Caja fiscal. Ese concepto técnico, poco habitual en la discusión pública, se instaló con fuerza en el centro del debate económico chileno luego del cruce entre el nuevo ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y su antecesor Nicolás Grau. La controversia estalló tras la primera vocería del jefe de las finanzas públicas del gobierno de José Antonio Kast, quien afirmó que la administración anterior dejó al fisco prácticamente sin liquidez. Según explicó, al cierre de 2025 la caja fiscal alcanzaba apenas US$40 millones, muy por debajo de los US$3.000 a US$4.000 millones que históricamente suelen quedar disponibles al término de una administración. El diagnóstico abrió de inmediato interrogantes sobre la capacidad del Estado para enfrentar shocks externos en un contexto internacional complejo, marcado por la guerra en Medio Oriente y el alza del petróleo. La respuesta de Grau no tardó en llegar. A través de redes sociales, el exministro sostuvo que el último dato público disponible situaba la caja fiscal en US$1.406 millones a fines de enero de 2026, agregando que en los primeros días de marzo el saldo fluctuaba sobre US$800 millones. Aunque ambas cifras parecen contradictorias, fuentes vinculadas a la gestión fiscal coinciden en que los dos datos pueden ser correctos: corresponden a momentos distintos dentro de un sistema de liquidez que cambia diariamente según ingresos y pagos del Estado.
Dos cifras distintas y una misma preocupación
La explicación técnica detrás de la polémica radica en la forma en que se mide la liquidez del Tesoro Público. La llamada caja fiscal forma parte de los Otros Activos del Tesoro, y funciona de manera similar a una cuenta corriente del Estado desde la cual se pagan gastos corrientes y obligaciones inmediatas.
En ese marco, el cierre de diciembre de 2025 —la referencia utilizada por Quiroz— habría mostrado un saldo cercano a US$40 millones, mientras que durante enero el gobierno saliente habría realizado emisiones de deuda dentro del margen autorizado para 2026, lo que permitió recomponer parcialmente la liquidez.
Sin embargo, incluso considerando ese rebote posterior, economistas advierten que el nivel de caja sigue siendo históricamente bajo. Fuentes cercanas a la administración fiscal señalan que el Estado enfrenta compromisos cercanos a US$7.500 millones durante marzo, lo que implica que el margen de liquidez disponible sería limitado frente a las obligaciones inmediatas.
Desde Hacienda explicaron que el nuevo ministro utilizó la cifra de diciembre porque corresponde al cierre fiscal oficial, indicador que suele emplearse como referencia para evaluar la salud financiera de un gobierno al terminar su período.
Economistas advierten ausencia de un “colchón” fiscal
La discusión no quedó solo en el terreno político. Diversos economistas y exautoridades manifestaron preocupación por la falta de un “colchón” financiero para enfrentar contingencias externas.
El exsubsecretario de Hacienda del segundo gobierno de Sebastián Piñera, Alejandro Weber, comparó la caja fiscal con el flujo operativo de una empresa. Según explicó, la liquidez es esencial para cubrir compromisos básicos como salarios, servicios o pagos a proveedores.
“Igual que en una empresa, la caja es lo que permite ejecutar la operación corriente del mes. Cuando no hay caja, es imposible cumplir esos compromisos”.
En la misma línea, la exdirectora de Presupuestos Cristina Torres sostuvo que comenzar el año con una caja debilitada implica mayores riesgos de financiamiento.
“Si la caja del fisco está muy escuálida, partes el año no solo con un presupuesto tensionado, sino que materialmente con menos recursos para pagar las obligaciones”.
Torres agregó que el problema refleja proyecciones de ingresos demasiado optimistas en años anteriores, lo que finalmente termina tensionando la liquidez disponible.
El riesgo externo: petróleo, inflación y deuda
El debate fiscal se produce además en un momento de creciente incertidumbre internacional. La guerra en Medio Oriente ha elevado la volatilidad en los mercados energéticos, presionando el precio del petróleo y el dólar.
Según el economista Pablo Müller, la ausencia de liquidez limita la capacidad del gobierno para reaccionar ante estos shocks.
“El margen de maniobra es hoy extremadamente precario. Si el crudo sigue al alza, el gobierno tendrá que elegir entre dejar que la inflación golpee el bolsillo de los chilenos o endeudarse rápidamente para subsidiar combustibles”.
En ese contexto, mecanismos como el Mepco, que amortigua las variaciones en los precios de los combustibles, requieren recursos fiscales para operar con eficacia.
La exdirectora de Presupuestos advierte que el riesgo mayor no es solo el financiamiento inmediato, sino también el costo de endeudamiento futuro. Un escenario de caja tensionada podría llevar a que Chile deba recurrir a mayor emisión de deuda, potencialmente en condiciones menos favorables.
Gobierno convoca a expertos para evaluar medidas
Ante la controversia, el ministro Quiroz anunció la convocatoria a una reunión con especialistas para analizar el estado de las finanzas públicas y diseñar medidas que permitan enfrentar el impacto del alza de los combustibles.
El objetivo, explicó, es revisar los números del Tesoro Público y proponer soluciones rápidas para mitigar los efectos del escenario internacional sobre la economía chilena.
Más allá de las diferencias entre autoridades, el episodio dejó en evidencia un punto que economistas de distintos sectores coinciden en señalar: la liquidez del Estado es un factor clave para enfrentar emergencias económicas.
La discusión recién comienza, pero el choque entre Quiroz y Grau ya instaló un tema central para la agenda fiscal del nuevo gobierno: cuánto margen real tiene el país para responder ante un entorno global cada vez más incierto.
