La reforma tributaria en Chile avanza sin frenos. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, descartó aplazar el ingreso del proyecto que reduce el impuesto a las empresas desde 27% a 23%, reafirmando que la iniciativa será presentada al Congreso en las próximas semanas. La propuesta forma parte del plan económico impulsado por el gobierno del Presidente José Antonio Kast y busca dinamizar la inversión y el crecimiento, en un contexto donde la competitividad tributaria se ha vuelto un factor clave para atraer capitales, especialmente en sectores estratégicos como la minería, tal como se ha abordado en análisis sobre la inversión minera en Chile y su competitividad.
El secretario de Estado enfatizó que el diseño del proyecto considera una implementación gradual, descartando así los cuestionamientos que apuntaban a un eventual impacto negativo inmediato en la recaudación fiscal. “Siempre hemos tomado en cuenta la gradualidad”, sostuvo, subrayando que la iniciativa ha sido trabajada por más de un año y que incorpora mecanismos para mitigar efectos en las arcas públicas en el corto plazo.
Baja de impuestos y reintegración del sistema
El eje central de la reforma es la reducción del impuesto corporativo, junto con la reintegración total del sistema tributario, una medida que busca simplificar la estructura impositiva y fomentar la reinversión de utilidades. Según el Ejecutivo, estos cambios permitirían:
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Incentivar la inversión privada
Aumentar el crecimiento económico potencial
Mejorar la competitividad internacional de Chile
Reducir distorsiones en el sistema tributario
La apuesta del gobierno se basa en la premisa de que un menor nivel de carga tributaria sobre las empresas generará un efecto positivo en la actividad económica, lo que eventualmente podría compensar parte de la menor recaudación inicial.
Debate por impacto fiscal divide a economistas
Pese a los argumentos del Ejecutivo, la propuesta ha generado críticas desde el mundo técnico. Economistas advierten que el crecimiento adicional que podría derivarse de la reforma no necesariamente compensaría la caída en ingresos fiscales. Entre ellos, el exministro de Hacienda Manuel Marfán ha planteado que el efecto neto podría ser negativo para las cuentas públicas.
Frente a estos cuestionamientos, el ministro Quiroz insistió en que el proyecto contempla fuentes de ingresos adicionales en el corto plazo, aunque no detalló públicamente cuáles serían estos mecanismos. En ese sentido, la gradualidad en la implementación aparece como el principal instrumento para equilibrar el impacto fiscal.
Calendario aún en definición
Si bien inicialmente se esperaba que el proyecto ingresara al Congreso en el corto plazo, el Ejecutivo optó por moderar las expectativas. Desde el Ministerio de Hacienda señalaron que aún se están afinando detalles técnicos y políticos antes de su presentación formal.
“Estamos viendo cuándo, porque tenemos que tener todo el trabajo previo muy bien hecho”, indicó el titular de la cartera, dejando abierta la posibilidad de un leve ajuste en los tiempos, aunque sin alterar el fondo de la iniciativa.
Clave para inversión y sectores productivos
La discusión tributaria adquiere especial relevancia para sectores intensivos en capital como la minería, energía e infraestructura, donde la carga impositiva influye directamente en las decisiones de inversión de largo plazo. En este contexto, la reforma podría convertirse en un factor determinante para la competitividad de Chile frente a otros países productores de recursos naturales.
El debate recién comienza en el Congreso, pero el mensaje del Ejecutivo es claro: la reforma tributaria es una pieza central de su estrategia económica y no será postergada. Su aprobación —y el diseño final que adopte— marcará el rumbo fiscal y de inversión del país en los próximos años.