El precio del petróleo volvió a sacudir a los mercados globales al superar los US$115 por barril, en medio de una escalada sin precedentes en Medio Oriente que ya comienza a tensionar las principales rutas energéticas del mundo. La combinación de ataques directos, amenazas sobre infraestructura clave y un endurecimiento del discurso político en Washington ha elevado la prima de riesgo a niveles no vistos en años. El crudo Brent, referencia internacional, avanzó más de 2,5% en la jornada, mientras que el WTI se acercó a los US$101, consolidando un rally que en marzo ya acumula un alza superior al 55%. Este movimiento no solo responde a factores inmediatos, sino también a la creciente percepción de que el conflicto podría extenderse y afectar de manera estructural el suministro global, en un contexto donde la oferta ya enfrenta restricciones relevantes.
Escalada en Medio Oriente impulsa el rally del crudo
El detonante más reciente fue la intervención directa de los hutíes de Yemen, quienes lanzaron misiles contra Israel en apoyo a Irán y Hezbollah, ampliando el alcance del conflicto más allá de sus focos iniciales. Esta acción se suma a semanas de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, elevando la incertidumbre sobre la estabilidad de toda la región.
Las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, también contribuyeron a intensificar la reacción del mercado. El mandatario sugirió la posibilidad de tomar control de activos petroleros iraníes, incluyendo la estratégica isla de Kharg, principal terminal de exportación del país. Desde el mercado financiero, se advierte que este tipo de señales elimina cualquier expectativa de moderación en la política energética de corto plazo y aumenta el riesgo de una disrupción directa en la oferta.
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Rutas críticas bajo amenaza: el rol de Bab el-Mandeb
Uno de los puntos más sensibles del conflicto es el estrecho de Bab el-Mandeb, un corredor clave que conecta el Golfo de Adén con el Mar Rojo y por donde transitan entre 4 y 5 millones de barriles diarios. La posibilidad de que los hutíes bloqueen esta vía genera preocupación inmediata en los mercados, ya que afectaría el acceso al Canal de Suez y encarecería significativamente el transporte de crudo.
A esto se suma la vulnerabilidad de otras infraestructuras estratégicas. Analistas advierten que el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, con capacidad cercana a 5 millones de barriles diarios, también podría convertirse en objetivo en caso de una escalada mayor. Incluso rutas alternativas enfrentarían limitaciones logísticas, reduciendo la capacidad efectiva de exportación.
Proyecciones del mercado: escenarios extremos sobre la mesa
El mercado energético ya internaliza escenarios de alta volatilidad. Firmas como Macquarie estiman que existe una probabilidad relevante de que el conflicto se extienda hasta junio, lo que abriría la puerta a precios significativamente más altos.
Entre las proyecciones que circulan en el mercado destacan:
- Un escenario base con precios en torno a US$120–130 por barril si el conflicto se mantiene contenido.
- Un escenario de disrupción moderada que podría llevar el crudo a US$150 en el corto plazo.
- Un escenario extremo, con interrupciones prolongadas en múltiples rutas, que podría empujar el petróleo hasta los US$200 por barril.
Este último caso considera bloqueos simultáneos en puntos críticos como Bab el-Mandeb o incluso el estrecho de Ormuz, lo que retiraría millones de barriles diarios del mercado global.
Impacto global: inflación, mercados y riesgo de recesión
El alza del petróleo ya comienza a reflejarse en los mercados financieros, donde crece la expectativa de un entorno de inflación persistente y tasas de interés elevadas por más tiempo. Expertos advierten que un shock energético de esta magnitud podría afectar directamente el crecimiento global.
Además, el encarecimiento del crudo tiene efectos en cadena sobre el comercio internacional. Un eventual bloqueo de rutas marítimas estratégicas impactaría no solo el suministro energético, sino también las cadenas logísticas globales, elevando costos y presionando aún más los precios.
En este contexto, la velocidad del repunte del petróleo refleja un reajuste acelerado del riesgo geopolítico. La evolución del conflicto en las próximas semanas será determinante para definir si el mercado enfrenta una crisis transitoria o un nuevo ciclo estructural de precios altos en la energía.
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