La salida de Sumitomo Corporation del proyecto de níquel Ambatovy en Madagascar marca uno de los retiros más relevantes en la minería global reciente. La compañía japonesa confirmó que desinvertirá su participación —que controlaba más del 54% del activo— al consorcio Ambatovy Mineral Resources Investment (AMRI), en una operación que implica un costo efectivo de US$418 millones para concretar la venta. La decisión se produce tras años de dificultades operacionales y financieras en uno de los proyectos de níquel laterítico más ambiciosos del mundo, en un contexto donde el mercado del níquel enfrenta alta volatilidad y presión sobre los márgenes. Con pérdidas acumuladas cercanas a los 400.000 millones de yenes y una inversión total que alcanzó los US$3.000 millones, la salida refleja los desafíos estructurales que enfrentan este tipo de iniciativas, incluso en un escenario de creciente demanda por minerales críticos para la transición energética.
Un activo estratégico que no logró estabilizarse
El proyecto Ambatovy, operado por Ambatovy Minerals SA y su unidad de refinación Dynatec Madagascar SA, ha sido históricamente considerado un activo clave en la producción de níquel y cobalto. Sin embargo, problemas técnicos, altos costos operativos y dificultades para alcanzar niveles de producción consistentes afectaron su rentabilidad.
Sumitomo, que participaba en el proyecto desde 2005 junto a Korea Mine Rehabilitation and Mineral Resources Corporation, había evaluado diversas alternativas estratégicas antes de optar por la venta. Según su director ejecutivo, Shingo Ueno, la compañía concluyó que la desinversión era la mejor opción tras identificar un comprador con experiencia específica en el mercado del níquel.
Impacto financiero acotado pese a pérdidas millonarias
La operación implicará para Sumitomo el reconocimiento de una pérdida cercana a los 70.000 millones de yenes (unos US$447 millones) en el trimestre abril-junio. No obstante, la firma indicó que el impacto en los resultados anuales será limitado debido a efectos tributarios ya considerados en sus proyecciones.
El balance de la inversión es significativo:
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Inversión total aproximada: US$3.000 millones.
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Pérdidas acumuladas: cerca de 400.000 millones de yenes.
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Costo de salida (desinversión): US$418 millones.
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Participación vendida: 54,17% del proyecto.
A pesar de la salida, la empresa japonesa mantendrá ciertos derechos de compra (offtake) de níquel, lo que le permitirá seguir vinculada al suministro del mineral.
Interrupciones operativas y contexto climático
Las operaciones en Ambatovy fueron suspendidas preventivamente en febrero ante la llegada del ciclón Gezani, un evento que volvió a evidenciar la vulnerabilidad de proyectos mineros en regiones expuestas a fenómenos climáticos extremos. Se espera que la producción se reanude durante el presente trimestre, una vez normalizadas las condiciones.
Este tipo de interrupciones ha sido uno de los factores que han dificultado la estabilidad operacional del proyecto, sumándose a desafíos técnicos propios del procesamiento de lateritas.
Reconfiguración en el mercado del níquel
La salida de Sumitomo ocurre en un momento de transformación del mercado global del níquel, impulsado por la demanda de baterías para vehículos eléctricos, pero también por una creciente competencia y sobreoferta en ciertos segmentos.
Para el consorcio AMRI —liderado por Essenwood Partners y Zungu Investments— la adquisición representa una oportunidad de reposicionar el activo, aprovechando su experiencia en minería y potenciales mejoras operativas.
En paralelo, la decisión refleja una tendencia más amplia en la industria: grandes conglomerados revisan sus carteras para priorizar activos más rentables o estratégicos, especialmente en minerales críticos.
Implicancias para la minería global
El caso Ambatovy pone de relieve los riesgos asociados a megaproyectos mineros intensivos en capital, donde factores técnicos, climáticos y de mercado pueden erosionar rápidamente la rentabilidad esperada.
Para países mineros y empresas del sector, la experiencia deja varias lecciones:
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Importancia de la estabilidad operacional en proyectos complejos.
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Necesidad de gestionar riesgos climáticos y geográficos.
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Evaluación constante del portafolio de activos.
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Relevancia de socios estratégicos con experiencia específica.
En un escenario donde el níquel es clave para la transición energética, la reconfiguración de activos como Ambatovy seguirá siendo un indicador relevante de la salud y dirección del mercado global.