Industria Minera

Cámara Minera de Chile presenta nueva ley de desalinización en conferencia latinoamericana

Walter Muñoz, de la Cámara Minera de Chile, destaca la nueva ley de desalinización en defensa de la seguridad hídrica de la minería ante crisis severa.

Walter Muñoz, Vicepresidente de la Cámara Minera de Chile, expuso en la octava edición de la Conferencia Internacional de Desalinización de América Latina, sobre los desafíos regulatorios que enfrenta el país en el contexto de la nueva ley de desalinización, esencial para abordar la crisis hídrica que afecta a las operaciones mineras. Esta ley busca generar condiciones más favorables para el desarrollo de proyectos de desalinización, vitales en un país donde la precipitación anual promedio oscila entre 100 y 3.000 mm, uno de los índices más bajos del planeta.

Desalinización: clave para la minería chilena

Muñoz enfatizó que la minería, especialmente la del cobre, se enfrenta a un aumento del 10% en el consumo de agua proyectado antes de 2021, con estimaciones que indican un posible incremento del 66% para 2025. Este aumento podría llevar la demanda hasta 24,6 m³/s. La desalinización se presenta no solo como una solución ante el escaso acceso al agua, sino también como una estrategia industrial para asegurar el abastecimiento necesario en el norte árido del país, donde el agua es escasa y las sequías son frecuentes.

El Vicepresidente destacó que además de la minería, el uso de agua desalinizada se extiende a áreas como la agricultura en países vecinos como Perú, donde más del 70% del consumo hídrico es para este sector. En Chile, sin embargo, la tendencia se centra primordialmente en la minería y en la provisión de agua potable para la población.

Oportunidad en la gestión del agua de relaves

Un aspecto relevante mencionado por Muñoz es el potencial de reutilizar el agua de relaves, que es un subproducto de los procesos mineros. Esta agua salada, que suele ser un desafío ambiental, podría ser tratada mediante desalinización para obtener agua potable y de uso industrial. Muñoz resaltó que el 70% del territorio chileno se encuentra bajo estrés hídrico, lo cual subraya la necesidad de establecer marcos regulatorios que incentiven la inversión en tecnologías de desalinización.

Principales ejes de la nueva legislación

La nueva ley de desalinización se enfoca en tres ejes fundamentales que buscan reducir las barreras actuales para la implementación de proyectos:

1. Permisología: La duración promedio para obtener permisos en proyectos de desalinización ha sido históricamente de 139 meses. La ley pretende reducir este plazo a menos de 48 meses a través de una "Estrategia Nacional".

2. Gestión ambiental: Se implementarán estándares más estrictos para el manejo de la salmuera generada en el proceso de desalinización, así como la exigencia de modelaciones hidrodinámicas avanzadas.

3. Licencia social: Se plantea la integración temprana de las comunidades locales en el proceso de toma de decisiones, con un enfoque en la sostenibilidad y la distribución equitativa del recurso hídrico, donde se reserva un 5% del agua desalinizada para necesidades comunitarias.

Un enfoque sostenible para el futuro

Muñoz concluyó subrayando la importancia de que la desalinización de agua de mar, a través de tecnologías limpias, en conjunto con el tratamiento del agua de relaves, puede ser clave para fortalecer la industria minera chilena y contribuir al bienestar hídrico del país. Se requiere de un esfuerzo colaborativo entre el sector público, el privado y la academia para superar los retos y aprovechar las oportunidades que ofrece esta tecnología, que se ha vuelto indispensable en el contexto actual.

La nueva ley no solo se orienta a responder a la crisis hídrica, sino que busca establecer a Chile como líder en la transición hacia fuentes hídricas no convencionales, crucial para el desarrollo sostenible de su industria minera y la seguridad hídrica del país.