EEUU restringió chips avanzados a China y el efecto fue otro: modelos chinos lideran uso y precio en OpenRouter

Las restricciones de Estados Unidos a la exportación de chips avanzados hacia China buscaban frenar el desarrollo de inteligencia artificial del país asiático. Sin embargo, el movimiento está coincidiendo con otro resultado en el mercado: modelos chinos de IA ganan terreno por costo y volumen de uso, especialmente en plataformas donde desarrolladores y empresas eligen según precio, disponibilidad y rendimiento.

El caso más visible aparece en OpenRouter, una plataforma que agrega modelos de múltiples proveedores y permite seguir tendencias de consumo. En su ranking general figuran MiniMax M2.5, Step 3.5 Flash y DeepSeek V3.2 entre los modelos con mayor uso, por encima de opciones estadounidenses como Gemini 3 Flash Preview, Claude Sonnet 4.6 y Claude Opus 4.6. En la tabla abierta del servicio, MiniMax M2.5 registra 1,68 billones de tokens, Step 3.5 Flash 1,33 billones y DeepSeek V3.2 1,06 billones, mientras Gemini 3 Flash Preview aparece con 1,03 billones, Claude Sonnet 4.6 con 915 mil millones y Claude Opus 4.6 con 859 mil millones.

La ventaja está en el precio por token

La diferencia más clara está en el costo. En la colección de modelos de programación de OpenRouter, MiniMax M2.5 aparece con un precio de US$0,20 por millón de tokens de entrada y US$1,20 por millón de tokens de salida. En el mismo listado, Claude Sonnet 4.6 figura con US$3 por millón de tokens de entrada y US$15 por millón de salida, mientras Claude Opus 4.6 sube a US$5 por millón de entrada y US$25 por millón de salida. Step 3.5 Flash, además, se muestra como opción gratuita en esa vitrina.

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Ese diferencial empuja una lógica simple: para tareas de alto volumen, muchos desarrolladores priorizan modelos suficientemente buenos y mucho más baratos. En la práctica, eso se traduce en una exportación de servicios de IA basada en tokens, no en hardware físico. A diferencia de bienes como automóviles, teléfonos o maquinaria, el consumo remoto de modelos a través de API no opera bajo la misma lógica arancelaria de los productos manufacturados. Esa diferencia está ayudando a que China compita desde la inferencia, es decir, desde el uso comercial diario de los modelos.

La presión de los agentes de IA acelera el cambio

El fenómeno coincide con el avance de los agentes de IA, sistemas que ejecutan tareas de varios pasos y consumen grandes cantidades de tokens. En OpenRouter, dentro del apartado de aplicaciones, OpenClaw aparece como uno de los servicios con mayor uso, con 614 mil millones de tokens, una señal de que la demanda por herramientas intensivas en inferencia sigue creciendo. En ese contexto, el precio del token pasa a ser un factor central de adopción.

Para ese tipo de uso, la brecha entre modelos premium de Estados Unidos y alternativas chinas puede modificar decisiones de compra. Un flujo intensivo en tokens con Claude Opus 4.6 o Claude Sonnet 4.6 implica un costo muy superior al de opciones como MiniMax M2.5 o Step 3.5 Flash, lo que abre espacio a proveedores chinos en segmentos donde el usuario no necesita necesariamente el modelo de mayor capacidad, sino una relación costo-rendimiento más favorable.

La falta de chips también empujó eficiencia

Parte de esa ventaja de costo se explica por decisiones técnicas. El informe técnico de DeepSeek-V3 describe al modelo como una arquitectura Mixture-of-Experts (MoE) con 671 mil millones de parámetros totales y 37 mil millones activados por token, una estructura diseñada precisamente para mejorar la eficiencia de inferencia. OpenRouter también detalla que Step 3.5 Flash utiliza una arquitectura sparse MoE y que activa solo una parte de sus parámetros en cada token.

Esa búsqueda de eficiencia no puede separarse del contexto geopolítico. El Bureau of Industry and Security de Estados Unidos mantiene y ha reforzado controles para restringir la capacidad de China de adquirir y desarrollar computación avanzada y capacidades de IA, incluidos nuevos movimientos anunciados en marzo de 2025 y las actualizaciones previas de las reglas publicadas en octubre de 2022 y octubre de 2023. En los hechos, esa presión regulatoria también forzó a empresas chinas a optimizar más con menos acceso al hardware más avanzado.

Energía y despliegue global: la otra parte de la ecuación

El costo eléctrico también sigue siendo un factor estructural en el negocio de la IA. La Agencia Internacional de Energía indica que los precios de electricidad para industrias intensivas en energía presentan diferencias significativas entre regiones y que los valores reportados para Estados Unidos y China son solo referenciales, porque varían según ubicación y nivel de consumo. En su análisis, la IEA destaca que en 2024 los precios industriales intensivos de la Unión Europea seguían siendo, en promedio, el doble que en Estados Unidos y 50% superiores a China, una señal de que el país asiático mantiene una base de costos relativamente favorable para escalar infraestructura.

El avance chino no resuelve todos los problemas

Pese al impulso comercial, la expansión internacional de modelos chinos enfrenta límites claros. Uno de ellos es la soberanía de datos: para empresas, gobiernos o sectores regulados, alojar procesos sensibles en infraestructura ligada a proveedores chinos puede ser una barrera. Otro es la latencia, especialmente cuando los usuarios están lejos de los centros de datos que ejecutan la inferencia. A eso se suma una variable política todavía abierta: Washington ya endureció los controles sobre chips y entidades vinculadas a computación avanzada, por lo que no está descartado que el próximo foco regulatorio apunte al uso internacional de modelos chinos, aunque ese paso sería más complejo de ejecutar que una restricción sobre hardware.

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