Perú Exportaciones mineras por US$62.000 millones : Shinno advierte que sin nuevos proyectos el auge no será sostenible

El auge de las exportaciones mineras en Perú, que rozaron los US$62.000 millones, abre una señal de alerta para el futuro del sector. Según el exviceministro de Minas, Guillermo Shinno, este récord no responde a un salto estructural en la producción, sino a un ciclo favorable de precios internacionales del cobre y el oro. La advertencia es directa: sin una nueva generación de proyectos mineros, el desempeño actual difícilmente podrá sostenerse en el tiempo. En un escenario global marcado por alta volatilidad y creciente demanda por minerales críticos, la dependencia de factores externos como los precios deja expuesta a la industria a ciclos bruscos. El análisis cobra especial relevancia para América Latina, donde países como Perú y Chile concentran buena parte de la oferta mundial y enfrentan desafíos comunes en materia de inversión, permisología y estabilidad regulatoria.

Precios altos, pero producción estancada

Shinno explicó que el impulso exportador reciente se explica principalmente por el repunte del cobre y el oro en los mercados internacionales. Sin embargo, este dinamismo no ha sido acompañado por un crecimiento equivalente en los volúmenes productivos.

En concreto:

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  • La producción de cobre en Perú creció apenas alrededor de 1,2%
  • La producción de oro registró una caída en el mismo período
  • El incremento de ingresos proviene mayoritariamente del efecto precio

Este fenómeno refleja una vulnerabilidad estructural: cuando los ingresos dependen más del ciclo de precios que de la expansión productiva, el sector pierde capacidad de sostener resultados en el largo plazo. Esta situación también se vincula con tendencias observadas a nivel regional, donde la presión por aumentar producción convive con mayores exigencias ambientales y operacionales.

La urgencia de activar nuevos proyectos mineros

El diagnóstico del exviceministro apunta a un eje central: la necesidad de ampliar la cartera de proyectos en operación. Incorporar nuevas faenas de cobre, oro y minerales polimetálicos permitiría:

  • Aumentar la producción estructural del país
  • Reducir la dependencia de los ciclos de precios
  • Generar mayor estabilidad en los ingresos por exportaciones
  • Fortalecer el posicionamiento global de Perú

Esta lógica se alinea con la creciente competencia por atraer capital minero en la región. Países vecinos han comenzado a acelerar inversiones y a reorganizar sus portafolios, en línea con lo observado en procesos de expansión y financiamiento de proyectos en Sudamérica.

Estabilidad política: factor decisivo para la inversión

Más allá de la geología y los recursos, Shinno subrayó un elemento crítico: la estabilidad política. A su juicio, la confianza de los inversionistas depende en gran medida de la predictibilidad institucional y del respeto a las reglas del juego.

El exviceministro advirtió que un entorno político incierto puede frenar decisiones de inversión, especialmente en proyectos de gran escala que requieren horizontes de desarrollo de largo plazo y altos montos de capital. En ese sentido, reforzar la institucionalidad se vuelve clave para destrabar iniciativas y acelerar su ejecución.

Este punto conecta con desafíos similares en otros países mineros de la región, donde la certeza jurídica y la gobernanza han pasado a ser factores determinantes para la competitividad, tal como se ha observado en debates recientes sobre desarrollo de proyectos y regulación minera en Chile y América Latina.

Producción puntual no reemplaza estrategia de largo plazo

Shinno también destacó que algunos repuntes productivos recientes responden a incrementos puntuales en operaciones específicas, como ocurrió en ciertos meses donde empresas lograron elevar temporalmente sus niveles de extracción. Sin embargo, estos episodios no constituyen una tendencia estructural.

La diferencia es clave: sin nuevos proyectos en operación, los aumentos transitorios no compensan la falta de crecimiento sostenido. En consecuencia, el desafío para Perú no es solo mantener su posición actual, sino expandir su capacidad productiva en un contexto donde la demanda global por cobre y otros minerales seguirá en aumento.

Un escenario de oportunidad con riesgos latentes

El récord exportador representa, sin duda, una oportunidad para el país. No obstante, también expone la fragilidad de un modelo que depende fuertemente de variables externas. La lección es clara: el ciclo favorable de precios puede ser un impulso, pero no reemplaza la necesidad de inversión, desarrollo de proyectos y estabilidad institucional.

En un mercado global cada vez más competitivo, donde la transición energética exige mayores volúmenes de cobre y minerales estratégicos, Perú enfrenta una decisión clave: capitalizar el momento para expandir su base productiva o arriesgarse a perder protagonismo frente a otros actores emergentes.

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