En solo cinco años, la renta mínima que los bancos solicitan para aprobar un crédito hipotecario aumentó un 50%, alcanzando cifras que hacen más difícil el acceso a la vivienda propia.
El sueldo necesario para pedir un crédito
En 2020, una vivienda de 4.000 UF, con un pie del 20% y un plazo de 20 años, requería un dividendo de $520 mil mensuales, lo que significaba contar con una renta familiar de $2.080.000.
Actualmente, en las mismas condiciones, el dividendo asciende a $850 mil mensuales, exigiendo una renta de $3.140.000, es decir, un incremento del 50% en apenas cinco años.
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Para propiedades más costosas, el panorama es aún más complejo. En el caso de una vivienda de 5.000 UF, la renta mínima exigida subió de $2,6 millones en 2020 a $4,25 millones en 2025, lo que representa un alza del 63%.
Factores que explican el aumento
De acuerdo con Felipe García, director de Cino Sur en Tinsa by Accumin, la principal causa es la inflación, que subió un 37% en el último lustro. Sin embargo, este porcentaje sigue siendo menor al incremento de 50% o 60% que se observa en los créditos.
A ello se suman otros elementos, como los retiros de fondos de pensiones y una mayor presión del Fisco en el mercado de préstamos, lo que ha reducido la disponibilidad de créditos y permite a las instituciones financieras ser más exigentes, explicó Reinaldo Glesisener, vicepresidente de Colliers.
Además, el precio de las viviendas aumentó un 7% en cinco años, mientras que los sueldos reales de los chilenos solo crecieron un 3% en el mismo periodo.
Un escenario más restrictivo
Las cifras reflejan un escenario en el que las familias deben demostrar ingresos considerablemente más altos para poder acceder a financiamiento habitacional, lo que limita las opciones de compra en el actual mercado inmobiliario.










