
Empresas de Taiwán reportan demoras de varios meses para recibir germanio, cuarzo de alta pureza e imanes de neodimio desde China. El mecanismo permite a Beijing presionar cadenas industriales estratégicas sin anunciar un bloqueo comercial total.
China está reforzando su control sobre los minerales críticos mediante una estrategia menos visible que una prohibición directa: prolongar los controles aduaneros y retrasar selectivamente los envíos destinados a industrias consideradas estratégicas.
Las primeras señales de esta nueva presión aparecen en Taiwán, uno de los principales centros tecnológicos del mundo. Fabricantes de componentes ópticos, equipos para semiconductores y sistemas aeroespaciales han enfrentado dificultades para recibir materiales procedentes de proveedores chinos.
Una investigación de Nikkei Asia reveló que las demoras afectan especialmente a productos elaborados con germanio y cuarzo de alta pureza, además de ciertos imanes permanentes de neodimio.
Las empresas consultadas describieron procesos aduaneros que pueden extenderse durante meses. En algunos casos, los compradores taiwaneses habrían perdido pedidos mientras esperaban la autorización para recibir los materiales.
El control ya no depende de una prohibición total
Beijing no ha anunciado un embargo general contra Taiwán para estos productos. El control se ejerce mediante licencias, declaraciones de uso final y revisiones que obligan al exportador a identificar al comprador y explicar para qué será utilizado el material.
Este sistema entrega a las autoridades chinas visibilidad sobre distintas etapas de la cadena de suministro. También permite aprobar rápidamente determinadas operaciones y retrasar otras sin cerrar por completo las exportaciones.
La diferencia es relevante. Un embargo formal puede generar una respuesta diplomática inmediata y acelerar la búsqueda de proveedores alternativos. Los retrasos administrativos, en cambio, producen incertidumbre y dificultan que las empresas sepan cuánto material recibirán y en qué fecha.
China ya había utilizado restricciones más amplias durante su disputa comercial con Estados Unidos. En diciembre de 2024 prohibió exportar galio, germanio y antimonio hacia ese país, aunque posteriormente suspendió parte de esas medidas y mantuvo los controles mediante licencias.
Las exportaciones, además, pueden cambiar según el destino. Datos aduaneros revisados por Reuters mostraron que los envíos de óxido de itrio hacia Estados Unidos aumentaron durante julio de 2026, mientras el suministro de varios elementos estratégicos hacia Japón continuó fuertemente restringido.
Por qué el germanio, el cuarzo y el neodimio son estratégicos
El germanio es utilizado en fibra óptica, sistemas infrarrojos, fotónica y determinados componentes electrónicos. China concentra cerca del 60% de su producción mundial, por lo que una alteración prolongada de sus exportaciones puede afectar rápidamente a compradores industriales.
El cuarzo de alta pureza cumple un papel diferente. Se utiliza en equipos y materiales vinculados con la fabricación de obleas para semiconductores. Aunque China no domina su producción mundial, controla parte de la capacidad industrial necesaria para transformarlo y suministrarlo a fabricantes asiáticos.
El neodimio, en tanto, pertenece al grupo de las tierras raras. Se emplea para fabricar imanes permanentes de alto rendimiento utilizados en motores eléctricos, robots, drones, turbinas eólicas, vehículos y equipos aeroespaciales.
Estos imanes también pueden incluir disprosio y terbio, elementos que permiten mantener su rendimiento a altas temperaturas. Su disponibilidad resulta especialmente importante para las industrias automotriz, energética, tecnológica y de defensa.
China domina las etapas más difíciles de reemplazar
China produjo alrededor de 270.000 toneladas de tierras raras durante 2025, frente a una producción mundial estimada en 390.000 toneladas, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Esto equivale a cerca del 69% del total global.
Su principal ventaja, sin embargo, no está solamente en las minas. El país concentra cerca del 90% de la capacidad mundial de separación y procesamiento de tierras raras y más del 90% de la fabricación de imanes permanentes, de acuerdo con análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
Construir una mina alternativa no resuelve por sí sola esta dependencia. Los minerales deben ser separados, refinados y convertidos en materiales con especificaciones industriales, procesos que requieren tecnología, infraestructura y años de desarrollo.
La Agencia Internacional de Energía advirtió que las restricciones chinas de 2025 ya provocaron dificultades entre fabricantes de automóviles de Estados Unidos y Europa. Algunas plantas redujeron su actividad o paralizaron temporalmente líneas de producción por falta de imanes.
Taiwán busca reducir su dependencia
Taiwán no cuenta con una producción minera significativa de tierras raras, pero sí posee capacidades tecnológicas para procesar materiales importados. Su industria consume cerca de 1.500 toneladas anuales y proyecta aumentar esa demanda hasta unas 2.000 toneladas.
El Gobierno taiwanés pretende desarrollar capacidad para cubrir internamente la mitad de ese consumo futuro. Como parte de esa estrategia, anunció el envío de especialistas a Estados Unidos para evaluar depósitos y determinar qué elementos podrían ser refinados en la isla, según informó Reuters.
El impacto inmediato de las demoras dependerá de la duración de los controles, los inventarios disponibles y la posibilidad de comprar materiales en Japón, Canadá, Bélgica u otros mercados.
El episodio, sin embargo, muestra que el dominio de China sobre los minerales críticos puede utilizarse de manera gradual y selectiva. La amenaza para las cadenas tecnológicas ya no proviene únicamente de un bloqueo total, sino también de retrasos capaces de encarecer la producción, hacer perder contratos y mantener a las empresas sin certeza sobre sus próximos suministros.












