Minería Internacional

Minería bajo el mar: estudio revela caída del 32% en biodiversidad tras ensayo en Clarion-Clipperton

Un experimento en la Zona Clarion-Clipperton revela una reducción del 32% en la diversidad de especies tras la minería submarina, evidenciando el impacto inmediato de la extracción de nódulos polimetálicos.

Minería bajo el mar: estudio revela caída del 32% en biodiversidad tras ensayo en Clarion-Clipperton
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Minería bajo el mar vuelve al centro del debate científico luego de que un experimento a gran escala detectara una reducción aproximada del 32% en la diversidad de especies en las zonas directamente afectadas por maquinaria extractiva en la Zona Clarion-Clipperton, en el Pacífico, entre México y Hawái. El estudio, publicado en Nature Ecology & Evolution, aporta evidencia cuantitativa sobre el impacto inmediato que puede generar la remoción de nódulos polimetálicos —ricos en níquel, cobalto y manganeso— a profundidades cercanas a los 4.300 metros.

La investigación se desarrolló durante cinco años, con 160 días de campañas en el mar, antes y después del paso del colector minero. En total se extrajeron cerca de 3.300 toneladas de nódulos. El equipo, liderado por el doctor Adrian Glover del Museo de Historia Natural de Londres, aplicó el método Before-After-Control-Impact (BACI), que compara áreas intervenidas con zonas de control para distinguir perturbaciones inducidas de variaciones naturales del ecosistema.

Biodiversidad invisible y cambios estructurales

En laboratorio se clasificaron más de 4.300 organismos mayores a 0,25 milímetros, pertenecientes a 788 especies, principalmente gusanos marinos, crustáceos y moluscos. El análisis genético permitió estimar que el área podría albergar entre 1.148 y 1.391 especies de macrofauna, muchas aún sin descripción formal.

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Entre los hallazgos destaca un coral solitario hasta ahora desconocido —Deltocyathus zoemetallicus— adherido a los nódulos, además de arañas marinas diminutas y otros organismos raramente documentados. La distribución irregular de especies en parches cercanos del fondo marino evidenció una biodiversidad altamente fragmentada y sensible a alteraciones físicas.

Las huellas dejadas por la maquinaria mostraron comunidades más desiguales y variaciones marcadas en la dominancia de especies. Si bien la densidad total no siempre cayó de forma drástica, la composición biológica cambió de manera significativa, especialmente en la capa superficial del sedimento donde habita la macrofauna.

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Regulación internacional y regeneración lenta

La explotación en aguas internacionales está regulada por la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, organismo vinculado a la ONU que exige evaluaciones de impacto ambiental y estudios de línea base previos a cualquier actividad comercial. Sin embargo, la velocidad de regeneración de los ecosistemas profundos es extremadamente lenta.

Datos del propio regulador indican que los nódulos crecen apenas milímetros en millones de años, lo que implica que su extracción elimina hábitats que no se reponen en escalas humanas. Estudios previos publicados en Nature han mostrado que las marcas físicas de ensayos mineros pueden permanecer visibles durante décadas, con recuperación parcial y desigual de especies móviles, mientras otras no reaparecen.

El interés económico por estos minerales estratégicos se intensifica ante la transición energética global, pero la nueva evidencia científica refuerza la preocupación sobre los efectos acumulativos en ecosistemas abisales aún poco conocidos, donde la minería podría alterar equilibrios biológicos formados a lo largo de millones de años.