
La NOAA certificó la solicitud de exploración USA B de TMC en la zona Clarion-Clipperton, en el Pacífico. El permiso aún no está otorgado: ahora viene la evaluación ambiental.
The Metals Company informó que su filial estadounidense, TMC USA, superó un nuevo hito regulatorio en Estados Unidos luego de que la National Oceanic and Atmospheric Administration certificara formalmente su solicitud de licencia de exploración para el área USA B, ubicada en fondos marinos internacionales de la zona Clarion-Clipperton, en el océano Pacífico.
La certificación no equivale a una autorización final para operar, pero permite que el proceso avance hacia la preparación de una Declaración de Impacto Ambiental. Según la compañía, el área USA B cubre cerca de 122.000 km² de fondo marino y contiene un recurso estimado de 1.020 millones de toneladas de nódulos polimetálicos, con presencia de níquel, cobalto, cobre, manganeso y tierras raras.
Qué aprobó la NOAA
La decisión corresponde a la “Determination of Certification” para la solicitud USA B, registrada por la NOAA el 26 de mayo de 2026. En su sitio oficial sobre minería de minerales duros en fondos marinos, el regulador estadounidense consigna que TMC USA Application B corresponde a una solicitud de licencia de exploración y que ya completó esa etapa administrativa.
El proceso se enmarca en la Deep Seabed Hard Mineral Resources Act, normativa estadounidense que regula solicitudes de exploración y recuperación comercial de minerales en fondos marinos profundos. NOAA mantiene dos licencias históricas de exploración bajo ese marco, otorgadas a Lockheed Martin Corporation en 1984, y no registra permisos comerciales de recuperación vigentes.
El área y los minerales involucrados
La solicitud USA B apunta a nódulos polimetálicos, estructuras minerales que se encuentran sobre el lecho marino y que concentran metales utilizados en baterías, defensa, electrónica, manufactura e infraestructura.
Datos clave
Empresa: The Metals Company.
Filial solicitante: The Metals Company USA LLC.
Regulador: NOAA, bajo el Departamento de Comercio de Estados Unidos.
Área: USA B, en la zona Clarion-Clipperton del Pacífico.
Superficie solicitada: cerca de 122.000 km².
Recurso estimado: 1.020 millones de toneladas de nódulos polimetálicos.
Minerales principales: níquel, cobalto, cobre, manganeso y tierras raras.
Estado: solicitud certificada; pendiente evaluación ambiental y decisión final.
Lo que viene en el proceso ambiental
Tras la certificación, NOAA debe iniciar la preparación de una Declaración de Impacto Ambiental para las actividades de exploración propuestas en USA B. La compañía anticipa que ese proceso incluirá un aviso de intención, un borrador de evaluación ambiental, condiciones y restricciones preliminares, además de una etapa de comentarios públicos antes de una decisión final.
El antecedente regulatorio más cercano es la publicación del Federal Register de diciembre de 2025, donde NOAA informó la recepción de las solicitudes de TMC USA para las áreas A y B, abrió un periodo de comentarios públicos y convocó audiencias virtuales realizadas en enero de 2026.
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Por qué importa para la minería crítica
El avance de TMC ocurre en medio de una discusión global sobre el acceso a minerales críticos fuera de la minería terrestre tradicional. El interés industrial está asociado a la demanda de níquel, cobalto, cobre y manganeso, metales relevantes para cadenas de suministro de baterías, infraestructura eléctrica, defensa y manufactura avanzada.
Para la industria minera, el caso es relevante porque puede abrir una ruta regulatoria estadounidense para proyectos de fondos marinos, un segmento todavía sin producción comercial bajo este marco legal. Reuters informó a comienzos de mayo que TMC espera que el proceso regulatorio y ambiental de su solicitud consolidada pueda concluir hacia fines del primer trimestre de 2027, aunque sujeto a revisión y eventuales cuestionamientos legales o ambientales.
La tensión internacional
El proyecto también se mueve en una zona jurídicamente sensible. La International Seabed Authority sostiene que la regulación de actividades minerales en fondos marinos fuera de jurisdicciones nacionales recae en el marco multilateral de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y ha advertido que acciones unilaterales pueden tensionar ese régimen internacional.
Ese punto será observado por gobiernos, inversionistas, fabricantes y organizaciones ambientales, porque el caso TMC puede transformarse en una prueba regulatoria para la minería submarina de minerales críticos. El próximo hito será la evaluación ambiental que prepare NOAA y las condiciones que eventualmente imponga antes de decidir si otorga o no la licencia de exploración.












