La clasificadora mantuvo la perspectiva estable para el país y proyectó una reducción gradual del déficit fiscal. La inversión en grandes proyectos mineros y energéticos aparece entre los factores que podrían impulsar una recuperación de la economía durante 2027.
S&P Global Ratings reafirmó la clasificación soberana de largo plazo de Chile en moneda extranjera en “A” con perspectiva estable, mientras mantuvo en “A+” la calificación de largo plazo en moneda local. La agencia destacó la trayectoria esperada de consolidación fiscal y anticipó que la economía podría recuperar dinamismo durante 2027, apoyada por mayores inversiones en minería y energía y un escenario favorable para el cobre.
La decisión mantiene a Chile dentro del grado de inversión y supone que, bajo el escenario central de la clasificadora, no se observan actualmente factores suficientes para modificar la nota en el corto plazo. La perspectiva estable refleja precisamente la expectativa de que las fortalezas institucionales y fiscales del país compensarán los riesgos que enfrenta su economía.
S&P proyecta una reducción del déficit hacia 2029
Uno de los principales elementos considerados en la evaluación corresponde a las cuentas públicas. S&P valoró el manejo de las finanzas fiscales y el compromiso de las autoridades con una moderación gradual del déficit.
La agencia proyecta que el déficit del Gobierno general disminuirá desde 2,6% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025 hasta aproximadamente 1,4% en 2029, trayectoria que estaría respaldada por el proceso de consolidación fiscal, una recuperación del crecimiento y mejores ingresos asociados, entre otros factores, a los precios del cobre.
Estas cifras no corresponden directamente a la meta de balance estructural fijada por el Ejecutivo, ya que ambos indicadores utilizan metodologías distintas. El Decreto de Política Fiscal presentado por el Gobierno establece una trayectoria para el déficit estructural que parte en 2,6% del PIB en 2026 y disminuye a 1,8% en 2027, 1,7% en 2028, 1,6% en 2029 y 1,5% en 2030. Además, mantiene un ancla para la deuda bruta del Gobierno Central equivalente al 45% del PIB.
El último Informe de Finanzas Públicas disponible antes de la evaluación de S&P proyectó que la deuda bruta cerraría 2026 en torno al 42,7% del PIB. Bajo un escenario de gasto compatible con las metas fiscales, Hacienda calcula que permanecería bajo el nivel prudente durante todo el horizonte y alcanzaría 44,1% del PIB en 2030. Sin esos ajustes, la deuda podría superar el 45% desde 2029.
Minería y energía aparecen entre los motores para 2027
S&P también anticipó una recuperación del crecimiento económico durante 2027, una vez que disminuyan las disrupciones que han afectado la actividad durante 2026.
Parte importante de ese escenario estaría vinculada a un fortalecimiento de la inversión, especialmente en proyectos de gran escala asociados a los sectores minero y energético. La agencia agregó como factor favorable las perspectivas para el precio del cobre, debido a la importancia que tiene el metal tanto en las exportaciones como en los ingresos fiscales y la actividad productiva del país.
El diagnóstico coincide con una mayor presencia de iniciativas mineras y energéticas dentro de las carteras de inversión previstas para los próximos años. El Banco Central ya había destacado durante 2026 una mejora en las perspectivas de inversión de mediano plazo, con una participación relevante de ambos sectores y precios del cobre superiores a los contemplados previamente en sus escenarios macroeconómicos.
Para una economía donde la minería representa una de las principales fuentes de exportaciones, inversión y recaudación fiscal, la ejecución efectiva de esos proyectos será relevante para determinar cuánto del repunte previsto termina materializándose.
Permisos e inversión entran en la evaluación
Otro aspecto considerado por S&P fue el avance de medidas destinadas a reducir los tiempos asociados al desarrollo de nuevos proyectos.
La clasificadora destacó el consenso político existente en torno a la necesidad de agilizar permisos y mencionó las modificaciones impulsadas para acelerar la tramitación de inversiones. Entre ellas se encuentra la Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social, que incorporó medidas vinculadas a la tramitación ambiental de grandes iniciativas y una reducción gradual del impuesto corporativo desde 27% hasta 23%.
Para sectores intensivos en capital como la minería, los tiempos de permisos son especialmente relevantes debido a que los proyectos pueden requerir varios años desde las etapas de exploración y evaluación ambiental hasta la construcción y entrada en producción.
S&P considera que una ejecución efectiva de las medidas destinadas a facilitar nuevas inversiones podría favorecer el crecimiento económico durante los próximos años, aunque el desempeño dependerá finalmente de la materialización de los proyectos, las condiciones externas y la evolución de las cuentas fiscales.
Las principales clasificadoras mantienen a Chile con perspectiva estable
La decisión de S&P se conoce una semana después de que Fitch Ratings mantuviera la clasificación soberana chilena en “A-” con perspectiva estable. Fitch destacó como fortalezas la institucionalidad, la credibilidad de las políticas macroeconómicas y una posición de deuda pública que continúa siendo relativamente favorable frente a economías comparables, aunque también identificó riesgos asociados al menor ingreso por habitante, la dependencia de las materias primas y las condiciones externas.
La mantención de las notas soberanas es relevante porque estas evaluaciones son utilizadas por inversionistas internacionales para medir el riesgo crediticio de un país y pueden influir sobre las condiciones de financiamiento del Estado y, de manera indirecta, del sector privado.
Para Chile, el escenario planteado por S&P deja el foco puesto en dos variables durante los próximos años: la capacidad de sostener la consolidación de las cuentas fiscales y la materialización del nuevo ciclo de inversiones, donde minería y energía aparecen nuevamente como sectores centrales para las perspectivas de crecimiento.









