Revisa el tiempo en las faenas mineras de Chile
Nacional

El aluvión de Las Condes no fue solo lluvia: científicos reconstruyen una cadena de riesgos

Científicos analizan el aluvión en Las Condes del 8 de octubre, revelando que la combinación de lluvias intensas, incendios y degradación ambiental aumentó la vulnerabilidad de la cuenca.

El aluvión de Las Condes no fue solo lluvia: científicos reconstruyen una cadena de riesgos

El CR2 examinó la tormenta del 8 de octubre, el incendio que arrasó gran parte de Quebrada Honda y la degradación previa del terreno. El análisis todavía es preliminar.

El aluvión que afectó el 8 de octubre de 2026 a San Carlos de Apoquindo, en la comuna de Las Condes, Región Metropolitana, estuvo precedido por una combinación de condiciones meteorológicas extremas, un incendio forestal y años de deterioro ambiental. Investigadores del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) y de distintas universidades chilenas reconstruyeron los antecedentes del desastre en un análisis publicado el 9 de octubre, que plantea la necesidad de estudiar estos fenómenos como una sucesión de riesgos que pueden intensificarse entre sí.

La investigación fue desarrollada por Roberto Rondanelli, René Garreaud, Deniz Bozkurt, Mauricio Galleguillos, Gabriela Azócar y Alejandro Miranda, especialistas vinculados a la Universidad de Chile, Universidad de Valparaíso, Pontificia Universidad Católica de Chile y Universidad de La Frontera.

El trabajo reúne información meteorológica, registros de precipitación, observaciones satelitales y antecedentes sobre el estado de la vegetación y los suelos.

Su principal conclusión es que la lluvia intensa fue el desencadenante inmediato del aluvión, pero las condiciones acumuladas durante los meses y años anteriores pudieron aumentar la vulnerabilidad de la cuenca.

Una cuenca de 10,6 kilómetros cuadrados quedó expuesta tras un incendio

Uno de los antecedentes más relevantes ocurrió el 29 de diciembre de 2025, cuando comenzó un incendio forestal en el sector precordillerano de Las Condes.

El fuego afectó cerca de 1.000 hectáreas, de acuerdo con los antecedentes de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), y comprometió prácticamente toda la cuenca de Quebrada Honda, cuya superficie alcanza los 10,6 kilómetros cuadrados.

El territorio presenta elevaciones comprendidas entre los 929 y los 2.355 metros sobre el nivel del mar, con pendientes que facilitan el desplazamiento de agua y sedimentos hacia las zonas urbanizadas.

Mediante imágenes del satélite Sentinel-2, los investigadores examinaron la superficie quemada y las diferencias en la severidad del incendio.

La pérdida de árboles, arbustos, hierbas y hojarasca dejó extensas superficies expuestas a la acción directa de las precipitaciones.

El estudio explica que los incendios pueden modificar la estructura física del suelo y favorecer la formación de capas que repelen el agua, reduciendo su capacidad de infiltración.

En sectores donde el fuego alcanza mayor severidad, también puede debilitar los agregados del suelo, aumentar la disponibilidad de sedimentos y alterar la función de las raíces que estabilizan las laderas.

Estos mecanismos son conocidos en la literatura científica, aunque su intensidad específica en Quebrada Honda todavía requiere investigaciones adicionales.

Un río atmosférico dejó hasta 150 milímetros de lluvia antes del desastre

La secuencia meteorológica comenzó antes del jueves 8 de octubre.

Durante los días 6 y 7, un río atmosférico de categoría 2 a 3, asociado a un frente frío, transportó grandes cantidades de humedad hacia Chile central.

El sistema dejó precipitaciones acumuladas de entre 30 y 150 milímetros en sectores costeros, valles y zonas precordilleranas comprendidas entre el sur de Coquimbo y Biobío.

En la estación Quinta Normal de Santiago se acumularon 72 milímetros durante ese episodio, mientras algunos sectores precordilleranos registraron valores cercanos a 100 milímetros.

Posteriormente, una baja segregada —sistema de bajas presiones en altura asociado a aire frío— permaneció sobre la zona central.

La combinación de humedad abundante, ascenso del aire sobre la cordillera e inestabilidad atmosférica favoreció el desarrollo de tormentas convectivas durante la tarde del 8 de octubre.

Estas tormentas provocaron precipitaciones intensas en intervalos reducidos, acompañadas en distintos sectores por actividad eléctrica y granizos.

La lluvia más peligrosa cayó en apenas media hora

Los registros de la estación Río Molina antes Junta San Francisco, ubicada aproximadamente a siete kilómetros del centro de Quebrada Honda, permiten dimensionar la intensidad del temporal.

El 8 de octubre, esta estación de la Dirección General de Aguas registró 42,8 milímetros de precipitación.

De ese total, 31,6 milímetros cayeron entre las 15:00 y las 19:00 horas, mientras el mayor registro en un intervalo de 30 minutos llegó a 10,9 milímetros.

Esa última cifra equivale a una intensidad media de 21,8 milímetros por hora durante el intervalo observado.

Los investigadores explican que, como referencia estadística, una intensidad horaria de 20 milímetros en el sector oriente de Santiago presenta un período de retorno superior a 50 años.

Sin embargo, advierten una limitación fundamental: no se dispone de un registro pluviométrico directamente dentro de Quebrada Honda, por lo que las mediciones cercanas no permiten establecer con exactitud cuánta lluvia cayó en toda la cuenca.

Otro factor fue la altura de la isoterma de cero grados, situada aproximadamente a 2.800 metros durante la tormenta.

Como el punto más elevado de la cuenca alcanza 2.355 metros, las precipitaciones ocurrieron en forma líquida sobre toda su superficie, favoreciendo el escurrimiento hacia las quebradas.

La megasequía también aparece en la reconstrucción científica

Los investigadores retrocedieron hasta la megasequía que afectó a Chile central entre 2010 y 2022 para comprender el estado previo del ecosistema.

Durante ese período, los años 2019 y 2021 registraron déficits regionales de precipitación superiores al 75%, situación que debilitó extensas superficies de vegetación mediterránea.

El deterioro del bosque esclerófilo, caracterizado por especies adaptadas a los veranos secos, redujo la vitalidad de árboles y arbustos en distintas zonas de Chile central.

En Quebrada Honda, ese proceso se sumó a un historial de degradación asociado a la intervención humana y a la pérdida de vegetación nativa.

El incendio de diciembre ocurrió, por tanto, sobre un territorio que ya había experimentado condiciones de estrés ambiental.

El análisis también considera el fenómeno de El Niño de 2026 como parte del contexto de las lluvias extraordinarias registradas durante la primavera.

No obstante, todavía no existe una cuantificación de cuánto contribuyeron individualmente El Niño, el incendio o el cambio climático a la intensidad del aluvión.

Los científicos consideran posible una influencia del cambio climático sobre las sequías y precipitaciones extremas, pero reconocen que falta investigación para atribuirle una proporción determinada del desastre.

Más de 2.000 viviendas afectadas y una emergencia que ya tenía antecedentes

El impacto del aluvión se extendió más allá del cauce natural.

El flujo de barro, rocas y restos vegetales descendió por la precordillera y alcanzó sectores residenciales, calles e infraestructura de San Carlos de Apoquindo.

En un balance publicado el 13 de octubre, la Municipalidad de Las Condes contabilizó 2.015 viviendas afectadas, de las cuales 55 presentaban daños mayores y 1.960 daños menores.

La emergencia comprometió aproximadamente 15 kilómetros de vías y una superficie de 3,1 kilómetros cuadrados. El municipio también reportó apoyo en el rescate de 1.200 personas y el despliegue de 140 equipos de maquinaria para retirar sedimentos y despejar calles.

El sector ya había experimentado una emergencia durante el verano.

El 31 de enero de 2026, pocas semanas después del incendio, un episodio de arrastre de sedimentos y vegetación provocó el desborde de un canal en la intersección de Quebrada Honda con Francisco Bulnes Correa.

En febrero, la municipalidad informó que aquel evento había ocasionado 25 reportes de anegamiento, con 11 viviendas que presentaban ingreso crítico de barro.

Aunque ambos episodios tuvieron magnitudes diferentes, estos antecedentes muestran que el territorio había experimentado problemas de escurrimiento y transporte de sedimentos antes de la emergencia de octubre.

El desafío científico: anticipar desastres que se desarrollan durante años

El estudio del CR2 propone examinar el aluvión bajo el concepto de eventos extremos compuestos, en los que distintos procesos ambientales y meteorológicos pueden interactuar y amplificar sus consecuencias.

Este enfoque plantea que la evaluación del riesgo no debería limitarse a la intensidad de una tormenta.

También deben considerarse las condiciones previas de los suelos, la cobertura vegetal, los incendios recientes y las transformaciones acumuladas en las cuencas.

Una de las advertencias relevantes del análisis es que retirar indiscriminadamente toda la vegetación quemada no necesariamente disminuye el peligro.

En determinadas condiciones, los restos vegetales pueden contribuir a retener humedad, proteger el suelo y reducir la velocidad del escurrimiento. Su remoción mediante maquinaria también puede provocar compactación y daños adicionales.

Por ello, los investigadores consideran necesario realizar estudios locales que permitan determinar qué intervenciones favorecen efectivamente la recuperación ambiental y la reducción del riesgo.

La reconstrucción de Quebrada Honda deja abiertas preguntas sobre la contribución relativa de cada factor, los mecanismos de movilización de sedimentos y las condiciones que podrían desencadenar nuevos eventos.

Resolverlas será relevante no solamente para Las Condes, sino también para otras zonas de Chile donde la expansión urbana convive con laderas sometidas a sequías, incendios forestales y precipitaciones extremas.

REDIMIN Responde

¿Qué evento meteorológico afectó a San Carlos de Apoquindo el 8 de octubre de 2026?

El 8 de octubre de 2026, San Carlos de Apoquindo fue afectado por un aluvión precedido por condiciones meteorológicas extremas, un incendio forestal y años de deterioro ambiental.

¿Cuántas hectáreas fueron afectadas por el incendio forestal en Las Condes en diciembre de 2025?

El incendio forestal que comenzó el 29 de diciembre de 2025 en el sector precordillerano de Las Condes afectó cerca de 1.000 hectáreas.

¿Cuánta lluvia acumuló el río atmosférico en la estación Quinta Normal de Santiago antes del aluvión?

La estación Quinta Normal de Santiago acumuló 72 milímetros de lluvia durante el episodio del río atmosférico los días 6 y 7 de octubre de 2026.

¿Cuántas viviendas fueron afectadas por el aluvión en San Carlos de Apoquindo?

El aluvión afectó a 2.015 viviendas en San Carlos de Apoquindo, de las cuales 55 presentaban daños mayores y 1.960 daños menores.

¿Qué fenómeno climático se considera parte del contexto de las lluvias extraordinarias de 2026?

El fenómeno de El Niño de 2026 se considera parte del contexto de las lluvias extraordinarias registradas durante la primavera de ese año.