Las exportaciones de tierras raras desde China volvieron a crecer en 2026, pero con un cambio relevante en su destino: los envíos a Estados Unidos retrocedieron con fuerza, reflejando un reordenamiento geopolítico en el suministro de minerales críticos. Según datos aduaneros, los despachos de imanes de tierras raras —insumos esenciales para la industria tecnológica, automotriz y de defensa— aumentaron un 8,2% interanual en los dos primeros meses del año, alcanzando 10.763 toneladas métricas. Sin embargo, las exportaciones hacia Estados Unidos cayeron 22,5%, marcando una señal clara de ajuste en las relaciones comerciales entre ambas potencias. En un contexto de creciente competencia por asegurar cadenas de suministro estratégicas, este cambio no solo impacta a los principales consumidores, sino que también abre oportunidades para nuevos actores en el mercado global.
China mantiene liderazgo, pero diversifica destinos
China sigue siendo el mayor productor mundial de tierras raras y el principal exportador de imanes derivados de estos minerales. Entre enero y febrero de 2026, sus principales destinos fueron Alemania, Corea del Sur, Estados Unidos, Vietnam y Francia, consolidando su presencia en economías industriales clave.
No obstante, la caída en los envíos a Estados Unidos contrasta con el dinamismo hacia otros mercados. Japón, por ejemplo, registró un aumento de 9,5% en sus importaciones desde China durante el mismo período, lo que evidencia un ajuste en los flujos comerciales más que una contracción general de la demanda.
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Este fenómeno se inserta en una tendencia más amplia de reorganización del mercado de minerales críticos, donde la dependencia de China ha llevado a países occidentales a buscar proveedores alternativos.
EE.UU. reduce compras en medio de tensiones geopolíticas
La caída de 22,5% en los envíos hacia Estados Unidos, que totalizaron 994 toneladas en los primeros dos meses del año, se produce en un contexto de tensiones comerciales y estratégicas entre ambas potencias.
El aplazamiento de la visita del presidente estadounidense a China y la persistente disputa por el acceso a minerales críticos han generado incertidumbre en el mercado. Para Washington, asegurar el suministro de tierras raras es una prioridad vinculada tanto a la transición energética como a la seguridad nacional.
Este escenario refuerza la estrategia estadounidense de diversificar fuentes de abastecimiento, impulsando acuerdos con productores alternativos y fomentando el desarrollo de capacidades internas.
Controles de exportación y minerales estratégicos
Uno de los factores clave detrás de estos movimientos es la política de control de exportaciones aplicada por China desde abril del año pasado. El país incluyó varias tierras raras y productos asociados en listas de control, especialmente aquellos con aplicaciones en defensa y alta tecnología.
Si bien las exportaciones totales han seguido creciendo, ciertos elementos permanecen bajo estricta supervisión. Es el caso del itrio, utilizado en aplicaciones aeroespaciales y militares. En febrero, China exportó 20 toneladas de óxido de itrio y compuestos relacionados, el mayor volumen mensual desde la implementación de controles, aunque aún por debajo de los niveles registrados en 2024.
Este equilibrio entre apertura comercial y control estratégico refleja la dualidad del mercado: por un lado, la necesidad de mantener flujos comerciales; por otro, la intención de resguardar recursos críticos.
Sudamérica emerge como alternativa estratégica
El ajuste en las exportaciones chinas y las tensiones con Estados Unidos abren una ventana para otras regiones productoras. Sudamérica, en particular, aparece como un candidato relevante para diversificar la oferta global, gracias a su potencial en minerales críticos.
Brasil y Argentina, por ejemplo, cuentan con importantes reservas de tierras raras y han comenzado a captar el interés de inversionistas internacionales. Este proceso se alinea con la creciente relevancia de la región en la transición energética.
Un mercado en transformación
El aumento de las exportaciones chinas, combinado con la caída de envíos a Estados Unidos, confirma que el mercado de tierras raras está en plena transformación. La competencia por asegurar suministro, la implementación de controles comerciales y la búsqueda de nuevos proveedores están redefiniendo las dinámicas globales.
Para la industria minera, el mensaje es claro: la geopolítica se ha convertido en un factor tan determinante como la geología. En este nuevo escenario, regiones con alto potencial de recursos —como América Latina— tienen la oportunidad de ganar protagonismo, siempre que logren traducir ese potencial en producción efectiva y cadenas de valor competitivas.
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