La menor extracción de cobre arrastró la actividad del norte durante el segundo trimestre. Arica y Parinacota, Biobío y Aysén completaron dos períodos seguidos de retrocesos frente al año anterior.
El producto interno bruto (PIB) cayó en siete de las 16 regiones de Chile entre abril y junio de 2026, informó este 23 de septiembre el Banco Central. Seis de ellas ya habían registrado una baja interanual en el primer trimestre. El resultado nacional fue una contracción de 0,2% respecto de igual período de 2025, explicada principalmente por la menor actividad minera y, en particular, por una menor extracción de cobre.
El norte concentra el golpe minero
Antofagasta anotó la mayor caída regional: 6,3% interanual, después de un descenso de 5,2% en el primer trimestre, según la cifra revisada por el Banco Central. La región acumula cuatro trimestres con tasas anuales negativas. En el período más reciente, la minería del cobre fue el principal factor de la contracción; también incidió la construcción. La menor producción se reflejó en las exportaciones regionales de bienes, que disminuyeron 8,3% por los envíos de cobre.
El retroceso minero se extendió a otras zonas, aunque con distinta intensidad. En O’Higgins, el PIB bajó 4,2% tras haber caído 6,6% en el primer trimestre. Es su cuarta variación interanual negativa consecutiva, si bien la contracción fue menos pronunciada que a comienzos de año. El Banco Central atribuyó el resultado a la minería del cobre, parcialmente compensada por una mayor producción frutícola. Las exportaciones regionales de bienes cayeron 18,9%, también afectadas por los envíos de cobre.
Tarapacá, en cambio, volvió a terreno negativo después de crecer 6,3% en el primer trimestre. Su PIB retrocedió 4,5% entre abril y junio, principalmente por el desempeño de la minería del cobre. La construcción y la industria pesquera también incidieron a la baja. El contraste dentro de la macrozona fue Atacama: creció 8,3%, impulsada por una mayor extracción de oro y plata. Su avance fue el más alto entre las regiones.
Tres regiones completan una segunda baja
Arica y Parinacota, Biobío y Aysén sumaron en el segundo trimestre su segunda contracción interanual consecutiva. Con las cifras revisadas para enero-marzo, Arica y Parinacota pasó de una caída de 1,4% a una de 4,9%. El Banco Central identificó una menor actividad pesquera, tanto industrial como extractiva, además de un retroceso de la construcción.
En Biobío, la disminución fue de 3,0%, después de un 4,6% negativo en el trimestre anterior. El desempeño de la industria pesquera, la generación eléctrica y la construcción explicó la nueva baja. A ello se agregó una caída de 11,8% en las exportaciones de bienes, asociada a menores envíos de productos alimenticios y pesqueros manufacturados.
Aysén registró un retroceso de 4,2%, frente a la caída de 1,7% del primer trimestre. La acuicultura fue su principal factor negativo, seguida por la construcción. En Magallanes, la actividad bajó 1,9% y completó tres trimestres consecutivos con variaciones interanuales negativas. Allí también incidieron la acuicultura y la construcción.
Las cifras muestran que el PIB regional y el gasto de los hogares no siempre se movieron en la misma dirección. En Antofagasta, pese a la contracción de la actividad, el consumo creció 2,0%; en Arica y Parinacota avanzó 3,7%. En cambio, el consumo cayó 0,6% en Biobío y 2,6% en Aysén. A escala nacional, el gasto de los hogares aumentó 1,2%, mientras las exportaciones de bienes disminuyeron 1,9%.
Qué significa la secuencia de caídas
Las tasas regionales publicadas por el Banco Central comparan cada trimestre con el mismo período del año anterior. Por eso, encadenar dos variaciones interanuales negativas describe una debilidad persistente, pero no demuestra por sí solo una recesión técnica. Ese criterio suele referirse a dos caídas consecutivas del PIB frente al trimestre inmediatamente anterior, una comparación que requiere considerar la estacionalidad. La distinción importa también para el total del país: aunque su PIB cayó en la comparación anual, en el segundo trimestre se mantuvo sin variación respecto del primero en términos desestacionalizados.
El balance regional deja una economía desigual. Mientras el norte minero registró la mayor incidencia en la contracción nacional, la Región Metropolitana creció 1,6% apoyada por los servicios y el comercio. Los resultados son preliminares y pueden revisarse a medida que el Banco Central incorpore nuevos antecedentes.
La persistencia de la menor producción minera será una de las claves para el resto del año. En su Informe de Política Monetaria de septiembre, el Banco Central redujo su proyección de crecimiento nacional para 2026 desde un rango de 1,0%-1,75% a uno de 0,25%-0,75%, considerando, entre otros factores, una producción minera más baja y la desaceleración de la demanda. Esa previsión no determina el resultado de cada región: las próximas cifras permitirán comprobar si las caídas se prolongan o si las actividades que hoy sostienen a otras zonas compensan parte del retroceso.









