
El presidente de Estados Unidos rechazó los llamados a frenar el desarrollo de los modelos más avanzados y sostuvo que una mayor regulación podría favorecer a China. Dario Amodei, CEO de Anthropic, había pedido reducir el ritmo de avance para dar más tiempo a las medidas de seguridad.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció este lunes su postura frente a las advertencias sobre los riesgos de la inteligencia artificial y calificó como un “engaño” las alertas sobre escenarios en que sistemas avanzados puedan escapar del control humano. Sus declaraciones apuntaron directamente al CEO de Anthropic, Dario Amodei, quien durante el fin de semana pidió ralentizar el desarrollo de los modelos más potentes.
Trump sostuvo a través de Truth Social que Estados Unidos ya dispone de herramientas para actuar contra las compañías de IA cuando sea necesario y rechazó la idea de introducir nuevas barreras al desarrollo tecnológico. También aseguró que las dudas sobre la industria terminan beneficiando a China, país con el que Washington mantiene una competencia cada vez más intensa por el liderazgo en inteligencia artificial.
El mandatario afirmó además que el único mecanismo de control que necesita la IA es un presidente “fuerte e inteligente” y acusó de promover una “conspiración enfermiza” a quienes impulsan restricciones sobre la tecnología y los centros de datos. En una publicación posterior describió como un “engaño” la posibilidad de que la IA termine destruyendo a la humanidad.
Amodei pide reducir la velocidad de los modelos más avanzados
La reacción de Trump se produjo después de que Amodei publicara el ensayo We Must Pace the Frontier, en el que planteó que las empresas deben disminuir la velocidad con que mejoran las capacidades de sus sistemas para permitir que las herramientas de seguridad puedan mantenerse al día.
El ejecutivo de Anthropic advirtió que la creciente capacidad de los modelos para participar en el desarrollo de nuevas generaciones de IA podría acelerar su evolución hasta un punto difícil de controlar. También citó incidentes recientes en ciberseguridad como evidencia de que sistemas más capaces, si presentan problemas de alineamiento, podrían provocar daños mucho mayores.
Su propuesta contempla evaluadores independientes con acceso suficiente para revisar los sistemas, coordinación entre las principales compañías de IA y cooperación internacional para administrar los riesgos. Amodei aclaró que su planteamiento no busca detener la investigación, sino reducir temporalmente el ritmo de avance de las capacidades mientras se fortalecen las medidas de seguridad.
El llamado recibió respaldo de figuras como Sam Altman, CEO de OpenAI, y Elon Musk, quienes coincidieron con la necesidad de contar con evaluaciones externas y mayores controles sobre los modelos de frontera.
Seguridad y competencia con China tensionan el debate
La posición de Trump marca una diferencia abierta con parte de la industria tecnológica estadounidense. Mientras varios ejecutivos reclaman mecanismos adicionales de supervisión, la Casa Blanca ha defendido una estrategia centrada en acelerar la adopción de inteligencia artificial y preservar la ventaja estadounidense frente a China.
El vicepresidente JD Vance también expresó reparos ante las peticiones de regulación provenientes de las propias compañías tecnológicas y señaló que observa con cautela que empresas líderes pidan al Gobierno establecer nuevas reglas para el sector.
El debate ocurre además a pocos días de una reunión prevista entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping. La seguridad de la inteligencia artificial y la competencia tecnológica entre ambas potencias se han convertido en parte de una discusión más amplia sobre hasta dónde puede avanzar la industria antes de que las capacidades de los modelos superen los mecanismos disponibles para controlarlos.