El dólar cayó bajo $880 en la apertura de este viernes, en una sesión marcada por un giro brusco del mercado luego de que Irán declarara abierto el estrecho de Ormuz durante la tregua vigente en Líbano. La señal coincidió con una fuerte baja del petróleo y con nuevas apuestas a una salida diplomática entre Washington y Teherán.
Ormuz reordena el mapa del riesgo
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El cambio de tono llegó desde Teherán. Reuters informó que el canciller iraní Abbas Araghchi comunicó que el paso por Ormuz quedaba abierto para todos los buques comerciales durante el resto del alto el fuego de 10 días acordado en Líbano, siempre bajo la ruta coordinada por la autoridad marítima iraní. En el mismo reporte, Donald Trump dijo que creía que un acuerdo para terminar la guerra con Irán llegaría pronto, aunque el calendario de una nueva ronda de conversaciones seguía sin definirse.
La sensibilidad del mercado con Ormuz no es menor. El corredor, que ya había quedado bajo la lupa por el riesgo que implica para 20% del petróleo mundial, mueve una parte crítica del comercio energético global. La EIA de Estados Unidos calculó que en 2024 por ese paso transitó el equivalente a 20 millones de barriles diarios, cerca de 20% del consumo mundial de líquidos petroleros.
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El peso chileno aprovecha el ajuste externo
En Chile, el dólar-peso se desplomaba $11,7 hasta $876,2 poco después del arranque de la jornada, mientras el Brent bajaba 9,6% hasta US$90 por barril y el cobre lograba revertir su caída inicial. El movimiento profundizó el ajuste que ya venía insinuando el mercado cambiario y encontró apoyo adicional en el metal rojo, que sigue funcionando como ancla relevante para la moneda local en un contexto de menor presión externa y recuperación del precio del cobre.
ING ve alivio táctico, pero mantiene cautela sobre el dólar-peso
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En su reporte Latam FX Talking de abril, Chris Turner, head global de mercados de ING, planteó que los movimientos de desescalada han permitido la recuperación del cobre y del peso chileno, pero advirtió que no ve al dólar-peso presionando nuevamente la zona de $850. El banco mantiene una proyección de USD/CLP en 950 a 12 meses.
Turner vinculó ese riesgo a tres factores que siguen abiertos para Chile: el daño de precios energéticos altos sobre la posición externa, el mayor costo del ácido sulfúrico usado en lixiviación tras la prohibición china de exportarlo y una eventual presión adicional sobre el cobre si se reanuda producción en Malasia hacia fines de año. En esa lectura, el mercado cambiario local encuentra alivio en la desescalada inmediata, pero no despeja todavía sus riesgos de mediano plazo.



