un plan de acción de cuatro años que incluye cooperación en minerales esenciales, comercio, economía digital, defensa, industria espacial y seguridad alimentaria. El entendimiento contempla además el impulso a inversiones surcoreanas en el sector minero brasileño, particularmente en tierras raras y níquel, insumos considerados críticos para la electromovilidad, la transición energética y las cadenas tecnológicas avanzadas.
Diez memorandos y un plan de acción cuatrienal
Durante la cita en la Casa Azul de Seúl, los líderes supervisaron la firma de diez memorandos de entendimiento que abarcan:
- Política comercial e industrial.
- Minerales esenciales.
- Economía digital e inteligencia artificial.
- Agricultura y seguridad alimentaria.
- Salud y biotecnología.
- Intercambio entre pequeñas y medianas empresas.
- Cooperación policial contra ciberdelincuencia, narcotráfico y amenazas transnacionales.
Lee informó que ambos gobiernos adoptaron un plan de acción de cuatro años destinado a establecer medidas concretas para ampliar la cooperación bilateral, desde minerales estratégicos hasta industrias de defensa y espacio. El mandatario subrayó además la necesidad de contribuir a la estabilidad en la península coreana, señalando que “la paz, construida sobre condiciones en las que no es necesario el conflicto, es la forma más sólida de seguridad”.
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Lula enfatizó que Brasil posee las segundas reservas de tierras raras más grandes del mundo, junto con importantes yacimientos de níquel, y manifestó su expectativa de atraer capital surcoreano para desarrollar esos recursos. Corea del Sur, altamente dependiente de insumos críticos importados para su industria tecnológica y automotriz, busca diversificar proveedores frente a la concentración global de tierras raras en Asia.
Brasil es actualmente el principal socio comercial de Corea del Sur en Sudamérica, lo que convierte al eje económico en un componente central del acercamiento político. En paralelo, ambos líderes coincidieron en la necesidad de reanudar las negociaciones para un acuerdo comercial entre Corea del Sur y el bloque Mercosur, conversaciones iniciadas en 2018 y suspendidas por diferencias en materia agrícola y manufacturera.
Transición energética y Fondo Amazonia
En el plano ambiental, Lula invitó formalmente a Corea del Sur a participar en el Fondo Amazonia, instrumento financiero orientado a la conservación de la selva tropical. Asimismo, propuso profundizar el diálogo en industrias verdes y transición energética, un ámbito donde la articulación entre recursos naturales brasileños y capacidades tecnológicas surcoreanas podría adquirir relevancia estratégica.
La visita —la primera de Estado de un presidente brasileño a Corea del Sur en más de dos décadas— incluyó una ceremonia oficial de bienvenida y una cena de Estado. Más allá de los gestos protocolares, la cooperación estructural en minerales estratégicos, con horizonte de mediano plazo y anclaje geopolítico en un escenario comercial cada vez más fragmentado.
