El IPSA abrió este lunes con una baja de 0,25%, hasta 11.053,55 puntos, en una jornada marcada por una nueva aversión global al riesgo. En Estados Unidos, los futuros operaban dispares, con el Nasdaq al alza y el Dow Jones y el S&P 500 en terreno negativo, mientras el mercado volvió a tensionarse por la escalada entre Washington y Teherán.
El golpe externo vuelve a pasar por energía y geopolítica
El cambio de tono respondió al deterioro del frente geopolítico después de que Reuters reportara el fracaso de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán y el anuncio de un bloqueo marítimo sobre Irán, un giro que volvió a golpear a las acciones y reactivó la búsqueda de refugio en el dólar. La presión no quedó solo en la renta variable: el petróleo volvió a subir con fuerza y el riesgo inflacionario regresó al centro de la lectura global.
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Ese canal importa especialmente porque el Estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los mayores puntos críticos del comercio energético mundial. Para una economía importadora neta de combustibles como la chilena, cualquier interrupción o amenaza sobre ese corredor repercute rápido en expectativas de inflación, costos y tipo de cambio.
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La apertura local corta parte del rebote que había dejado la rueda previa, cuando el selectivo volvió a acercarse a esa zona en la sesión revisada en este avance reciente del IPSA hacia los 11.000 puntos. El nivel sigue siendo sensible, porque el mercado chileno había recuperado terreno en los últimos días gracias a una menor presión sobre el petróleo y a una moderación transitoria del riesgo en Medio Oriente.
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El retroceso de esta mañana muestra que ese alivio era frágil. La Bolsa de Santiago vuelve a moverse bajo la misma lógica que ha dominado buena parte de marzo y abril: cuando sube la tensión en Ormuz, sube también la cautela sobre activos emergentes, y Chile entra en esa lectura por su exposición al costo de la energía y por el efecto que eso puede tener sobre utilidades, tasas y monedas.
Las variables que vuelven a ordenar la rueda chilena
Más allá del IPSA, el mercado local vuelve a mirar el cruce entre materias primas y divisas. El seguimiento del precio del cobre sigue siendo clave porque define parte importante de la lectura sobre ingresos externos y apetito por riesgo en Chile. Al mismo tiempo, el comportamiento del precio del dólar en Chile vuelve a ganar peso cuando el petróleo repunta y el dólar global se fortalece.
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En paralelo, para entender por qué este índice concentra tanta atención en jornadas como esta, conviene mirar también qué refleja el S&P IPSA en la Bolsa de Santiago. La apertura de hoy vuelve a mostrar que el selectivo local no solo responde a noticias corporativas o flujo interno: también actúa como una lectura rápida de cómo Chile procesa shocks externos ligados a petróleo, dólar y percepción global de riesgo.



