El T-MEC vuelve al centro del tablero comercial de Norteamérica en un momento marcado por señales mixtas: mientras Donald Trump mantiene una política arancelaria cambiante, la International Chamber of Commerce (ICC) México sostiene que no hay incentivos reales para una ruptura entre Estados Unidos, México y Canadá. El argumento central es económico: la integración productiva sigue empujando el intercambio regional, aun en un escenario de alta incertidumbre.
La señal clave: “no quieren romper”, pero el mercado seguirá con sobresaltos
Representantes de la ICC México plantearon que Washington no tendría intención de desarmar el vínculo comercial con México, aunque advirtieron que la volatilidad seguirá presente por la forma en que Trump usa los aranceles como herramienta de negociación y presión política. En esa lectura, incluso con acuerdos en marcha, el entorno se mantendrá expuesto a giros abruptos durante el ciclo político de Estados Unidos.
En paralelo, para entender cómo este ruido comercial ya se ha trasladado a la región, conviene mirar lo ocurrido con los gravámenes que golpearon a México y Canadá en 2025 y su efecto en cadenas productivas e inversión: entraron en vigor los aranceles de EE.UU. a México, Canadá y China.

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Ebrard: 90% de avances en los temas revisados con Estados Unidos
El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, afirmó que el tratado seguirá adelante y que ya hay avances en torno al 90% de los temas abordados durante el periodo de consultas bilaterales. Ese punto se ha transformado en el principal dato político para sostener la continuidad del acuerdo, pese a la presión arancelaria y a la discusión sobre ajustes en capítulos sensibles.
Exportaciones como “ancla” y un crecimiento con cautela para 2026
La ICC México también proyectó un escenario de “optimismo cauteloso” para 2026: estimó que el crecimiento económico se ubicaría entre 1,3% y 1,8%, con el sector exportador como motor y amortiguador ante la incertidumbre externa. El diagnóstico es directo: México enfrenta menos presión arancelaria promedio que otros mercados y conserva ventajas por su papel en las cadenas de suministro de Norteamérica.
Este enfoque calza con el tipo de tensión que ya se ha observado en los mercados cuando se anuncian o se anticipan medidas comerciales desde Washington: el impacto en el Dow Jones tras anuncios de aranceles de Trump.
La dimensión que no se puede ignorar: el tamaño del comercio bajo el acuerdo
Más allá de las declaraciones políticas, el volumen del comercio regional explica por qué el T-MEC es difícil de reemplazar sin costos. En cifras oficiales de la Oficina del Representante Comercial de EE.UU., el intercambio de bienes y servicios de Estados Unidos con sus socios del acuerdo totalizó US$1,8 billones en 2022. Ese marco ayuda a dimensionar por qué la amenaza de quiebre suele chocar con los intereses industriales y logísticos de la propia región: datos del acuerdo en la USTR.
Qué tensiona la revisión del T-MEC en el corto plazo
En la práctica, la continuidad del tratado no elimina el principal problema para empresas y mercados: la incertidumbre sobre reglas y costos. Los puntos que concentran atención son:
- Cambios o ajustes en reglas de origen, especialmente en manufactura y automotriz.
- Barreras no arancelarias y exigencias administrativas que suelen escalar a conflictos.
- Amenazas arancelarias intermitentes como instrumento de negociación.
- Riesgo de contagio para terceros mercados, cuando las empresas ajustan su abastecimiento y contratos.
Desde Chile, esa “montaña rusa” importa por la vía indirecta: alteraciones en inversión, demanda industrial y precios de commodities. Un ejemplo claro es el debate sobre efectos y exposición regional: aranceles de Trump y su impacto potencial en Chile.
Lo que las empresas están mirando desde ahora
Sin dramatizar, el mensaje operativo que deja el cuadro actual es concreto: el tratado se sostiene por tamaño e integración, pero el entorno seguirá frágil para planificar. En ese escenario, las señales que el mercado monitorea son:
- Ritmo de acuerdos técnicos y “cierres” parciales en la revisión.
- Cualquier anuncio arancelario nuevo o ampliación de excepciones.
- Mensajes de grandes industrias (automotriz, electrónica, energía) sobre continuidad de cadenas regionales.
- Calendario político en Estados Unidos y su efecto en el tono comercial.
Para el detalle de las declaraciones y el contexto de la ICC México sobre esta etapa, la referencia base es el reporte publicado por El Cronista sobre el optimismo cauteloso de la ICC para el T-MEC.
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