Tierras raras: Brasil pone 21 millones de toneladas de reservas en la mesa y abre una puerta a EE.UU.

Tierras raras se convirtieron en una carta de negociación para Brasil en un momento en que Washington busca proveedores fuera del eje chino y Brasilia evalúa…

Cristian Recabarren Ortiz
Senior Editor y Fundador
Ingeniero de Minas y fundador de Revista Digital Minera REDIMIN (2011). Especialista en tecnologías de la información aplicadas a la minería, inteligencia artificial y puentes de...
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Tierras raras se convirtieron en una carta de negociación para Brasil en un momento en que Washington busca proveedores fuera del eje chino y Brasilia evalúa cómo capitalizar yacimientos abundantes, pero todavía subexplotados. La señal más visible es el interés de Estados Unidos en discutir un marco de cooperación sobre minerales críticos, en paralelo al avance de proyectos en Goiás y a la competencia de la Unión Europea por acuerdos de materias primas.

Por qué Washington está mirando a Brasil ahora

La presión sobre la cadena de suministro de tierras raras se aceleró por restricciones y controles de exportación vinculados a la disputa comercial entre Estados Unidos y China, tema que ya impacta la industria de imanes, defensa y electromovilidad, como ha quedado reflejado en el seguimiento de las medidas chinas y su efecto en Washington.

En ese contexto, Brasil aparece como un proveedor potencial por tamaño de recurso y por una realidad geológica todavía incompleta: parte relevante del territorio no cuenta con cartografía mineral detallada y los permisos pueden extenderse por años. Ese diagnóstico, junto con los primeros contactos diplomáticos y empresariales, fue reportado por Financial Times al describir conversaciones en etapa inicial hacia fines de 2025.

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El tamaño del recurso: reservas altas, producción todavía marginal

Brasil figura con 21.000.000 de toneladas de reservas (en equivalente de óxidos de tierras raras), en un mundo con reservas superiores a 90.000.000 de toneladas, lo que ubica al país cerca de un 23% del total global según el cuadro de “World Mine Production and Reserves” del Mineral Commodity Summaries 2025 del USGS.

El contraste está en la producción: el mismo documento reporta 20 toneladas para Brasil en 2024 y 140 toneladas en 2023, frente a una producción minera mundial estimada de 390.000 toneladas en 2024. El dato explica por qué el debate no se centra solo en “tener reservas”, sino en convertirlas en oferta: permisos, financiamiento, plantas, logística y compradores.

Para dimensionar el uso industrial y el rol de estos 17 elementos, conviene tener claro qué son las tierras raras y para qué se usan, desde imanes permanentes hasta electrónica avanzada.

Goiás como punto de partida: financiamiento y proyectos

El principal activo operativo hoy es Serra Verde, en el norte del estado de Goiás. Estados Unidos ya activó financiamiento público: la U.S. International Development Finance Corporation (DFC) consigna un monto de US$ 465 millones y un costo total de proyecto de US$ 628 millones en su Public Information Summary (SVRE Holdings Ltd.).

La operación está en el centro del interés porque combina oferta de mineral y la posibilidad de aumentar producción y calidad del concentrado. El movimiento ya había sido seguido en Chile por el mercado, a partir de los detalles del respaldo a Serra Verde.

Dónde está el cuello de botella: separar, refinar y fabricar

El mayor problema no es extraer, sino separar y refinar. La concentración de capacidades industriales en Asia mantiene a Occidente expuesto en etapas críticas, desde óxidos separados hasta imanes permanentes. Por eso Estados Unidos está empujando medidas internas de política industrial y reservas estratégicas; una señal reciente es la discusión legislativa en EE.UU. para reforzar cadenas de suministro y estabilizar precios.

En la práctica, cualquier acuerdo con Brasil debe enfrentar un punto básico: sin capacidad de procesamiento fuera de China, vender mineral sin integración industrial reduce la ganancia estratégica.

Qué podría incluir un acuerdo Brasil–EE.UU. y qué falta destrabar

Con las conversaciones aún en fase temprana, los componentes más probables —por precedentes de financiamiento y por necesidades de cadena— se agrupan en cinco líneas:

  • Financiamiento público y garantías para acelerar minas, plantas y logística.
  • Aseguramiento de offtake (contratos de compra) para dar bancabilidad a proyectos.
  • Cooperación técnica en separación y refinación, con foco en calidad de producto y trazabilidad.
  • Vía rápida regulatoria: plazos y permisos que permitan pasar de recursos a producción continua.
  • Ecosistema industrial: atracción de inversiones para imanes y componentes, no solo concentrados.

Los frenos principales siguen siendo estructurales: burocracia minera y ambiental, falta de capital local de largo plazo, y ausencia de capacidad de procesamiento regional suficiente para transformar reservas en materiales listos para la industria tecnológica y de defensa.

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