Buenos Aires — El riesgo país argentino se reduce a 447 puntos básicos, el más bajo desde mayo de 2018, tras la reciente mejora de su calificación crediticia por parte de Standard & Poor’s (S&P). Este descenso, que representa una caída del 11,1%, coincide con un aumento significativo en los bonos soberanos en dólares, que muestran un avance de hasta 3,3%. En paralelo, el índice S&P Merval ha escalado 4,9%, alcanzando 3.307.472 puntos, su nivel máximo en el último tiempo.
El ascenso de la calificación de Argentina de CCC+ a B-, realizado el miércoles, ha sido crucial para estas variaciones. Este cambio se une a la reciente mejora por parte de Fitch Ratings, lo que refuerza la percepción de los inversionistas sobre la calidad crediticia del país. El mercado reacciona positivamente, con los ADR argentinos experimentando incrementos de hasta 12% en Wall Street. Sin embargo, cuando se mide en dólares, el Merval sigue por debajo del máximo de US$2.375 alcanzado en enero, actualmente en US$2.218.
Impacto de la mejora crediticia
Analistas como Daniel Chodos, de Dhalmore Capital, destacan que la mejora en la calificación tiene un impacto significativo sobre el acceso al financiamiento. “Ahora Argentina cuenta con dos de las principales agencias de riesgo calificándola en el mismo nivel, lo que debería ampliar el universo de inversores dispuestos a adquirir deuda soberana”, expresó Chodos. La calificación también contribuye a que los costos de financiamiento para el sector público y las empresas se reduzcan, al facilitar el acceso a una mayor cantidad de fondos institucionales que requieren un umbral mínimo de B- para invertir.
Mientras el riesgo país sigue su tendencia a la baja, se prevé que eventos futuros, como las elecciones presidenciales, puedan influir en la estabilidad de esta mejora. Aunque los analistas proyectan un escenario optimista, también sugieren que Argentina enfrentará una prima de riesgo político durante el ciclo electoral. A pesar de estas incertidumbres, la mejora en la calificación genera un ambiente propicio para la inversión.
Reacciones oficiales y expectativas futuras
El equipo económico del gobierno argentino, incluido el viceministro de Economía, José Luis Daza, ha celebrado la mejora como un hecho crucial que amplía las oportunidades de inversión. Daza enfatiza que varios fondos institucionales podrán ahora invertir en deuda argentina, dado que S&P y Moody’s han alineado sus calificaciones. Esto no solo significa un menor costo de financiamiento, sino también un alivio en los requisitos regulatorios para los bancos y compañías que buscan financiamiento en mercados internacionales.
La consecuencia inmediata de esta mejora es que la práctica de prestar al país ahora es menos costosa, lo que impulsa la apertura de líneas de crédito que benefician a diversas empresas y provincias. Según Daza, “cada punto de mejora en el rating se traduce en menos costo de financiamiento para todos los argentinos”.
En resumen, la reciente mejora en la calificación crediticia presenta una oportunidad para Argentina de atraer más inversión y reducir su riesgo país, pero la inestabilidad política podría ser un factor limitante en su camino hacia una recuperación económica sostenida. Las expectativas son altas, y la tarea que tiene por delante el nuevo gobierno será crucial para consolidar estos avances. La retroalimentación positiva entre calificación crediticia y comportamiento del mercado subraya la importancia de mantener políticas que continúen fomentando la desinflación y la acumulación de reservas.









