El complejo Yangjiang Fanshi, ubicado frente a la provincia de Guangdong, cuenta con 131 aerogeneradores y puede entregar más de 6.600 GWh de electricidad limpia al año. El proyecto marca un salto de escala en la generación eólica offshore y en el despliegue comercial de máquinas de 18 MW.
China puso en operación a plena capacidad el proyecto eólico marino Yangjiang Fanshi, un complejo de 2.000 MW instalado frente a la costa de Guangdong que reúne 131 aerogeneradores, entre ellos 33 unidades de 18 MW. Con este despliegue, el parque se convierte en la mayor concentración operacional de turbinas offshore de esta potencia instalada hasta ahora.
La instalación se ubica al sur de la isla Nanpeng, frente a la ciudad de Yangjiang, y está formada por los proyectos Fanshi I y Fanshi II, cada uno con una capacidad del orden de 1 GW. El extremo más alejado del complejo está situado a unos 81 kilómetros de la costa, mientras las instalaciones alcanzan zonas con profundidades de agua de hasta 53 metros.
El salto tecnológico está concentrado especialmente en las 33 máquinas de 18 MW. Su entrada en operación comercial a escala de parque muestra cómo la industria eólica offshore está avanzando desde prototipos individuales hacia instalaciones con decenas de turbinas de muy alta potencia, un cambio que puede modificar los requerimientos de infraestructura, fundaciones, cableado submarino y mantenimiento de los nuevos desarrollos.
Turbinas de 18 MW llevan la generación offshore a otra escala
Las unidades de 18 MW instaladas en Fanshi tienen un diámetro de rotor de 292 metros, con palas que alcanzan aproximadamente 143 metros de longitud. El área barrida por cada rotor llega a unos 66.000 metros cuadrados, equivalente a cerca de nueve canchas de fútbol.
A plena carga, una sola revolución del rotor puede generar aproximadamente 43 kWh de electricidad. La producción anual potencial de cada máquina alcanza hasta 56 millones de kWh, dependiendo naturalmente de las condiciones de viento y disponibilidad operacional del sistema.
La mayor potencia por unidad tiene consecuencias directas sobre el diseño económico de los parques eólicos marinos. Para instalar una determinada capacidad total, turbinas más grandes permiten reducir el número de posiciones necesarias en el océano, disminuyendo potencialmente la cantidad de fundaciones, conexiones eléctricas y operaciones de montaje.
El efecto es particularmente relevante en proyectos alejados de la costa, donde las faenas de construcción, transporte y mantenimiento requieren embarcaciones especializadas, infraestructura portuaria y cadenas logísticas capaces de movilizar componentes de dimensiones cada vez mayores.
Fanshi también incorpora infraestructura eléctrica diseñada para operar un complejo de esta escala, incluyendo una estación intermedia de compensación reactiva de 500 kV, desarrollada para gestionar la transmisión de energía desde el parque marino hacia el sistema eléctrico continental.
Más de 6.600 GWh de electricidad al año
Con el complejo completamente operativo, la generación anual prevista supera los 6.600 millones de kWh, equivalentes a más de 6.600 GWh de electricidad. La producción está destinada a reforzar el abastecimiento energético de Guangdong y del área económica de la Gran Bahía Guangdong-Hong Kong-Macao, uno de los principales centros industriales de China.
La escala del parque permite dimensionar el avance de la energía eólica marina como fuente de suministro para regiones caracterizadas por una alta concentración industrial y elevados requerimientos eléctricos.
La generación proyectada permitiría sustituir aproximadamente 1,92 millones de toneladas de carbón estándar por año y evitar del orden de 5,1 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono, considerando las equivalencias utilizadas para estimar el desplazamiento de generación fósil.
El proyecto también refleja la expansión acelerada de la cadena industrial eólica china. A agosto de 2026, la capacidad eólica instalada del país alcanzaba aproximadamente 693 GW, con un crecimiento interanual de 19,6%, dentro de un sistema eléctrico cuya capacidad total de generación llegó a 4.100 GW.
Una señal para las industrias intensivas en energía
El desarrollo de parques offshore de varios gigavatios tiene implicancias más amplias que el propio sector eléctrico. Industrias de alto consumo energético —entre ellas minería, procesamiento de minerales, siderurgia, producción de materiales y manufactura avanzada— enfrentan una creciente presión para ampliar su acceso a electricidad de bajas emisiones.
Para la minería, el crecimiento de tecnologías eólicas de gran escala resulta especialmente relevante por el volumen de electricidad que demandarán procesos como molienda, bombeo, desalación de agua, transporte electrificado y, en determinadas jurisdicciones, nuevas instalaciones vinculadas a hidrógeno y combustibles sintéticos.
Aunque las condiciones técnicas y geográficas para desarrollar energía eólica offshore son distintas en cada país, la experiencia de proyectos como Fanshi entrega una referencia sobre la magnitud que puede alcanzar esta tecnología cuando existen redes eléctricas, puertos, fabricantes y cadenas de suministro capaces de sostener instalaciones de varios gigavatios.
En este tipo de proyectos, el aumento del tamaño de los aerogeneradores busca mejorar la cantidad de energía obtenida desde cada posición marina. Una máquina de 18 MW concentra en una única estructura una capacidad que hace pocos años habría requerido varias turbinas, reduciendo el número de fundaciones y conexiones necesarias para alcanzar la misma potencia instalada.
El desafío pasa ahora por costos, redes y logística
La carrera por turbinas cada vez mayores no elimina los desafíos asociados a la generación eólica offshore. Equipos con rotores cercanos a 300 metros requieren puertos con espacios de almacenamiento adecuados, grúas de gran capacidad, embarcaciones especializadas y procedimientos de mantenimiento capaces de operar decenas de kilómetros mar adentro.
También aumenta la exigencia sobre las redes eléctricas. Un parque de 2 GW representa una fuente de generación comparable en potencia instalada con grandes centrales convencionales, pero con producción variable asociada a las condiciones meteorológicas. Esto obliga a reforzar sistemas de transmisión, control y compensación eléctrica, además de aumentar la flexibilidad del sistema donde se conecta.
La entrada en operación de Yangjiang Fanshi demuestra que las turbinas de 18 MW ya pasaron desde la etapa de demostración hacia aplicaciones comerciales en decenas de unidades. Ese cambio es probablemente el dato industrial más relevante del proyecto.
La siguiente fase de competencia tecnológica estará determinada no solo por quién fabrique la turbina de mayor potencia, sino por la capacidad de convertir estas máquinas gigantes en proyectos económicamente competitivos, confiables y replicables. Para las industrias electrointensivas, incluida la minería, esa evolución será relevante en la medida en que permita ampliar la oferta de electricidad renovable disponible para nuevas inversiones y procesos de descarbonización.









