
La demanda global disminuiría hasta 102,4 millones de barriles diarios, afectada por la guerra en Oriente Medio, la escasez de combustibles y el deterioro económico. La agencia advierte que el mercado continuará bajo presión durante 2027, especialmente por la falta de diésel.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) redujo nuevamente sus proyecciones para el mercado petrolero mundial y estima que el consumo promedio caerá 2,6 millones de barriles diarios durante 2026, hasta situarse en aproximadamente 102,4 millones de barriles diarios. La actualización, publicada el 14 de octubre, refleja las consecuencias de las interrupciones en el suministro desde Oriente Medio, el encarecimiento de los combustibles y el debilitamiento de la actividad económica internacional. A pesar de la menor demanda, los precios del petróleo permanecen elevados debido a las restricciones de producción, refinación y transporte.
El nuevo escenario supone una reducción cercana al 2,5% frente al consumo promedio de 2025, estimado en aproximadamente 105 millones de barriles diarios.
La AIE también anticipa que la recuperación será insuficiente para revertir completamente la caída. Para 2027 proyecta un aumento de dos millones de barriles diarios, con lo cual el consumo mundial permanecería unos 620.000 barriles diarios por debajo del nivel alcanzado en 2025.
La AIE vuelve a reducir sus perspectivas para el petróleo
Las nuevas estimaciones confirman el deterioro de las proyecciones energéticas registrado durante los últimos meses.
En julio, la AIE esperaba que la demanda mundial disminuyera aproximadamente un millón de barriles diarios durante 2026.
En agosto, profundizó su estimación hasta una caída de 1,6 millones de barriles diarios, mientras que en septiembre proyectó una contracción de 2,5 millones.
La actualización de octubre eleva nuevamente el retroceso previsto, hasta 2,6 millones de barriles diarios.
La evolución refleja cómo las perturbaciones del mercado energético han terminado afectando el consumo real de combustibles, especialmente en actividades industriales y de transporte.
Durante el segundo trimestre de 2026, la demanda mundial registró una contracción interanual estimada de cinco millones de barriles diarios.
En el tercer trimestre, la reducción fue de aproximadamente 3,7 millones de barriles diarios y para los últimos tres meses del año se espera una caída de 2,5 millones.
Estas cifras corresponden a comparaciones con los mismos períodos de 2025 y muestran que la contracción podría moderarse hacia fines de año, aunque sin desaparecer.
El petróleo sigue caro aunque el mundo consume menos
Uno de los aspectos más relevantes del informe es la coexistencia de una demanda debilitada con precios internacionales elevados.
En condiciones normales, una caída significativa del consumo tiende a reducir la presión sobre los precios. Sin embargo, el escenario actual está dominado por restricciones de oferta y dificultades para transportar y procesar petróleo.
La guerra en Oriente Medio ha interrumpido parte de la producción y las exportaciones de países del Golfo Pérsico, mientras que los ataques a infraestructura energética y al tráfico marítimo mantienen elevados los riesgos operacionales.
La AIE informó que los futuros del petróleo Brent habían aumentado aproximadamente 13% desde comienzos de septiembre, hasta situarse cerca de US$107 por barril.
En el mercado físico, el petróleo North Sea Dated llegó a cotizar alrededor de US$134 por barril al momento de la elaboración del informe.
Esta diferencia entre referencias evidencia las tensiones asociadas a la disponibilidad inmediata de crudo y los costos de transporte.
La agencia estima que la oferta petrolera mundial caerá 5,8 millones de barriles diarios en promedio durante 2026, hasta 100,7 millones de barriles diarios.
Por lo tanto, la reducción de la producción sería considerablemente mayor que la contracción prevista en el consumo.
El diésel concentra una parte importante de la crisis
La situación más compleja se registra en el mercado del diésel, combustible esencial para camiones, maquinaria industrial, agricultura, minería y transporte de mercancías.
La AIE calcula que este combustible representará aproximadamente una cuarta parte de la reducción mundial de la demanda petrolera durante 2026.
Las dificultades de abastecimiento se relacionan con la disminución de las exportaciones desde Oriente Medio y Rusia, además de restricciones en la actividad de refinerías asiáticas.
En septiembre, las exportaciones mundiales de diésel y gasóleo fueron aproximadamente 700.000 barriles diarios inferiores a las registradas un año antes.
Las exportaciones netas combinadas de Oriente Medio y Rusia disminuyeron 1,3 millones de barriles diarios respecto de septiembre de 2025, una caída superior al 60%.
Aunque Estados Unidos y China aumentaron sus envíos al exterior, estos incrementos no fueron suficientes para compensar las pérdidas de suministro.
La escasez impulsó los precios mayoristas del diésel a niveles extraordinarios durante septiembre, superando US$200 por barril en Singapur y alcanzando aproximadamente US$220 en Europa y Estados Unidos.
Estos valores corresponden a cotizaciones mayoristas del combustible refinado, no al precio del petróleo crudo.
Para la AIE, la falta de diésel podría prolongarse durante buena parte de 2027, incluso si aumenta la actividad de las refinerías.
Las reservas mundiales de petróleo siguen disminuyendo
La disponibilidad de inventarios constituye otra preocupación para el mercado energético.
El organismo informó que las existencias mundiales observadas de petróleo disminuyeron aproximadamente 10 millones de barriles durante septiembre.
Desde finales de febrero hasta septiembre, la reducción acumulada alcanzó 509 millones de barriles, equivalente a una contracción promedio de aproximadamente 2,4 millones de barriles diarios.
Aunque parte del petróleo volvió a circular mediante rutas marítimas, los inventarios almacenados en instalaciones terrestres continuaron disminuyendo.
La AIE advirtió que las existencias terrestres se encontraban cerca de sus niveles más bajos desde al menos 2016.
Esta situación limita la capacidad del sistema para enfrentar nuevas interrupciones de suministro.
Las reservas también cumplen una función estratégica: permiten amortiguar temporalmente situaciones de emergencia cuando la producción o el transporte internacional sufren perturbaciones.
En marzo, los países participantes en el mecanismo de respuesta de la AIE acordaron una liberación extraordinaria de 400 millones de barriles de reservas.
Posteriormente, el Grupo de los Siete comprometió acelerar la entrega de estos volúmenes, dando prioridad al suministro de diésel.
Sin embargo, las reservas de emergencia constituyen una herramienta temporal y no reemplazan la necesidad de recuperar la producción, el transporte y la capacidad de refinación.
Consecuencias para el transporte, la minería y los consumidores
La persistencia de combustibles caros tiene efectos que van más allá de la industria petrolera.
El transporte de carga es uno de los sectores más expuestos, debido a la importancia del diésel en la operación de camiones y equipos logísticos.
El aumento de estos costos puede trasladarse progresivamente al precio de alimentos, productos industriales y mercancías transportadas por carretera.
La minería también enfrenta riesgos, particularmente en operaciones que utilizan maquinaria pesada y sistemas de transporte alimentados con combustibles líquidos.
Un aumento sostenido del precio del diésel puede elevar los costos operacionales de las compañías, especialmente cuando el consumo energético representa una parte relevante del gasto productivo.
Para economías importadoras de combustibles, como Chile, las fluctuaciones internacionales también pueden afectar la estructura de costos del transporte y distintas actividades industriales.
Sin embargo, el impacto final sobre los precios locales depende de otros factores, entre ellos el tipo de cambio, los costos de importación, la tributación y los mecanismos nacionales de estabilización.
A escala mundial, la AIE advierte que los elevados precios del diésel están reduciendo el ingreso disponible de los hogares y elevando los costos de producción, con consecuencias sobre la inflación y el crecimiento económico.
La recuperación de 2027 dependerá del suministro
Para 2027, la Agencia Internacional de Energía proyecta que el consumo mundial aumentará aproximadamente dos millones de barriles diarios.
La recuperación estaría relacionada con una posible normalización de los flujos comerciales, una mayor disponibilidad de combustibles y una mejora gradual de las condiciones económicas.
No obstante, las previsiones de octubre son menos favorables que las publicadas en septiembre, cuando el organismo proyectaba un crecimiento de 2,6 millones de barriles diarios para el próximo año.
En materia de oferta, la AIE contempla un incremento de 7,7 millones de barriles diarios durante 2027, sujeto a la recuperación de la producción y las exportaciones.
La actividad mundial de refinación también podría aumentar aproximadamente 2,8 millones de barriles diarios.
Aun así, la agencia advierte que la escasez acumulada de destilados medios, particularmente diésel, podría mantener el mercado bajo presión durante gran parte del próximo año.
La evolución dependerá principalmente de la seguridad del transporte marítimo, la recuperación de la infraestructura energética dañada y el comportamiento de la economía internacional.
Las cifras de octubre muestran que la caída proyectada del consumo petrolero no responde exclusivamente a cambios tecnológicos o a una menor dependencia estructural de los combustibles fósiles.
Una parte importante de la contracción está vinculada a precios elevados, restricciones físicas de abastecimiento y debilitamiento económico.
En consecuencia, el mercado enfrenta un escenario en el que se consume menos petróleo no necesariamente porque exista suficiente energía alternativa disponible, sino porque determinadas actividades están encontrando mayores dificultades para acceder a los combustibles que necesitan.
REDIMIN Responde
¿Cuál es la proyección de la demanda global de petróleo para 2026 según la AIE?
La Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que el consumo promedio de petróleo caerá 2,6 millones de barriles diarios durante 2026, situándose en aproximadamente 102,4 millones de barriles diarios.
¿Cómo se espera que evolucione la demanda de petróleo en 2027?
Para 2027, la AIE proyecta un aumento de dos millones de barriles diarios en el consumo de petróleo, aunque este nivel permanecería unos 620.000 barriles diarios por debajo del consumo de 2025.
¿Qué factores están afectando los precios del petróleo a pesar de la menor demanda?
Los precios del petróleo permanecen elevados debido a restricciones en la producción, refinación y transporte, así como a las interrupciones en el suministro desde Oriente Medio y los riesgos operacionales asociados a ataques a infraestructura energética y tráfico marítimo.
¿Cuál es la situación del mercado del diésel según la AIE?
La AIE señala que el mercado del diésel enfrenta una crisis significativa, con una reducción de exportaciones desde Oriente Medio y Rusia, y restricciones en refinerías asiáticas. En septiembre, las exportaciones mundiales de diésel y gasóleo fueron 700.000 barriles diarios inferiores a las de un año antes, y los precios mayoristas superaron los US$200 por barril en Singapur y US$220 en Europa y Estados Unidos.
¿Qué impacto tiene la escasez de combustibles en sectores como el transporte y la minería?
La escasez de combustibles, especialmente el diésel, afecta al transporte de carga y a la minería, elevando los costos operacionales debido al aumento de precios. Esto puede trasladarse al precio de alimentos y productos industriales, impactando la estructura de costos en economías importadoras como Chile.












