PIB cae 0,5% y marca el peor inicio de año desde 2009 mientras la inversión pierde fuerza

La economía chilena comenzó 2026 con un fuerte deterioro, registrando una contracción del PIB de 0,5% en el primer trimestre, el peor inicio de año desde la crisis financiera de 2009.

La economía chilena comenzó 2026 con una señal de fuerte deterioro luego de que el Banco Central de Chile informara que el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo 0,5% durante el primer trimestre respecto del mismo período del año anterior. El resultado no solo fue peor al anticipado preliminarmente por el Imacec, sino que además convirtió a este inicio de año en el más débil desde la crisis financiera internacional de 2009, cuando el país enfrentó una caída de 3,5% en el primer trimestre. La cifra también representa la primera contracción trimestral desde abril-junio de 2023 y el peor desempeño desde el cuarto trimestre de 2022. El debilitamiento de la actividad estuvo marcado por una fuerte caída del sector externo, un deterioro relevante en minería y pesca, y una desaceleración visible de la inversión, uno de los principales motores que había sostenido el crecimiento durante la segunda mitad de 2025. El escenario agrega presión sobre el gobierno y sobre las expectativas económicas para el resto del año, particularmente en sectores intensivos en exportaciones y recursos naturales.

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Exportaciones y minería arrastran el desempeño de la actividad económica

El informe de Cuentas Nacionales mostró que el principal factor detrás de la caída del PIB fue el deterioro del sector externo. Las exportaciones de bienes y servicios retrocedieron 4,9% durante el trimestre, mientras las importaciones crecieron 2,0%, generando un impacto negativo por la vía de las exportaciones netas. Desde la perspectiva sectorial, la minería registró una contracción de 3,1%, afectada principalmente por menores leyes del mineral, mantenciones operacionales y condiciones climáticas adversas que redujeron la producción cuprífera. El Banco Central explicó que varias faenas vieron afectada su capacidad productiva durante el período, golpeando uno de los sectores más relevantes para la economía chilena. El sector agropecuario-silvícola también mostró un fuerte deterioro, con una caída de 5,4%, explicada en gran parte por una menor producción frutícola, especialmente de uva de mesa, manzanas y carozos, debido a factores climáticos adversos que afectaron la temporada agrícola.

La demanda interna evita un deterioro aún mayor de la economía

Pese al mal desempeño externo, la demanda interna logró sostener parcialmente la actividad económica. El consumo total creció 2,1%, impulsado principalmente por el gasto de los hogares, que avanzó 2,5% gracias al dinamismo de los servicios. Salud, transporte, restaurantes, hoteles y turismo destacaron entre los rubros con mejores resultados, mientras que el consumo de bienes durables y no durables también aportó positivamente, aunque con menor intensidad. La inversión, medida a través de la formación bruta de capital fijo (FBCF), anotó un crecimiento de 3,2%, aunque evidenciando una desaceleración importante frente a los trimestres previos. Durante el tercer y cuarto trimestre de 2025, la inversión había crecido a tasas cercanas al 9,7%, muy por encima del actual desempeño. El Banco Central detalló que el principal impulso provino de la inversión en maquinaria y equipos, que aumentó 10,1% gracias a mayores compras de equipos eléctricos, electrónicos y de transporte vinculados a proyectos energéticos y de servicios tecnológicos.

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Construcción, pesca e industria muestran señales de debilidad estructural

El informe también evidenció fragilidad en sectores clave de la economía real. La inversión en construcción y otras obras cayó 0,9%, afectada principalmente por una menor actividad en edificación habitacional, reflejando la persistente debilidad del mercado inmobiliario. Como porcentaje del PIB, la inversión en capital fijo bajó desde 24,6% en el cuarto trimestre de 2025 a 22,3% en el primer trimestre de este año, una señal que preocupa a economistas y empresas debido a su impacto sobre el crecimiento futuro. Entre las actividades con peor desempeño destacó la pesca, que registró una contracción de 18,6%, la caída sectorial más pronunciada del período. El Banco Central explicó que la menor disponibilidad de recursos, particularmente sardinas y jurel, redujo significativamente los desembarques. La industria manufacturera también retrocedió 2,0%, golpeada especialmente por la menor producción de alimentos procesados vinculados al sector pesquero, incluyendo filetes congelados, aceite y harina de pescado. Aunque la acuicultura logró crecer gracias al aumento en la producción de salmónidos, el desempeño general de la economía dejó instalada una señal de desaceleración más profunda y extendida de lo previsto para comienzos de 2026.

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