El IPSA cerró este martes con un avance de 1,83%, hasta 11.336,02 puntos, en una sesión de apetito por riesgo que también llevó al S&P 500 a 6.967,38 unidades. El repunte coincidió con un mejor tono global ante la expectativa de una nueva ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán, en un mercado que sigue muy sensible al petróleo, a la inflación y al pulso geopolítico.
La bolsa chilena volvió a tomar riesgo
De acuerdo con los Indicadores de Mercado de LarrainVial, la plaza local acompañó el rebote externo y volvió a instalarse sobre la zona de 11.300 puntos, después de que la semana pasada el IPSA volviera a rozar 11.000 puntos tras las primeras señales de distensión en Medio Oriente.
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El avance en Santiago tuvo liderazgo claro en papeles ligados a consumo, inmobiliario comercial y utilities. ILC encabezó las alzas con 5,42%, seguida por Embotelladora Andina con 5,26%, Cencosud Shopping con 4,33%, Mallplaza con 4,18% y Engie Energía Chile con 4,03%. En el trasfondo local, el mercado también siguió de cerca un precio del cobre que se mantiene alto y que vuelve a dar soporte a los activos chilenos.
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Wall Street recuperó terreno perdido desde el inicio del conflicto
La señal externa fue incluso más nítida. El S&P 500 subió 1,18%, mientras que el Nasdaq Composite ganó 1,96%, en una rueda donde la tecnología volvió a empujar el mercado estadounidense. Parte del rebote respondió a la baja del petróleo desde los máximos recientes y a la apuesta de los inversionistas por una salida negociada que limite el daño económico del conflicto.
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Ese cambio de ánimo quedó reflejado en un reporte de Reuters, que señaló que el S&P 500 ya había recuperado los niveles previos al estallido de la guerra y acumulaba un rally de 9% desde su mínimo del 30 de marzo. La misma nota indicó que el mercado volvió a enfocarse en utilidades corporativas, en especial en tecnología, a medida que crecía la expectativa de que se retomen las conversaciones.
El mercado volvió a mirar petróleo, tasas y utilidades
La lectura de esta sesión siguió cruzada por los mismos factores que han dominado abril: energía, inflación y tasas. Aunque Wall Street borró buena parte del castigo, el shock no ha desaparecido del todo y el precio del crudo sigue muy por encima de los niveles previos al conflicto. Por eso el rebote en acciones convive con una lectura todavía cauta en renta fija y con un mercado pendiente de cualquier señal sobre el estrecho de Ormuz.
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En esa combinación, el seguimiento del historial reciente del S&P 500 y del mercado chileno volvió a quedar atado a la misma variable: si la distensión política logra sostener la baja del petróleo sin volver a golpear las expectativas de crecimiento y de inflación.



