El exministro de Hacienda Mario Marcel alzó la voz contra los recientes comentarios del actual titular de la cartera, Jorge Quiroz, en relación a un post del expresidente Gabriel Boric en redes sociales. El hecho se refiere a declaraciones de Quiroz, quien sugirió que la deuda fiscal mostrada por Boric fue el resultado de una mala administración, describiendo la gestión anterior como un "quiosco".
El Exabrupto de Quiroz
Durante una conversación en Radio Infinita, Marcel no dudó en calificar esta expresión como un "exabrupto". Dijo: "No recuerdo a un ministro de Hacienda que haya usado ese tipo de lenguaje, especialmente refiriéndose a un expresidente de la República". Aunque se le preguntó si las palabras de Quiroz constituían una falta de respeto, Marcel prefirió no ahondar en esa interpretación, limitándose a señalar que el uso de tal lenguaje no es apropiado para un cargo de esa relevancia.
La Controversia sobre los Fondos Soberanos
La controversia no se centra únicamente en el uso del lenguaje, sino también en el contenido de las acusaciones. Marcel manifestó que Quiroz había afirmado que la deuda que presentó Boric se había logrado usando el capital de trabajo del Estado y vaciando los fondos soberanos. Sin embargo, Marcel contrastó esta afirmación con estadísticas oficiales, argumentando que "las estadísticas del Ministerio de Hacienda muestran que esto no es así". Según el exministro, los fondos soberanos aumentaron entre diciembre de 2022 y diciembre de 2025, lo que desmentiría la acusación de vaciamiento.
Marcel, además, enfatizó la falta de comprensión de Quiroz sobre la situación actual, al afirmar que le resulta difícil entender por qué aborda el tema con tanta vehemencia.
La Percepción del Público y la Política Fiscal
Esta situación pone en relieve la tensión existente entre los actuales y pasados funcionarios del gobierno, además de abrir un debate sobre el lenguaje y la retórica utilizada en la política chilena. La forma en que se tratan estos temas puede influir en la percepción pública y, eventualmente, afectar la opinión del electorado sobre las decisiones económicas del gobierno actual.
Por otro lado, es crucial que los funcionarios de alto rango manejen su discurso con medidas adecuadas, ya que un lenguaje polarizante puede contribuir a la desconfianza entre la población y los órganos gubernamentales. Las acusaciones entre ministros pueden restar seriedad a los temas económicos que se discuten, complicando la labor de fiscalización y transparencia que se espera de la administración pública.
Este enfrentamiento pone de manifiesto no solo la necesidad de un debate político más respetuoso, sino también la importancia de la exactitud en las afirmaciones financieras, dado que estas pueden tener efectos profundos en la economía nacional y en la capacidad del gobierno para implementar políticas coherentes que beneficien a la ciudadanía. La capacidad de los líderes para comunicar eficazmente sería crucial en la continuación de un debate saludable sobre las políticas fiscales que afectan a Chile.








