Sacyr Agua se adjudicó la concesión de la primera planta desaladora para consumo humano en la Región de Coquimbo, una iniciativa por US$318 millones que busca reforzar el abastecimiento en una zona afectada por un déficit hídrico prolongado y alta presión sobre las fuentes disponibles.
Qué contempla la adjudicación
La iniciativa considera una capacidad inicial de 800 litros por segundo, con opción de ampliarse a 1.200 l/s, y abastecerá a las comunas de La Serena y Coquimbo. La compañía indicó que el proyecto beneficiará a más de 540 mil personas, mientras que el proceso concesional lo posiciona como un hito en la incorporación de infraestructura hídrica bajo asociación público-privada en el país, de acuerdo con Sacyr Agua y la Dirección General de Concesiones del MOP.
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Infraestructura asociada para integrar el recurso al sistema
El proyecto no se limita a la planta. También incorpora una red de impulsión de cerca de 20 kilómetros, además de estaciones de bombeo y un estanque de regulación, infraestructura necesaria para asegurar la conducción y distribución del recurso dentro del sistema sanitario. Ese componente operativo es el que define la capacidad real de incorporar nueva oferta hídrica más allá de la producción misma de agua desalada.
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- Inversión estimada: US$318 millones
- Capacidad inicial: 800 l/s
- Capacidad máxima prevista: 1.200 l/s
- Cobertura esperada: más de 540 mil personas
Coquimbo acelera una salida estructural a la crisis hídrica
La adjudicación se da en una región marcada por una escasez de agua persistente, donde la desalación ha pasado a ser una alternativa estructural para reforzar el suministro urbano. En ese marco, la iniciativa apunta a reducir la dependencia de fuentes continentales sometidas a una presión creciente, incorporando una solución industrial con mayor previsibilidad para el abastecimiento de agua potable. El regulador también destacó que se trata de la primera planta desaladora para consumo humano desarrollada bajo este esquema en la zona.
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El modelo de concesión y las variables de operación
El proyecto fue impulsado bajo un modelo concesional, fórmula con la que el Estado busca acelerar inversión en infraestructura crítica mediante capital privado y exigencias de servicio definidas en bases públicas. En paralelo, la operación de una desaladora mantiene como variable central su consumo energético, por lo que la eficiencia operacional seguirá siendo un factor relevante en la viabilidad de largo plazo de la iniciativa. La concesión considera un plazo de 21 años desde la Puesta en Servicio Provisoria, según los antecedentes del proceso.



