La PTAR La Enlozada volvió a posicionarse como uno de los proyectos ambientales más relevantes del sector minero peruano luego de que Sociedad Minera Cerro Verde recibiera el Premio PRISMA 2026 en la categoría “Proyectos de Ambiente”, reconocimiento otorgado por el impacto generado en saneamiento hídrico, recuperación ambiental y sostenibilidad urbana en Arequipa.
El reconocimiento fue entregado por la Asociación Atmosphera, organización enfocada en sostenibilidad y desarrollo ambiental que distingue iniciativas con impacto positivo sobre comunidades y ecosistemas.
Según destacó la organización, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) La Enlozada ha permitido mejorar significativamente las condiciones ambientales del río Chili, fortalecer el manejo sostenible de recursos hídricos y ampliar la disponibilidad de agua tratada para uso agrícola y urbano en la región.
La infraestructura forma parte del denominado “Círculo Virtuoso del Agua”, una estrategia de inversión hídrica impulsada por Cerro Verde que considera además represas, sistemas de agua potable y redes de distribución en distintas zonas de Arequipa.
Con una inversión cercana a los US$700 millones, el conjunto de obras asociadas al proyecto es considerado uno de los desarrollos de infraestructura hídrica más importantes ejecutados en Arequipa durante las últimas décadas. Parte de este modelo ya ha sido observado en proyectos de gestión hídrica y sostenibilidad impulsados por la minería en América Latina, especialmente en zonas con alta presión sobre recursos de agua.
PTAR La Enlozada permitió recuperar el río Chili
Uno de los principales impactos atribuidos al proyecto corresponde a la recuperación ambiental del río Chili, histórico eje hídrico de Arequipa que durante años recibió descargas de aguas residuales sin tratamiento adecuado.
Gracias a la operación de la PTAR La Enlozada:
Se mejoró significativamente la calidad del agua del río.
Se recuperaron especies de flora y fauna.
Se fortaleció el abastecimiento hídrico agrícola.
Se redujo la descarga de aguas servidas al ecosistema.
La planta permite tratar aguas residuales urbanas para posteriormente reutilizarlas en distintas actividades, contribuyendo a disminuir la presión sobre fuentes de agua fresca.
Además, el sistema ha favorecido el desarrollo agrícola regional al permitir que los cultivos sean irrigados con agua tratada en lugar de aguas contaminadas, mejorando condiciones sanitarias y ambientales para productores locales.
Cerro Verde destacó que actualmente asume el 100% de la operación y mantenimiento de la infraestructura sin costo para las familias arequipeñas, modelo que ha sido valorado como una experiencia de colaboración público-privada en materia de saneamiento urbano.
Proyecto incluyó represas y plantas de agua potable
La PTAR La Enlozada forma parte de un programa de infraestructura hídrica mucho más amplio desarrollado en Arequipa durante los últimos años.
Dentro de las principales obras asociadas al “Círculo Virtuoso del Agua” destacan:
Cofinanciamiento de las represas Pillones.
Desarrollo de la represa Bamputañe.
Infraestructura hídrica en San José de Uzuña.
Construcción de la planta de agua potable La Tomilla II.
Redes de conexión para sectores del Cono Norte y Cono Este.
Obras de riego agrícola.
La iniciativa buscó fortalecer simultáneamente abastecimiento urbano, saneamiento, recuperación ambiental y seguridad hídrica para la región.
Especialistas sostienen que este tipo de proyectos se vuelve cada vez más relevante para la minería moderna, particularmente en zonas áridas donde el acceso al agua representa uno de los principales desafíos para el desarrollo de nuevas operaciones.
Premios PRISMA reconocen proyectos de sostenibilidad
Los Premios PRISMA distinguen anualmente a empresas, organizaciones e instituciones que impulsan iniciativas con impacto social, ambiental y comunitario sostenible.
La Asociación Atmosphera, entidad organizadora del reconocimiento, está integrada por jóvenes vinculados a sostenibilidad y desarrollo ambiental y mantiene presencia en Arequipa, Camaná, Islay y Lima.
Desde Cerro Verde señalaron que el reconocimiento refleja el aporte que puede realizar el sector privado en desafíos asociados a infraestructura sanitaria, tratamiento de aguas y sostenibilidad territorial.
El caso de La Enlozada se ha transformado además en una referencia regional sobre reutilización de aguas residuales y gestión integrada del recurso hídrico, especialmente en territorios donde la disponibilidad de agua se encuentra bajo creciente presión debido al crecimiento urbano, la agricultura y la actividad industrial.
La discusión sobre infraestructura hídrica y minería continúa ganando relevancia en Perú y otros países mineros de la región, particularmente frente a los desafíos asociados al cambio climático y la seguridad del abastecimiento de agua. Parte de este escenario también se relaciona con el avance de infraestructura hídrica vinculada a sostenibilidad minera en Perú, uno de los ejes que concentra mayores inversiones ambientales en la industria.
