La propuesta grava los ingresos adicionales obtenidos durante 2026 por el alza internacional de los commodities. Moscú busca reforzar sus cuentas fiscales mientras proyecta un déficit presupuestario cercano al 2% del PIB durante los próximos tres años.
Rusia prepara un nuevo impuesto extraordinario para capturar parte de las mayores ganancias obtenidas por compañías mineras, metalúrgicas y productoras de fertilizantes durante el fuerte ciclo de precios de 2026. La propuesta establece una tasa de 30% sobre determinados ingresos adicionales vinculados a metales no ferrosos y otros productos del sector recursos, mientras que para las compañías auríferas la carga será de 20%.
La medida forma parte del paquete fiscal asociado al presupuesto federal ruso para 2027-2029 y representa un cambio relevante para uno de los mayores productores mundiales de materias primas. El gravamen no recaería directamente sobre todos los ingresos de las compañías, sino sobre la renta adicional generada en 2026 por el aumento de los precios internacionales respecto de una base correspondiente a 2025.
El diseño apunta así a capturar parte del beneficio extraordinario generado por el ciclo alcista de los commodities sin establecer, al menos bajo la propuesta conocida hasta ahora, una tasa uniforme sobre la facturación completa de las empresas.
Oro y metales entran al ajuste fiscal ruso
El Ministerio de Finanzas identificó a los metales preciosos, metales no ferrosos, fertilizantes y otros productos de industrias extractivas entre los mercados donde el aumento de precios internacionales permitió generar mayores rentas durante 2026. Para determinados productores mineros y metalúrgicos, el impuesto alcanzaría 30% de ese ingreso adicional, mientras que las compañías dedicadas a la extracción de oro enfrentarían una tasa diferenciada de 20%.
La definición coloca nuevamente al sector de recursos naturales en el centro de la política fiscal rusa. El país cuenta con una amplia base productiva de oro, níquel, cobre, metales del grupo del platino, carbón, fertilizantes y otras materias primas, por lo que cualquier modificación tributaria sobre las rentas asociadas a commodities puede afectar decisiones de inversión, distribución de dividendos y disponibilidad de capital para nuevos proyectos.
Durante abril ya se había conocido que Moscú evaluaba un impuesto extraordinario sobre algunos productores de materias primas y entidades financieras. Entre las compañías consideradas potencialmente expuestas aparecían grandes operadores como Polyus, uno de los principales productores de oro del país, y Norilsk Nickel, actor relevante en níquel, paladio y cobre. La propuesta presentada ahora entrega parámetros tributarios más concretos para el sector extractivo.
El impacto definitivo dependerá de cómo quede redactada la legislación, las empresas incluidas y la metodología utilizada para calcular el ingreso considerado extraordinario.
Presupuesto ruso enfrenta mayor presión
La discusión tributaria ocurre en un escenario de mayor presión sobre las cuentas públicas. Rusia proyecta para 2026 un déficit presupuestario equivalente a alrededor de 3% del PIB, por encima del objetivo original de 1,6% y también superior al 2,6% registrado en 2025. El aumento del gasto militar, mayores necesidades relacionadas con defensa aérea y otras erogaciones fiscales han elevado las necesidades de financiamiento del Estado.
Para el ciclo presupuestario siguiente, Moscú busca reducir ese desequilibrio, aunque mantendría cifras deficitarias. El proyecto para 2027 considera ingresos por 43,3 billones de rublos y gastos por 48,8 billones de rublos, con un déficit estimado en 2,2% del PIB. Para el período 2027-2029, la planificación gubernamental contempla déficits cercanos al 2% del PIB por año.
El marco presupuestario también utiliza desde 2027 un precio base de US$50 por barril para el petróleo Urals, parámetro relevante para determinar cuánto ingreso energético incorpora estructuralmente el Estado ruso a sus cuentas públicas.
La combinación de mayores necesidades fiscales, gasto en defensa y una economía con menor ritmo de expansión está ampliando la búsqueda de recaudación más allá de los ingresos tradicionales del petróleo y el gas.
Qué cambia para las compañías mineras
El impuesto extraordinario introduce una nueva variable sobre los márgenes generados por el aumento de precios internacionales. Para los productores auríferos, un entorno de oro elevado mejora ingresos y flujo de caja, pero una tasa adicional de 20% sobre la porción considerada extraordinaria reduce cuánto de ese beneficio puede permanecer disponible para reinversión o retornos a accionistas.
En metales no ferrosos y fertilizantes, la tasa propuesta de 30% implica una exposición aún mayor. El efecto económico, sin embargo, no puede medirse simplemente aplicando ese porcentaje sobre ventas o utilidades totales: el mecanismo está planteado sobre el ingreso adicional de 2026 atribuible al aumento de precios frente al nivel base de 2025.
Para la industria minera internacional, esa diferencia es clave. Un impuesto tradicional sobre utilidades modifica estructuralmente la carga tributaria de una operación, mientras que un gravamen sobre rentas extraordinarias depende del punto de referencia escogido, el comportamiento de los commodities y las reglas usadas para determinar qué parte de los ingresos constituye efectivamente una ganancia excepcional.
La propuesta también puede influir en la evaluación de proyectos de capital intensivo. La minería requiere desembolsos prolongados en exploración, desarrollo, reposición de reservas, plantas, infraestructura y mantenimiento. Si una fracción mayor de los excedentes generados durante períodos de precios altos es transferida al Estado, las compañías deben recalcular el retorno esperado de sus inversiones y la capacidad para autofinanciar crecimiento.
Recursos naturales vuelven a convertirse en soporte fiscal
La propuesta rusa refleja una tendencia que reaparece cuando los precios de las materias primas suben mientras los gobiernos enfrentan déficits: capturar una mayor proporción de la denominada renta extraordinaria de los recursos naturales.
En el caso ruso, la medida adquiere una dimensión adicional por la magnitud de sus industrias de oro, metales y fertilizantes y por el peso que tiene el sector extractivo en la generación de divisas y recaudación fiscal.
El proyecto presupuestario establece además que defensa y seguridad seguirán ocupando un lugar prioritario en las cuentas públicas para 2027-2029, mientras el Gobierno busca estabilizar el déficit alrededor del 2% del producto.
Para las compañías mineras, el foco estará ahora en la versión definitiva de la legislación y en la fórmula utilizada para calcular las rentas extraordinarias. Para el mercado global, el punto central será determinar si la mayor presión tributaria modifica inversiones, producción o estrategias de capital en uno de los mayores proveedores mundiales de minerales, metales y fertilizantes.









