
La estatal china ya posee cerca del 28% de la mayor transmisora eléctrica del país. La operación buscaba tomar el control de Transelec, activo clave para energía, minería e infraestructura crítica.
China Southern Power Grid desistió de su intento por tomar el control de Transelec, la principal empresa de transmisión eléctrica de Chile, en una operación que podía superar los US$4.000 millones y que venía negociándose desde hace cerca de dos años, según informó Bloomberg.
La decisión no habría respondido a un solo factor. Las fuentes citadas por Bloomberg apuntan a diferencias sobre valorización y estructura de la transacción, además de un contexto político más complejo para inversiones chinas en infraestructura estratégica en América Latina. En ese escenario, el temor a eventuales objeciones de Washington habría pesado en la decisión de abandonar la compra.
Qué operación quedó en pausa
China Southern Power Grid ya participa en Transelec desde 2018, cuando ingresó a la propiedad tras adquirir la participación de Brookfield. La propia Transelec informa que desde marzo de ese año China Southern Power Grid International posee el 27,79% de la compañía, junto a los fondos canadienses Canada Pension Plan Investment Board, British Columbia Investment Management Corp. y Public Sector Pension Investment Board.
La operación que ahora se cayó apuntaba a adquirir el porcentaje restante en manos de los fondos canadienses y convertir a la estatal china en controlador de la transmisora. Según la información publicada, la transacción podía valorizarse en más de US$4.000 millones y habría considerado una eventual alianza con Patria Investments y un fondo soberano chino.
El punto central no es solo financiero: Transelec opera infraestructura esencial para el funcionamiento del Sistema Eléctrico Nacional y para grandes consumos industriales, incluida la minería.
Por qué Transelec es un activo estratégico
Transelec no es una eléctrica más. Según su memoria integrada, el grupo cuenta con 11.483 kilómetros de líneas de transmisión en Chile, 977 kilómetros en Perú, capacidad BESS proyectada de 105 MWac y 440 kilómetros de tuberías para transporte de agua, parte de ellas en construcción.
La compañía también informa que Transelec S.A. opera más de 10.000 kilómetros de líneas de alta tensión y 79 subestaciones, con una red que transporta energía para abastecer al 98% de la población.
Para la minería, el rol de la transmisión es directo: sin redes robustas no hay electrificación de faenas, expansión de consumo renovable, operación de plantas concentradoras ni estabilidad para sistemas de bombeo, desalación y almacenamiento. Transelec consigna en su historia proyectos vinculados a operaciones mineras como Caserones, Quebrada Blanca 2, el suministro de agua desalada para el Distrito Norte de Codelco y contratos asociados a minera Centinela.
El factor Washington y el vacío regulatorio chileno
El caso vuelve a instalar una discusión incómoda para Chile: cómo equilibrar apertura a inversión extranjera, competencia, seguridad energética e infraestructura crítica.
La Fiscalía Nacional Económica ha aprobado operaciones relevantes de grupos chinos en el sector eléctrico chileno. En 2021 autorizó sin condiciones la compra de CGE por parte de State Grid, tras concluir que la operación no era apta para reducir sustancialmente la competencia en generación, transmisión, distribución y servicios asociados.
Pero la misma FNE dejó claro en ese proceso un límite institucional relevante: consideraciones geopolíticas, de defensa o seguridad nacional no forman parte del análisis que la ley le permite realizar en operaciones de concentración.
Ese punto es clave. Si el freno a la compra de Transelec tuvo relación con eventuales objeciones de Estados Unidos, el debate excede la libre competencia y entra en el terreno de infraestructura crítica, política exterior y seguridad económica.
Kimal-Lo Aguirre y el peso de China Southern en transmisión
China Southern Power Grid no es un actor marginal en Chile. Además de su participación en Transelec, la FNE aprobó en 2022 la formación de un joint venture entre ISA, Transelec y China Southern Power Grid International para construir, operar y mantener la línea HVDC Kimal-Lo Aguirre, de 500 kV y aproximadamente 1.500 kilómetros.
Ese proyecto es una de las principales obras de transmisión para transportar energía desde el norte hacia la zona central, con impacto en la integración de renovables y en la capacidad del sistema para sostener nueva demanda eléctrica industrial.
La caída de la compra no elimina la presencia china en transmisión, pero sí frena la posibilidad de que China Southern pase de socio relevante a controlador de la principal red eléctrica del país.
Datos clave
Empresa objetivo: Transelec.
Comprador interesado: China Southern Power Grid.
Participación actual de China Southern en Transelec: 27,79%.
Valor potencial de la operación: más de US$4.000 millones, según Bloomberg.
Vendedores: fondos canadienses que mantienen el resto de la propiedad.
Activo estratégico: transmisión eléctrica nacional.
Infraestructura informada por Transelec: 11.483 km de líneas en Chile y más de 10.000 km de alta tensión operados por Transelec S.A.
Factor de riesgo reportado: eventuales objeciones de Washington, además de diferencias de valorización y estructura.
Qué observará la industria
El desistimiento de China Southern no cambia la necesidad de inversión en transmisión. Chile sigue requiriendo redes más robustas para evacuar energía renovable desde el norte, conectar nuevos consumos industriales, reducir congestiones y sostener la electrificación de la minería.
Lo que sí cambia es la lectura política de futuras operaciones. La compra frustrada de Transelec muestra que la infraestructura energética chilena ya no se analiza solo por precio, retorno o regulación local. También entra en la disputa geopolítica por activos críticos, cadenas de suministro y control de redes esenciales.
Para la minería, el tema es concreto: cualquier incertidumbre sobre transmisión eléctrica afecta costos, permisos, expansión de faenas y acceso a energía competitiva. El próximo foco estará en si los actuales accionistas mantienen la estructura de propiedad, si surge un nuevo comprador y si Chile avanza hacia un mecanismo formal para revisar inversiones extranjeras en sectores estratégicos.












