Proyecto Lobo Marte se transformó en uno de los principales ejes de la gira del Presidente José Antonio Kast por la Región de Atacama. El Mandatario destacó el impacto económico y laboral que podría generar la iniciativa aurífera de Kinross, valorizada en US$3.000 millones y actualmente en evaluación ambiental, reforzando además el mensaje de su administración respecto a acelerar inversiones mineras y entregar mayor certeza jurídica al sector.
La iniciativa representa cerca de la mitad de toda la inversión minera que hoy se encuentra en tramitación ambiental en Atacama, consolidándose como uno de los proyectos más relevantes del norte chileno para la próxima década. Emplazado entre las comunas de Copiapó y Tierra Amarilla, a más de 4.200 metros de altura, Lobo Marte contempla una operación de 21 años enfocada en la producción de oro y plata mediante explotación a rajo abierto.
Durante la actividad, Kast insistió en que Chile necesita recuperar competitividad para atraer capitales de gran escala y reactivar el crecimiento económico. “Queremos más inversión y más trabajo”, señaló el Presidente, enfatizando que proyectos como Lobo Marte pueden transformarse en motores de empleo, desarrollo regional y fortalecimiento de proveedores locales en un contexto donde la inversión minera vuelve a ocupar un rol estratégico para la economía chilena.
Kinross impulsa uno de los mayores proyectos auríferos en evaluación
El proyecto Lobo Marte contempla la explotación de los yacimientos Marte y Lobo mediante una operación minera a cielo abierto con capacidad para procesar hasta 35 mil toneladas diarias de mineral. La iniciativa incluye etapas de construcción, operación y cierre, proyectando una vida útil cercana a los 21 años.
Ubicado a unos 170 kilómetros al noreste de Copiapó, el proyecto se desarrolla en una zona históricamente vinculada a la minería metálica y aparece como una de las apuestas más relevantes de Kinross en Chile. La canadiense mantiene presencia histórica en el país a través de operaciones como Mantos de Oro y Maricunga, además de diversos proyectos ingresados recientemente al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
En los últimos cinco años, la compañía ha presentado cuatro iniciativas al SEIA por más de US$1.627 millones, entre ellas proyectos vinculados a continuidad operacional y nuevas expansiones. Lobo Marte es, hasta ahora, el más ambicioso en términos de inversión y alcance productivo.
La iniciativa ingresó formalmente al SEIA a comienzos de abril y recientemente fue admitida a trámite por el Servicio de Evaluación Ambiental, dando inicio a la etapa formal de revisión técnica y participación de organismos públicos.
Atacama concentra nuevas inversiones mineras estratégicas
El proyecto Lobo Marte adquiere relevancia en un momento donde Atacama busca recuperar dinamismo económico a través de nuevas inversiones extractivas. Actualmente existen 17 iniciativas mineras en evaluación ambiental en la región, por un monto cercano a los US$2.993 millones, aunque Lobo Marte concentra por sí solo aproximadamente la mitad de ese total.
La administración de Kast ha puesto especial énfasis en acelerar proyectos de inversión considerados estratégicos, particularmente en minería y energía. El Presidente sostuvo que uno de los principales desafíos del país es entregar estabilidad regulatoria y certeza jurídica para evitar retrasos o paralizaciones que afecten el ingreso de capitales.
El debate ocurre además en medio de crecientes tensiones regulatorias y judiciales dentro del sector minero. Recientemente, REDIMIN informó sobre el fallo que retrotrajo la RCA del proyecto de Collahuasi por US$3.200 millones, un caso que volvió a abrir la discusión sobre permisos ambientales y tiempos de tramitación para grandes inversiones en Chile.
En ese contexto, iniciativas como Lobo Marte aparecen como un termómetro relevante para medir la capacidad del país de destrabar proyectos de gran escala manteniendo estándares ambientales y certezas para inversionistas.
Oro, empleo y proveedores: el efecto esperado del proyecto
Uno de los puntos más destacados durante la visita presidencial fue el impacto económico que podría generar el proyecto en la región. Kast enfatizó que iniciativas de esta magnitud no solo crean empleo directo durante la construcción y operación, sino que también dinamizan cadenas de proveedores, servicios logísticos, transporte y pequeñas empresas regionales.
La industria minera proyecta que el desarrollo de nuevos proyectos metálicos en el norte del país será clave para sostener actividad económica, especialmente considerando la desaceleración de inversiones observada durante los últimos años. En paralelo, el oro mantiene un escenario internacional favorable debido a tensiones geopolíticas, compras de bancos centrales y volatilidad en mercados financieros globales.
Para Kinross, Lobo Marte representa además una apuesta de largo plazo por fortalecer su presencia en Chile en un momento donde las compañías mineras buscan ampliar reservas y asegurar continuidad operacional frente a una creciente competencia global por activos estratégicos.
Mientras avanza la evaluación ambiental, el proyecto ya comienza a posicionarse como una de las inversiones mineras más observadas del país, tanto por su magnitud económica como por el mensaje político que rodea su desarrollo en medio del nuevo ciclo minero que intenta impulsar el gobierno.
