Amaroq volvió a encender el radar del mercado con un movimiento que mezcla geología, política y financiamiento: sus acciones saltaron tras reportes de conversaciones con organismos del gobierno de Estados Unidos para invertir en proyectos mineros en Groenlandia, una isla que hoy funciona como vitrina estratégica para minerales críticos y rutas árticas. La señal fue doble. Por un lado, el CEO Eldur Ólafsson dijo a CNBC —según recogió Business Insider— que las conversaciones podrían derivar en acuerdos de compra, apoyo a infraestructura y líneas de crédito. Por otro, la propia compañía publicó resultados operacionales que dieron un piso más “minero” a la reacción bursátil: su mina de oro Nalunaq cerró 2025 con unas 6.600 onzas, sobre el punto medio de su guía anual, justo en pleno ramp-up tras reactivarse a fines de 2024. El rebote no se explica solo por una cifra de producción; se alimenta del premio geopolítico que hoy se paga por jurisdicciones que concentran insumos estratégicos, en un contexto en que Washington vuelve a poner el foco en Groenlandia y su potencial de recursos.
Del comentario a la caja: qué se entiende por “inversión” estadounidense
En el mercado, el detalle importa tanto como el titular. De acuerdo con Business Insider, Amaroq cerró en la TSX Venture con un alza de 19,2% hasta C$2,30 tras los reportes, mientras prensa sectorial reportó que llegó a subir “más de un cuarto” en la jornada y rozó un máximo de 52 semanas cerca de C$2,61, llevando su capitalización por sobre C$1.100 millones. La lectura dominante es que no se trata necesariamente de una compra accionaria directa, sino de herramientas que los gobiernos usan para asegurar cadenas de suministro, especialmente cuando el activo combina oro (caja) con “metales de futuro”. En palabras del CEO, el menú bajo conversación incluiría:
- Acuerdos de compra (offtake) para asegurar demanda y bancabilidad.
- Apoyo a infraestructura (logística/energía) en una geografía extrema.
- Líneas de crédito u otras fórmulas de financiamiento vinculadas a objetivos estratégicos.
El Departamento de Estado, citado en el mismo reporte, señaló el interés de EE. UU. por relaciones comerciales duraderas que beneficien a estadounidenses y groenlandeses.
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Nalunaq: 6.600 onzas en 2025 y un hito regulatorio que despeja ruta
La otra mitad del rally fue operacional. En su comunicación al mercado, Amaroq informó que la producción de oro de Nalunaq en 2025 fue de ~6,6 koz, por encima del punto medio de la guía 6–7 koz para su año de “commissioning”. Ese dato es relevante porque la mina había quedado inactiva por más de una década y su retorno aún se mira bajo la lupa típica de cualquier reinicio: continuidad de ley, estabilidad de planta y curva de aprendizaje. En su página de proyecto, la compañía recuerda que el primer “gold pour” fue el 27 de noviembre de 2024 y que el plan era escalar durante 2025 para apuntar a 260–300 toneladas por día hacia el cuarto trimestre. En paralelo, la firma reportó la adjudicación/aprobación del Impact Benefit Agreement (IBA) para Nalunaq, un instrumento exigido en Groenlandia para estructurar compromisos y beneficios con comunidades y partes interesadas, reforzando la licencia social y regulatoria del activo. Amaroq y la documentación pública del gobierno groenlandés sobre el proyecto permiten dimensionar por qué ese hito pesa tanto como una buena onza en el reporte anual.
Groenlandia y el “premio crítico”: cuando el mapa vale casi tanto como el mineral
Groenlandia se volvió un nombre recurrente porque la conversación ya no es solo “cuánto mineral hay”, sino cuántos de esos minerales calzan con listas estratégicas. Reuters recordó esta semana que una encuesta de 2023 halló 25 de 34 materias primas críticas definidas por la Comisión Europea en Groenlandia, en un contexto de mayor accesibilidad por pérdida de hielo, pero también de trabas por burocracia, logística y oposición local. Esa misma cifra aparece en la propia alianza estratégica entre la Unión Europea y Groenlandia, que busca precisamente apuntalar cadenas de suministro. En Estados Unidos, el marco también se endureció: el USGS publicó la lista final 2025 de minerales críticos —60 en total— como referencia para política pública y mitigación de riesgos de suministro. En esa intersección, el atractivo de Amaroq es evidente: no es un “proyecto PowerPoint”, sino una empresa con operación aurífera en marcha y exposición a metales estratégicos, justo cuando la discusión sobre Groenlandia vuelve a escalar en Washington, según Reuters.
Portafolio y licencias: el tamaño de Amaroq en una isla sin distritos mineros clásicos
El relato de Amaroq se apoya en una tesis simple: en Groenlandia, la escala de licencias y la logística son parte del “recurso”. En su cronología corporativa, la empresa afirma que se convirtió en el mayor titular de licencias en el sur de Groenlandia, elevando su paquete total a 9.785,56 km² tras la adjudicación de nuevos permisos. Esa magnitud importa porque el desarrollo ártico exige opcionalidad: poder rotar capital entre blancos, encontrar hubs y justificar infraestructura. A ello suma activos y líneas de trabajo que han ido ampliando la historia más allá de Nalunaq, incluyendo el distrito de Black Angel en el oeste y reportes de presencia de germanio/galio en su “West Greenland Hub” según comunicaciones en la Bolsa de Londres. En clave de portafolio, el mapa se ordena así:
- Nalunaq (oro): operación reactivada y en rampa.
- Black Angel / oeste (Zn-Pb-Ag): foco en revalorización de un distrito histórico.
- Metales estratégicos: avances comunicados para germanio/galio en el oeste.
En paralelo, REDIMIN ya venía siguiendo el frente exploratorio de la compañía, como mostró en su nota sobre los resultados de perforación en Nanoq.
Lectura para Chile: offtake, infraestructura y crédito como nueva “tríada” minera
Para Chile, el episodio es un recordatorio de época: el capital público y cuasi público —o su señal— puede mover valorizaciones cuando se cruza con seguridad de suministro. El caso Amaroq resume un patrón que hoy comparten varios minerales: proyecto + offtake + infraestructura se está transformando en una ecuación tan relevante como la ley y el tonelaje, especialmente en jurisdicciones complejas. También deja una lección sobre narrativas: el oro entrega caja y “track record” operacional, mientras los metales críticos aportan el multiplicador estratégico; juntos habilitan conversaciones que, en contextos más tradicionales, suelen quedar reservadas para gigantes. En el corto plazo, lo que el mercado mirará no será el ruido político, sino tres verificadores concretos: continuidad del ramp-up de Nalunaq, claridad sobre instrumentos (si hay offtake/financiamiento formal) y la evolución de permisos y acuerdos comunitarios (IBA) como parte del riesgo país ártico. El trasfondo —listas de minerales críticos en EE. UU. y alianzas de la UE— es una señal de cómo se están redibujando prioridades industriales y financieras, con implicancias directas para productores maduros como Chile.

