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Minería Internacional

EE.UU. endurecerá reglas para minerales críticos, pero nuevas minas pueden tardar casi 30 años

Estados Unidos enfrenta un desafío significativo para cumplir con la creciente demanda de minerales críticos, ya que los nuevos proyectos mineros podrían tardar hasta 30 años en comenzar a producir.

EE.UU. endurecerá reglas para minerales críticos, pero nuevas minas pueden tardar casi 30 años

La industria estadounidense llegará a 2027 con una amplia brecha entre la demanda y la oferta local. AiMinr sostiene que los permisos explican solo una parte de las demoras y apunta a reducir con inteligencia artificial los años dedicados a estudios técnicos.

La carrera de Estados Unidos por reducir su dependencia de proveedores estratégicos enfrenta un problema de calendario: las compras de defensa deberán cumplir reglas más estrictas desde 2027, mientras algunos proyectos mineros pueden necesitar casi tres décadas para pasar del descubrimiento a la producción.

Desde el 1 de enero de 2027, la normativa federal de adquisiciones de defensa ampliará la restricción para impedir que los contratistas entreguen materiales cubiertos extraídos, refinados, separados, fundidos o producidos en China, Rusia, Irán o Corea del Norte. La medida abarca imanes de samario-cobalto y neodimio-hierro-boro, además de tantalio y tungsteno. La cláusula contempla excepciones, entre ellas casos de falta de disponibilidad.

Una orden ejecutiva emitida el 20 de julio también endureció el acceso a dispensas. Para obtenerlas, los contratistas deberán acreditar que agotaron las alternativas de abastecimiento y presentar un plan formal para retirar los materiales no conformes de sus cadenas de suministro, junto con un calendario de cumplimiento.

La brecha actual es considerable. En 2025, la demanda estadounidense del tipo más común de imán de tierras raras alcanzó unas 48.000 toneladas métricas, mientras las fuentes nacionales aportaron apenas 300 toneladas, según datos de Arthur D. Little citados por Reuters. La capacidad local proyectada para fines de 2026 llegaría a 5.000 toneladas, todavía muy por debajo del consumo registrado.

Los permisos explican solo una parte de las demoras

Un análisis de S&P Global basado en 232 activos mineros calculó un promedio de 14 años entre descubrimiento y producción para 203 minas en operación. Al incorporar 29 proyectos no operativos con estudios de factibilidad, el promedio combinado subió a 16 años, mientras el plazo estimado para estos últimos se acercó a 30 años, cinco veces más que en la década de 1990.

S&P Global identificó los retrasos o revocaciones de permisos como la principal causa de postergación entre los proyectos que debían iniciar producción desde 2026. Sin embargo, Ari Rostami, director ejecutivo de la empresa de tecnología minera AiMinr, advirtió en una entrevista con MINING.COM que concentrar todo el debate en la tramitación regulatoria deja fuera otro cuello de botella.

Rostami estima que los estudios y la validación técnica pueden consumir entre 30% y 40% del plazo de desarrollo. Este proceso incluye estudios conceptuales o evaluaciones económicas preliminares, prefactibilidad, factibilidad e ingeniería de detalle, etapas necesarias para definir si un yacimiento puede convertirse en una operación financiable y técnicamente viable.

Según el ejecutivo, estos trabajos todavía avanzan de manera secuencial y fragmentada: geología entrega información a planificación minera, luego intervienen procesamiento, infraestructura y finanzas. Cuando cambia una variable relevante, como el precio del metal o el diseño de la mina, distintas disciplinas deben rehacer parte de sus cálculos, prolongando nuevamente el estudio.

Inteligencia artificial para acelerar los estudios mineros

AiMinr propone conectar esas disciplinas mediante agentes de inteligencia artificial capaces de coordinar planificación, estimaciones de costos, diseño de procesos y modelos financieros. La empresa sostiene que cualquier modificación podría propagarse entre las distintas áreas del proyecto, reduciendo el trabajo manual y los ciclos de revisión.

Rostami precisó que la plataforma no utiliza inteligencia artificial generativa para producir cifras de ingeniería. Los agentes coordinan algoritmos determinísticos encargados de operaciones como balances de masa y planificación minera, con el objetivo de mantener resultados trazables y reproducibles. Esta separación resulta clave en una industria donde un error de cálculo puede afectar la seguridad, la inversión y la viabilidad completa de una faena.

La compañía afirma que esta metodología podría reducir trabajos de ingeniería que actualmente demandan años a periodos considerablemente menores. Se trata, sin embargo, de una estimación de AiMinr y no de un resultado aplicable automáticamente a todos los proyectos, cuyas condiciones geológicas, ambientales, sociales y financieras varían ampliamente.

El desafío para Estados Unidos, por tanto, va más allá de acelerar permisos. El país deberá aumentar su capacidad minera y de procesamiento, reducir los tiempos de evaluación técnica sin rebajar sus estándares y cerrar una brecha de oferta que avanza mucho más rápido que el desarrollo de nuevas operaciones.