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Misil Oreshnik: Francia y la Unión Europea condenan ataque ruso contra Ucrania y alertan sobre “riesgo nuclear”

El lanzamiento del misil balístico hipersónico Oreshnik por parte de Rusia intensificó la tensión internacional en la guerra de Ucrania, provocando condenas de Francia y la Unión Europea tras un ataque masivo a Kiev.

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El lanzamiento del misil balístico hipersónico Oreshnik por parte de Rusia elevó este domingo la tensión internacional en la guerra de Ucrania y desató una dura reacción de Francia y la Unión Europea. El presidente francés, Emmanuel Macron, y la jefa de política exterior europea, Kaja Kallas, condenaron el uso del sistema de alcance intermedio con capacidad nuclear durante un ataque masivo nocturno contra Kiev y otras ciudades ucranianas. La ofensiva dejó al menos cuatro muertos y decenas de heridos, en uno de los bombardeos más intensos registrados este año.

Según la Fuerza Aérea de Ucrania, Rusia lanzó durante la madrugada cerca de 600 drones y 90 misiles, incluidos proyectiles balísticos y el sistema hipersónico Oreshnik, un armamento diseñado para portar ojivas nucleares y capaz de alcanzar velocidades extremadamente altas. Las defensas ucranianas aseguraron haber interceptado 549 drones y 55 misiles, aunque varios impactos provocaron incendios, destrucción de edificios residenciales y daños en infraestructura civil en Kiev, Járkiv, Cherkasy y Dnipropetrovsk.

La UE acusa a Rusia de aplicar una “política imprudente de riesgo nuclear”

La reacción europea fue inmediata. Kaja Kallas sostuvo que el uso del Oreshnik constituye “una táctica política de intimidación” y acusó al Kremlin de impulsar “una imprudente política de riesgo nuclear”. La jefa diplomática de la Unión Europea afirmó que Moscú busca compensar las dificultades militares en el frente mediante ataques deliberados contra centros urbanos y objetivos civiles.

Desde París, Emmanuel Macron endureció también el tono frente al Kremlin y aseguró que los ataques reflejan “el callejón sin salida de la guerra de agresión de Rusia”. Francia reiteró su respaldo militar y político a Ucrania y pidió reforzar la coordinación europea frente al deterioro de la seguridad continental.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, denunció que el misil fue lanzado contra Bila Tserkva, en el centro del país, y calificó la ofensiva rusa como una acción “desquiciada”. Zelenski aseguró que el ataque afectó instalaciones de agua potable, mercados, edificios residenciales y escuelas.

Kiev bajo fuego: explosiones, incendios y refugios subterráneos

Las explosiones sacudieron distintos sectores de Kiev durante varias horas. El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, confirmó daños en todos los distritos de la ciudad y reportó incendios en una escuela y un centro de negocios. Decenas de personas buscaron refugio en estaciones subterráneas del metro mientras continuaban las alertas aéreas.

El edificio que alberga el estudio de la cadena alemana ARD también resultó dañado. En paralelo, autoridades regionales informaron de múltiples heridos en distintas zonas del país producto de impactos de misiles y drones.

El Ministerio de Defensa ruso confirmó posteriormente el uso del Oreshnik y aseguró que el ataque fue una represalia por recientes ofensivas ucranianas sobre territorio ocupado por Rusia. Moscú acusó a Kiev de ejecutar “ataques terroristas” tras un bombardeo con drones contra Starobilsk, en la región de Lugansk, donde murieron al menos 18 personas según autoridades prorrusas.

Rusia y Ucrania intensifican ataques lejos del frente

La escalada refleja un nuevo patrón de la guerra: ataques cada vez más profundos contra infraestructura y zonas urbanas alejadas de la línea de combate. Ucrania ha incrementado en los últimos meses su capacidad de drones de largo alcance y ha golpeado instalaciones energéticas, depósitos petroleros y posiciones militares en territorios controlados por Rusia.

Moscú, por su parte, mantiene campañas aéreas casi diarias contra ciudades ucranianas mediante oleadas combinadas de drones Shahed, misiles de crucero y armamento balístico. Aunque Rusia insiste en que sus operaciones apuntan a objetivos militares, la mayoría de los ataques recientes han provocado víctimas civiles y destrucción de infraestructura básica.

El uso del misil Oreshnik introduce además un componente estratégico particularmente sensible para Occidente. Aunque el proyectil no portaba carga nuclear, su utilización fue interpretada por gobiernos europeos como una señal de presión política y militar dirigida tanto a Ucrania como a la OTAN.

Mientras tanto, los esfuerzos diplomáticos impulsados por Estados Unidos para alcanzar una negociación siguen estancados, en medio de una guerra que ya supera los cuatro años y que vuelve a mostrar señales de escalada militar de alto riesgo.