Energía

Perú modifica reglas de transmisión eléctrica para retirar proyectos inviables y reactivar obras estratégicas

El Decreto Supremo N.° 008-2026-EM ajusta el Reglamento de Transmisión para depurar el Plan de Transmisión, actualizar la base tarifaria de refuerzos y facilitar inversiones clave para la seguridad del SEIN.

Perú modifica reglas de transmisión eléctrica para retirar proyectos inviables y reactivar obras estratégicas

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El Gobierno de Perú introdujo cambios al marco regulatorio de transmisión eléctrica con el objetivo de acelerar inversiones, retirar proyectos que ya no son viables y destrabar obras de refuerzo necesarias para la seguridad del sistema. La medida fue formalizada mediante el Decreto Supremo N.° 008-2026-EM, publicado en el Diario Oficial El Peruano, y modifica disposiciones del Reglamento de Transmisión aprobado por el Decreto Supremo N.° 027-2007-EM.

La norma apunta a resolver un problema recurrente en la planificación eléctrica: la permanencia de proyectos que, por razones técnicas, económicas o legales, dejaron de ser ejecutables, pero seguían ocupando espacio dentro del Plan de Transmisión. Para un país con alta dependencia de nuevas líneas, subestaciones y refuerzos de red, esa rigidez puede retrasar inversiones necesarias para atender la demanda de energía de hogares, industrias, minería y otros sectores productivos.

Según informó el Ministerio de Energía y Minas de Perú, el decreto busca optimizar la planificación de infraestructura eléctrica nacional, promover la ejecución oportuna de inversiones y fortalecer la confiabilidad del servicio eléctrico dentro del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional, SEIN.

Qué cambia con el Decreto Supremo N.° 008-2026-EM

La modificación incorpora tres ejes centrales. Primero, entrega al MINEM la facultad expresa para retirar del Plan de Transmisión no solo proyectos vinculantes completos, sino también proyectos individuales que formen parte de esos paquetes cuando su ejecución sea inviable o de imposible cumplimiento.

Este punto es relevante porque permite depurar la cartera sin esperar que todo un grupo de obras quede descartado. En la práctica, el regulador podrá separar proyectos que ya no tienen condiciones reales de ejecución y evitar que sigan afectando la programación de infraestructura prioritaria.

Segundo, la norma incorpora un mecanismo para actualizar la Base Tarifaria de los proyectos de refuerzo. El objetivo es preservar el valor real de las inversiones frente a variaciones de costos, incluida la inflación internacional, y entregar mayor predictibilidad a los inversionistas que deben ejecutar infraestructura de transmisión.

Tercero, el decreto establece disposiciones excepcionales para viabilizar refuerzos aprobados en actualizaciones anteriores del Plan de Transmisión vigente, pero que aún no han podido concretarse. Ese régimen busca reactivar obras estratégicas destinadas a mejorar la capacidad, seguridad y confiabilidad del sistema eléctrico peruano.

Por qué importa para minería e industria

Aunque la norma se ubica en el subsector eléctrico, su efecto tiene lectura directa para la minería y otras actividades intensivas en energía. La transmisión es el eslabón que permite conectar generación, demanda industrial y consumo regional. Cuando una línea, subestación o refuerzo se retrasa, el problema no queda limitado al sector eléctrico: puede afectar disponibilidad de energía, costos, confiabilidad operativa y plazos de inversión.

Perú mantiene una cartera minera relevante en cobre, oro, zinc y otros minerales, con operaciones y proyectos ubicados en regiones donde la calidad de la infraestructura eléctrica es crítica. Para faenas existentes, una red más robusta reduce riesgos de interrupciones y restricciones. Para nuevos proyectos, la disponibilidad de transmisión puede ser una condición práctica para avanzar desde la ingeniería o la evaluación hacia la construcción y operación.

El ajuste regulatorio también tiene un componente de competitividad. En minería, la seguridad de suministro eléctrico pesa en las decisiones de inversión tanto como los permisos, el agua, la logística, los costos laborales y la estabilidad regulatoria. Una planificación de transmisión con proyectos inviables acumulados puede traducirse en demoras sistémicas y señales débiles para inversionistas.

Una planificación más depurada del SEIN

El MINEM señaló que la norma permitirá contar con un Plan de Transmisión “más eficiente, actualizado y ejecutable”. Esa frase resume el problema de fondo: no basta con tener una cartera de obras planificadas si parte de ella no puede materializarse o si los costos reconocidos para su ejecución quedan desfasados frente a la realidad del mercado.

La transmisión eléctrica exige inversiones de largo plazo, contratos, servidumbres, permisos, ingeniería, adquisición de equipos y coordinación con operadores del sistema. Si la planificación mantiene proyectos bloqueados por años, el sistema pierde flexibilidad para priorizar alternativas ejecutables.

El Decreto Supremo N.° 008-2026-EM intenta corregir esa rigidez. La nueva facultad para retirar proyectos inviables permite limpiar la planificación y enfocar recursos institucionales, técnicos y financieros en obras con mayor probabilidad de ejecución. En paralelo, la actualización de la Base Tarifaria busca reducir el riesgo de que proyectos aprobados queden económicamente desalineados por aumentos de costos.

Inversiones recientes en transmisión

El cambio regulatorio llega en un momento en que Perú busca acelerar nuevas obras eléctricas. El MINEM informó esta semana que, a través de ProInversión, se adjudicaron a Engie Energía Perú cuatro proyectos de transmisión eléctrica del Grupo 1 del Plan de Transmisión 2025-2034, con una inversión estimada de US$ 339 millones.

Los proyectos beneficiarán a más de 1,6 millones de habitantes en Piura, Lambayeque, Junín y Ayacucho, y consideran infraestructura orientada a aumentar la capacidad de transmisión y transformación del SEIN. Entre las obras mencionadas por el ministerio figuran el Enlace 500 kV Miguel Grau–Pariñas y Subestación Pariñas 500/220 kV, los enlaces 220 kV Felam–Tierras Nuevas–Salitral, la Nueva Subestación Palián 220/60 kV y el Enlace 220 kV Muyurina–Mollepata.

La adjudicación muestra que la infraestructura eléctrica sigue siendo una prioridad para el Gobierno peruano. Sin embargo, también revela la necesidad de que el marco regulatorio permita ejecutar proyectos en plazos razonables. Una cartera adjudicada puede perder impacto si los refuerzos complementarios, las ampliaciones o las obras previas quedan atrapadas en procedimientos desactualizados.

El efecto sobre la seguridad del sistema

La confiabilidad del SEIN es el centro de la modificación. Un sistema de transmisión débil eleva el riesgo de congestiones, restricciones operativas y menor capacidad para absorber nueva demanda o conectar generación adicional. En países con crecimiento minero e industrial, la expansión de la red debe acompañar la localización de nuevos consumos y la entrada de proyectos energéticos.

El decreto no resuelve por sí solo los desafíos de permisos, servidumbres, financiamiento o ejecución contractual. Pero sí aborda un cuello de botella normativo: la imposibilidad práctica de depurar proyectos sin viabilidad y de actualizar la remuneración de determinadas obras de refuerzo. Ese ajuste puede mejorar la señal económica para empresas interesadas en participar en concesiones o ejecutar infraestructura regulada.

Para la minería, el punto crítico será observar si estos cambios se traducen en obras concretas. La seguridad energética no depende únicamente de nueva generación; también requiere redes capaces de transportar energía desde los centros de producción hacia las zonas de demanda. Sin transmisión suficiente, incluso una matriz con mayor capacidad instalada puede enfrentar limitaciones para abastecer a grandes consumidores industriales.

Qué observará el mercado

El próximo paso será ver cómo el MINEM aplica las nuevas facultades dentro del Plan de Transmisión y qué proyectos quedan sujetos a retiro, actualización tarifaria o reactivación bajo el régimen excepcional. También será clave la coordinación con Osinergmin, ProInversión y los operadores del sistema para que los ajustes normativos se traduzcan en cronogramas ejecutables.

La señal para el mercado es clara: Perú intenta ordenar su planificación eléctrica para reducir proyectos arrastrados, proteger el valor económico de las inversiones y recuperar obras estratégicas pendientes. Para la minería y la industria, el impacto real dependerá de la velocidad con que estas reglas permitan reforzar el SEIN y asegurar energía confiable en regiones donde la demanda productiva seguirá creciendo.