Minería Internacional

Minería global mira al Ártico, fondos marinos y asteroides ante escasez de nuevos yacimientos

La presión por cobre, tierras raras, níquel, cobalto, grafito y otros minerales críticos está llevando a gobiernos y compañías a evaluar fronteras cada vez más complejas: el Ártico, el lecho oceánico profundo y, todavía en fase tecnológica, los recursos espaciales. La minería global está entrando en una etapa de búsqueda más agresiva de nuevas fuentes […]

Minería global mira al Ártico, fondos marinos y asteroides ante escasez de nuevos yacimientos
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La presión por cobre, tierras raras, níquel, cobalto, grafito y otros minerales críticos está llevando a gobiernos y compañías a evaluar fronteras cada vez más complejas: el Ártico, el lecho oceánico profundo y, todavía en fase tecnológica, los recursos espaciales.

La minería global está entrando en una etapa de búsqueda más agresiva de nuevas fuentes de suministro. La combinación de electrificación, defensa, inteligencia artificial, redes eléctricas y transición energética está elevando la demanda por minerales críticos, mientras los proyectos terrestres tradicionales enfrentan leyes más bajas, permisos más lentos, costos crecientes y mayor presión ambiental.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, la demanda de minerales clave para energía crecerá con fuerza hacia 2040: el litio podría multiplicarse por cinco en el escenario de políticas actuales, mientras el grafito y el níquel se duplicarían, el cobre crecería cerca de 30% y las tierras raras aumentarían entre 50% y 60%.

La frontera minera se mueve hacia zonas más difíciles

La escasez de nuevos yacimientos de gran escala no significa ausencia de recursos geológicos, sino dificultad para convertirlos en producción real. En cobre, litio, níquel, cobalto, grafito y tierras raras, la industria enfrenta una brecha entre demanda proyectada, proyectos financiados, infraestructura disponible y aceptación social.

La propia IEA advirtió que el impulso inversor en minerales críticos se debilitó en 2024: el gasto creció solo 5%, frente al 14% de 2023, y ajustado por inflación el avance real fue de apenas 2%. Además, la actividad exploratoria se estancó tras varios años de recuperación. Ese dato es clave: la transición energética exige más minerales, pero la cartera de nuevos proyectos no avanza al mismo ritmo.

En ese contexto, tres fronteras concentran creciente atención: el Ártico, los fondos marinos y los asteroides. Cada una ofrece potencial, pero también restricciones técnicas, ambientales, regulatorias y geopolíticas que la minería tradicional no enfrenta con la misma intensidad.

Ártico: recursos críticos, logística extrema y geopolítica

El Ártico aparece como la frontera más cercana a una expansión productiva real. Canadá, Groenlandia y Alaska concentran depósitos de oro, grafito, tierras raras, níquel, cobre y otros minerales estratégicos. Pero el atractivo geológico convive con condiciones operacionales severas: frío extremo, ventanas logísticas reducidas, baja infraestructura portuaria y energética, costos de construcción elevados y alta sensibilidad ambiental.

Un caso reciente es Hope Bay, en Nunavut, Canadá. Agnico Eagle aprobó una inversión de US$2.400 millones para redesarrollar la mina aurífera, con potencial de producción de alrededor de 400.000 onzas de oro anuales. El gobierno canadiense vinculó el proyecto con desarrollo económico del norte, empleo indígena e interés estratégico en el Ártico.

La logística explica parte del desafío. Reuters informó que Agnico Eagle apuesta por transporte marítimo estacional mediante barcazas en la zona del Paso del Noroeste para contener costos, en una ventana de operación de apenas semanas durante el verano. La compañía proyecta iniciar producción en 2030 y operar durante al menos 11 años, con costos bajo US$1.000 por onza, según antecedentes reportados para el proyecto.

Groenlandia también se está transformando en un punto de interés para cadenas occidentales de suministro. El proyecto Tanbreez, de Critical Metals, firmó un acuerdo vinculante de 15 años con REalloys para vender 15% de la producción de la Fase 1 de concentrado de tierras raras. La operación apunta a abastecer cadenas industriales de Norteamérica y Europa en un mercado dominado por China en procesamiento y refinación.

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Fondos marinos: alto potencial, baja certeza regulatoria

La segunda frontera es el fondo oceánico profundo, especialmente los nódulos polimetálicos ricos en níquel, cobalto, cobre y manganeso. La promesa industrial es obtener varios minerales críticos desde una sola corriente de recursos. La dificultad es que la explotación comercial a gran escala sigue sin consenso regulatorio ni licencia internacional definitiva.

La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos mantiene en negociación el Código Minero, que debe regular prospección, exploración y explotación de minerales marinos en áreas fuera de jurisdicción nacional. Según el propio organismo, las normas de explotación aún se encuentran en discusión dentro del Consejo.

Hasta ahora, la ISA ha firmado contratos de exploración con 22 contratistas para nódulos polimetálicos, sulfuros polimetálicos y costras de ferromanganeso ricas en cobalto. La exploración existe; la explotación comercial todavía no está resuelta.

Estados Unidos ha intentado acelerar una vía paralela. The Metals Company presentó una solicitud ante reguladores estadounidenses para exploración y recuperación comercial en aguas internacionales bajo un proceso promovido por Washington. La empresa informó que su solicitud fue considerada completa y espera que el proceso regulatorio, incluida revisión ambiental, concluya hacia el primer trimestre de 2027.

También hay movimientos industriales aguas abajo. Reuters reportó en marzo de 2026 que Glomar y Cobalt Blue proyectan una planta de procesamiento en Estados Unidos asociada a minerales de fondos marinos, en un intento por acercar refinación y suministro crítico a territorio norteamericano.

Asteroides: una apuesta tecnológica, no una fuente minera inmediata

La tercera frontera, la minería de asteroides, todavía está lejos de competir con la minería terrestre. Su relevancia actual está más vinculada a investigación, defensa espacial, prospección, robótica, captura de objetos y uso de recursos in situ que a una producción comercial de metales para mercados globales.

Empresas como TransAstra presentan la minería de asteroides como una cadena tecnológica basada en detectar, capturar, mover y procesar recursos espaciales. El foco no es abastecer mañana al mercado del cobre o del níquel, sino desarrollar capacidades que podrían habilitar economía espacial, combustible en órbita, agua, metales y materiales para misiones de largo plazo.

La discusión también aparece en el ámbito académico. Estudios recientes analizan el uso de asteroides para sostener colonias en Marte o desarrollar misiones autónomas de caracterización de objetos cercanos a la Tierra. Para la minería tradicional, el mensaje es claro: los asteroides no resuelven la escasez actual, pero muestran hasta dónde se está ampliando la idea de seguridad de suministro.

Datos clave

  • Palabra clave principal: minería global.

  • Minerales bajo presión: cobre, litio, níquel, cobalto, grafito, tierras raras y manganeso.

  • Fronteras evaluadas: Ártico, fondos marinos profundos y asteroides.

  • Dato de demanda: la IEA proyecta alzas fuertes hacia 2040 en litio, grafito, níquel, cobre y tierras raras.

  • Dato de inversión: el gasto en desarrollo de minerales críticos creció solo 5% en 2024.

  • Proyecto ártico relevante: Hope Bay, de Agnico Eagle, con inversión de US$2.400 millones.

  • Regulación clave: Código Minero de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos.

  • Estado de asteroides: fase tecnológica y experimental, sin impacto comercial inmediato en abastecimiento minero terrestre.

Qué implica para Chile y la minería del cobre

Para Chile, esta tendencia tiene una doble lectura. Por un lado, confirma que el cobre seguirá siendo un mineral estratégico para electrificación, redes, centros de datos, defensa e infraestructura energética. Por otro, muestra que los grandes consumidores están dispuestos a mirar zonas de mayor riesgo técnico y ambiental si la oferta tradicional no responde con nuevos proyectos.

La minería chilena compite en una industria donde ya no basta con tener recursos. Importan permisos, agua, energía, relaves, comunidades, productividad, estabilidad regulatoria y capacidad de ejecutar inversiones. Mientras países del norte buscan abrir el Ártico y compañías presionan por avanzar en fondos marinos, Chile conserva una ventaja geológica relevante en cobre y litio, pero enfrenta el desafío de transformar cartera de proyectos en producción efectiva.

El desafío que queda por resolver

La expansión hacia el Ártico, los fondos marinos y el espacio revela una señal de fondo: la seguridad de suministro mineral se está convirtiendo en una prioridad industrial y geopolítica. Sin embargo, ninguna de estas fronteras reemplazará rápidamente a la minería terrestre. El punto crítico para la próxima década será si los países con recursos probados, infraestructura existente y experiencia operacional logran acelerar proyectos responsables antes de que la presión por minerales críticos empuje al mercado hacia fuentes más costosas, inciertas y ambientalmente disputadas.